Cristina Elena T., instantes después de conocerse el veredicto. / Nacho García

El jurado absuelve a la acusada de matar a su novio en Murcia

El tribunal considera que no existen «suficientes pruebas» de que Cristina Elena T. disparase a su novio e incide en que el arma nunca ha aparecido

ALICIA NEGRE

Cristina Elena T. volvió este jueves a respirar aliviada. Un jurado popular decidió por unanimidad absolver a la acusada de matar a su novio, el italiano Giuseppe Nirta –presunto miembro de la 'Ndrangheta–, en el verano de 2017 en el paraje de El Charcón, en Águilas (Murcia). La procesada, para la que la fiscal y la acusación particular reclamaban hasta 21 años de cárcel, escuchó la sentencia 'in voce' que dictó la magistrada presidenta, Concepción Roig, proclamando su inocencia.

Pese a los intentos de la Fiscalía y la acusación particular de demostrar la culpabilidad de la sospechosa, estos nueve hombres y mujeres entendieron que los indicios contra ella no estaban claros y optaron por declararla inocente. El jurado hizo hincapié, por unanimidad, en que el arma con el que se cometió el crimen nunca ha aparecido y subrayó que la sospechosa no presentaba residuos de disparo en el rostro y los antebrazos. Aunque los investigadores sí hallaron restos de disparo en los bolsillos del pantalón de Cristina, estos ciudadanos entienden que la cantidad era muy escasa y no resulta relevante.

El tribunal tumbó, con este veredicto de inocencia tanto el delito de asesinato como el de tenencia ilícita de armas a los que Cristina, de nacionalidad rumana, se enfrentraba. Defendida por el letrado Evaristo Llanos, la procesada, que se encontraba en libertad provisional, ya no deberá comparecer quincenalmente en el juzgado como lo hacía hasta ahora. La juez le recordó, sin embargo, que la sentencia aún no es firme –puede ser recurrida– y que, por lo tanto, no puede abandonar el país ni recuperar, por el momento, la fianza que entregó para salir de prisión.

Durante la sesión del miércoles Cristina aprovechó su derecho a la última palabra para volver a reiterar su inocencia: «Soy pobre, pero no asesina». Remarcó, además, su deseo de que se llegue al final en la investigación de la muerte de su pareja. «Quiero se haga justicia».