«Las lesiones que sufrió la víctima eran mortales»

Las forenses encargadas de realizar la autopsia del cadáver de Davide Fervorini, que fue presuntamente asesinado el 11 de septiembre de 2018 en un alpendre abandonado de Barranco Seco, determinaron que los cinco acusados de su muerte le dieron una paliza brutal «con la intención de matarlo» debido a la «extrema gravedad de las lesiones que sufrió», narraron.

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

Las profesionales del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas comparecieron ante el Tribunal del Jurado en la penúltima sesión de este juicio que acabó con las conclusiones de las partes. La Fiscalía se mantuvo en su tesis de acusar de asesinato, robo con fuerza en casa habitada y tráfico de drogas a cinco de los acusados y solo de éste último delito al sexto de los procesados.

Durante la sesión, la intervención de las forenses Yraya Batista y Diana García fue determinante a la hora de narrar al jurado la crudeza del ataque que profirieron a la víctima: «La zona más afectada por los golpes era la cabeza y la parte superior del tórax, donde se concentraba una mayor fauna cadavérica y el cuerpo presentaba un avanzado estado de putrefacción», sostuvieron las doctoras. Al examinar el cadáver, comprobaron como el mismo presentaba tres importantes fracturas en la cabeza –dos en el cráneo con hundimiento y otra en los cóndilos mandibulares– que «eran compatibles con el uso de un bate de béisbol o una gran piedra» como así le cuestionó la fiscal María Eugenia Rodríguez. «Debido a la intensidad y el tipo de lesiones que sufrió en su cráneo, estimamos que los golpes que sufrió fueron muy severos, contundentes y de una gran violencia física ya que le provocaron un estallido en el cráneo y la rotura de su mandíbula que estaba en buen estado», detallaron. Además, insistieron en que el ataque se ejecutó de forma «muy violenta y con intención de matarlo ya que si querían asustarlo, le podrían haber golpeado con menos fuerza pero la violencia de las lesiones indican algo más y con unas consecuencias muy importantes», narraron.

Las forenses indicaron al jurado que «en los años que llevamos de ejercicio profesional –una 12 y otra 15– jamás habíamos visto una fracturas en la mandíbula de esta entidad» y además añadieron que tanto las lesiones que sufrió la víctima en la cabeza como las del tórax, «le hubiesen provocado la muerte de igual manera de forma independiente. Presentaba múltiples fracturas costales con afección pulmonar que, de no ser atendido, le habría provocado un colapso», declararon.

Por último, manifestaron que el cuerpo no evidenciaba señales de defensa –echando por tierra el argumento de algunos acusados que dijeron que habían forcejeado con él– y que «cualquier persona que no tuviese afectadas sus capacidades mentales podría haberse dado cuenta que las lesiones que estaban causando a la víctima eran mortales».

También comparecieron en la vista otro equipo de forenses que manifestaron que no podían asegurar que la supuesta adicción a las drogas que alegaron los acusados «hubiese anulado o alterado la capacidad y voluntad de los acusados de cometer los delitos por los que estaban siendo juzgados», detallaron.

Ayer se finalizó con la práctica de la prueba y hoy, a partir de las 10.00 horas, las partes tendrán la oportunidad de exponer sus informes finales. Posteriormente, la magistrada presidenta Oscarina Naranjo elaborará el objeto del veredicto sobre el que tendrá que deliberar el jurado popular.

Unos miraron y otros no.

Ayer se visionaron las imágenes del cadáver de Fervorini cuando fue hallado. En ese momento, ni Adonay ni Rubén –que se culpan mutuamente de asestar dos pedradas mortales en la cabeza del italiano– levantaron la cabeza e incluso el primero de ellos se mostró visiblemente afectado. Mientras, Sophia, Alejandro, Wilson y Layonel miraron en varias ocasiones la pantalla. Abajo, las forenses durante su intervención.

Lo que piden las partes.

Sophia Valinhas G. B. M.

La fiscal acusa a la brasileña de los delitos de asesinato y robo con fuerza en casa habitada, por lo que pide una condena de 25 años y seis meses de prisión. Su defensa insiste en que no cometió asesinato.

Adonay Santiago G. C.

Urdió el plan junto a Sophia y se enfrenta a 29 años y seis meses de cárcel por asesinato, robo con fuerza y un delito contra la salud pública. Su defensa reconoce el robo y el narcotráfico pero no el asesinato.

Rubén P. S.

Acusado de asesinato, robo con fuerza y tráfico de drogas, la fiscal interesa una condena de 34 años. Su defensa considera que debe de ser condenado por un delito de lesiones en vez de asesinato.

Alejandro A. S.

Se enfrenta a una acusación de asesinato y robo con fuerza en casa habitada y el Ministerio Público considera que debe de ser condenado a 28 años de prisión. Su defensa entiende que solo cometió el robo.

Wilson Enrique Q. B.

Acusado de asesinato y robo con fuerza, se juega 28 años de prisión. Su defensa dice que no participó en la paliza y que solo robó con las atenuantes de confesión y que tenía alterada su percepción.

Layonel P. S.

Se enfrenta a un delito contra la salud pública en la modalidad de sustancia que no causa grave daño a la salud que conlleva una pena de 4 años y seis meses de prisión. La defensa pide su libre absolución.