Kilómetros de tradición en el Camino del Pino

10/09/2019

La villa mariana de Teror recibe cada año a miles de canarios, llegados de diversos puntos del archipiélago, en su visita a la Patrona. El camino que une la capital y la Basílica de Teror forma parte de la identidad cultural grancanaria.

La Villa Mariana de Teror no es solo centro de la cultura y la tradición de la isla, como cuna de la historia y naturaleza de Gran Canaria, sino también hogar de la Virgen del Pino, patrona de la isla y de la Diócesis de Canarias, que engloba a la provincia de Las Palmas. Su lugar privilegiado como santuario de Nuestra Señora del Pino convierte al municipio en lugar de peregrinación de miles de canarios, que acuden cada 7 y 8 de septiembre a visitar a su patrona.

Esta tradicional celebración, denominada popularmente como Caminata del Pino, se celebra en la isla de Gran Canaria desde los primeros años del siglo XVIII hasta hoy, con una festividad que incluye romería, ofrenda, actos religiosos y populares y que llena cada año el casco histórico de Teror y sus caminos de devotos, romeros y feligreses.

Un recorrido con historia

La devoción a la Virgen del Pino y las crisis sociales de los siglos XVII y XVIII fueron el origen de una de las fiestas más antiguas y populares de Gran Canaria, donde los isleños pedían el poder intercesor de su patrona, la Virgen del Pino, para poner remedio desde a epidemias, guerras y plagas hasta, y sobre todo, a la falta de agua en los campos.

En esos momentos de necesidad, la Virgen del Pino tomaba las riendas del destino de los grancanarios e iniciaba su tradicional camino a la ciudad de Las Palmas, por senderos sin construir que atravesaban cultivos y laderas.

Esta procesión unió durante siglos a los vecinos de la isla, con un trayecto en el que les acompañaba el timple y los cantares típicos, las parrandas y los bailes.

Sentimientos populares, folías, isas y seguidillas, y las promesas de fe mariana de caminantes y romeros eran parte del viaje de ida y vuelta de la imagen, perpetuando una ruta por los senderos que usaban agricultores, comerciantes y vecinos.

Foto: C7
Foto: C7

Un enlace con Teror

Considerada la Fiesta Mayor de Gran Canaria, los caminos que unen la capital de la isla con la villa mariana se llenan de fieles en sus 21 kilómetros, aunque a lo largo de los siglos se han ido distribuyendo diferentes rutas para unir a los grancanarios con su Virgen.

El Camino Real, usado por los isleños desde 1677, comienza en el barrio de Piletas y recorre los senderos tradicionales con paso por El Román, San José del Álamo, Lomo Blanco, El Hornillo, Puente del Molino y el Camino de la Fuente que lleva al casco histórico de Teror, con parada indispensable a sus pies para refrescarse en Fuente Agria.

La caminata del Pino se celebra desde el pasado siglo XVIII los días 7 y 8 de septiembre

Sin embargo, la gran afluencia de peregrinos ha ido creando con el paso de los años rutas alternativas, como la que parte de Tamaraceite y aprovecha que la carretera a Teror está cortada en una dirección para llegar al municipio grancanario a través de la vía principal. Destaca en número de fieles el camino del Norte, que parte desde Gáldar y recorre el litoral, uniendo a los peregrinos de Gáldar y pueblos cercanos con Arucas, donde comienza una de las rutas más demandadas, con salida desde la plaza de San Juan y hasta la villa mariana.

También desde la cumbre

También destaca por su valor paisajístico el sendero hacia Teror por la cumbre, que nace en la Cruz de Tejeda, y recorre el Barranquillo de los Peñones, Cueva Corcho, Calderetas, Tierras Blancas, el Lomo de Madrelagua, el Camino de los Naranjeros, La Culata, Las Cuevas, Las Casas de la Vuelta hasta el barrio de Las Rosadas y Los Llanos. Muchos son los romeros que eligen la ruta desde Hoya Alta, Pino Santo o Valleseco, caminos habituales para llegar a la Virgen del Pino la noche del día grande de la isla.

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