Pistolero de Tarragona. / e. c.

La justicia deniega la libertad al pistolero de Tarragona antes de su eutanasia

Su muerte asistida está fijada para el martes 23 de agosto

CRISTIAN REINO Barcelona

Marin Eugen, exvigilante de seguridad que irrumpió a tiros en la empresa de Tarragona donde trabajaba, morirá previsiblemente mañana martes, después de que se le practique la eutanasia que él mismo solicitó. Lo hará en el hospital penitenciario de Terrassa y en régimen de prisión preventiva y no en libertad como solicitó su abogado la semana pasada. Un día antes de la fecha fijada para su eutanasia, la magistrada Sònia Zapater Torres, del juzgado de instrucción de Tarragona, le ha denegado la petición cursada por su defensa de libertad provisional sin fianza. Su abogado había pedido que se acordase su libertad provisional y su traslado a otro centro hospitalario para poder despedirse de sus familiares y allegados.

Según afirma la magistrada en el auto, sigue habiendo riesgo de fuga. «Puede decirse que, atendida la grave situación médica en la que se halla, puede prácticamente asegurarse que el riesgo de reiteración delictiva o riesgo de atentar contra la integridad de las víctimas, así como el riesgo de alterar fuentes de prueba, se han visto mitigados enormemente». Pero en cambio, la jueza mantiene que de acordarse la libertad provisional, «seguiría concurriendo un elevado riesgo de fuga, pues en este caso el paciente pasaría a ingresar en un hospital ordinario sin vigilancia policial de ningún tipo, donde cualquier tercero, familiar o amigo, podría acceder fácilmente al mismo y facilitarle la huida».

«No puede obviarse que el previsible futuro que puede esperarle es cuanto menos sombrío, pues está sometido a un proceso de eutanasia para el que ya hay fijada fecha el próximo 23 de agosto o, en caso de renunciar al mismo, le espera un proceso judicial donde se le van a solicitar penas que, solo por los delitos de homicidio en grado de tentativa, pudieran elevarse a varios años de prisión», afirma el auto. «Ello permite presumir la concurrencia de un riesgo de fuga muy elevado. «Esta posibilidad se ve acrecentada por el hecho de que no ha manifestado en momento alguno su arrepentimiento por los hechos ni ha solicitado perdón a las víctimas», señala.

Marin Eugen irrumpió el pasado 14 de diciembre a tiros en la empresa donde trabajaba y más tarde se atrincheró en una masía y protagonizó un tiroteo de película con la Policía catalana. En el suceso resultaron heridos tres empleados de la empresa de seguridad y dos agentes de los Mossos, durante su huida. En el tiroteo en la masía, Marin Eugen fue abatido y conducido en estado crítico en un helicóptero al hospital. De 46 años, sufre una lesión medular irreversible como consecuencia del impacto de una bala. Fue ingresado en un primer momento en el Valle de Hebrón de Barcelona y más tarde fue internado en prisión preventiva en el hospital penitenciario de Terrasa (Barcelona), donde solicitó la eutanasia.

En cambio, los dos mossos heridos en el intento de huida del pistolero recurrieron ante el juez la autorización de la eutanasia. Alegaron vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva, es decir, reclaman que antes de morir sea juzgado por los delitos por los que se le acusa de tentativa de homicidio, atentado a la autoridad y tenencia ilícita de armas. La justicia paralizó en principio la eutanasia pero finalmente está fijada para el martes 23 de agosto.