Marin Eugen , el pistolero de Tarragona. / EC

La juez rechaza parar la eutanasia del vigilante que tiroteó a sus compañeros

La magistrada aclara que no puede interferir en el derecho a morir del preso, que quedó paralizado para siempre por una bala de la Policía

CRISTIAN REINO Barcelona

Un juzgado de Tarragona ha rechazado parar la eutanasia del vigilante de seguridad que el pasado 14 de diciembre irrumpió a tiros en la empresa de seguridad donde trabajaba y después se atrincheró en una masía. Allí protagonizó un tiroteo de película con los Mossos d'Esquadra.

En el ataque resultaron heridos tres empleados de la empresa de seguridad y luego dos mossos en su huida. En el segundo tiroteo, el de la masía, Marin Eugen fue abatido y conducido en estado crítico al hospital. De 46 años, está paralizado por una lesión medular irreversible como consecuencia del impacto de una bala de los agentes. Tras los primeros tratamientos fue internado en el hospital penitenciario de Tarrasa (Barcelona), donde solicitó la eutanasia. Le fue autorizada porque reúne los requisitos legales para poder acabar con su vida de forma voluntaria.

Los dos mossos heridos durante la detención recurrieron ante la juez la autorización de la eutanasia. Alegaron vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva y reclamaron que antes de morir fuese juzgado por tentativa de homicidio, atentado a la autoridad y tenencia ilícita de armas. La titular del juzgado número 5 de Tarragona ha rechazado el recurso porque considera que «no procede acordar el cese o la interrupción del proceso de la eutanasia».

Sin competencias

La magistrada Sonia Zapater argumenta que la ley que regula la eutanasia «no atribuye competencia alguna al juez instructor para decidir acerca del proceso». La decisión, recuerda, corresponde a los médicos y a la Comisión de Garantía y Evaluación. «No existe previsión legal que permita a un instructor interferir en un proceso que está regulado en una ley orgánica en cuanto que afecta a derechos fundamentales», señala.

La juez entiende, no obstante, que podría producirse en este caso «una colisión de derechos fundamentales». Por un lado, el derecho a la integridad física y moral, el derecho a la dignidad y el derecho a la libertad y a la autonomía personal de quien decide poner fin a su vida, frente al derecho a un juicio justo por parte de las víctimas.

Los heridos recurrieron la autorización de la eutanasia porque antes quieren ver sentado en el juzgado a su atacante

Aún así, descarta este conflicto, no solo por la distinta entidad de unos y otros derechos, sino por su «proximidad al núcleo del derecho a la vida». Y advierte que el derecho a un juicio justo no debe interpretarse como «un derecho al castigo», aunque comprende la desazón de las víctimas, «que podrían ver dificultado su proceso resarcitorio».

El abogado de los mossos recurrirá la decisión de Zapater. Eugen declarará este lunes por primera vez desde el hospital. El vigilante de seguridad de origen rumano actuó por «rencor» hacia sus compañeros por una cuestión laboral. Por sed de venganza, cogió su arsenal, se tomó la justicia por su mano y se lió a tiros contra los otros vigilantes.