El investigador David Osca, en el laboratorio en el que trabaja en la ULPGC. / COBER

Historia de dos fugas y un retorno de la ciencia canaria

La pobre inversión en I+D, la precariedad laboral y las escasas becas fuerzan a investigar en el extranjero. Tres científicos canarios cuentan su caso

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO Las Palmas de Gran Canaria

Canarias no es una excepción en España en cuanto a la gestión del talento científico. La investigación requiere medios económicos y materiales y los bajos sueldos junto a las escasas oportunidades hacen que doctores y doctoras con expedientes brillantes acaben investigando fuera de la comunidad y del país.

El caso de la psicóloga grancanaria Olivia Afonso, Senior Lecturer in Psychology en el Centre for Psychological Research de la Oxford Brookes University y el del biólogo tinerfeño Isidro Abreu, que trabaja en el proyecto IronFeRhizo sobre la nutrición mineral de microorganismos beneficiosos con una beca Marie Sklodowska-Curie en la Universidad de Oxfordson dos ejemplos de investigadores «fugados».

Precisamente esta pérdida ha hecho que se impulsen ayudas para lograr que este talento retorne. Es lo que ha pasado con el biólogo valenciano afincado en Canarias David Osca, captado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) con una beca María Zambrano. En la última década se estima que casi 100.000 personas han salido del país -Canarias no tiene datos al respecto- en busca de trabajo cualificado.

Problemas estructurales

Abreu evita referirse a la situación concreta de las islas, pero su «percepción» a través de lo que le cuentan algunos compañeros que siguen en el archipiélago es que la investigación sufre «problemas estructurales» que son los mismos que en la península con el añadido de que «el día a día es peor, por los problemas a la hora de obtener reactivos y equipos».

A su juicio, en España «se hace buena ciencia. Y si se considera el impacto por euro invertido las cifras hablan por si mismas». Pero hay varias razones por las que gente con talento termina trabajando fuera, afirma. Por un lado, por el «enriquecimiento» que supone trabajar con otros equipos. En eso coinciden también Afonso y Osca.

Además, añade, el aislamiento de la posguerra en España hizo necesario que la gente saliera a Europa o EE UU para «ponerse al día». Existe, abunda, «la inercia y en cierta manera el complejo de inferioridad de que hay que salir de España para enriquecerse».

«Quedarse en España pasa por conseguir alguna beca»

«Acabas la tesis, ¿y qué haces luego? Quedarse en España pasa por conseguir alguna beca para recién egresados, como la Juan de la Cierva o ir a un grupo que tenga dinero de proyectos para pagarte, que ya sabemos que está complicado por la escasez de fondos. Yo conseguí un grupo que me pudo pagar. Ahora bien, t al y como están las cosas es incierto el tiempo que te va a llevar mejorar tu currículum hasta el punto de poder estabilizarte en una universidad o el CSIC. Además conseguir una Ramón y Cajal está fuera de tu alcance, porque creo que en la convocatoria se sobreentiende que te has ido fuera. En cierta manera te aboca a la precariedad y el limbo».

Osca apunta a que incluso a veces, cuando consigues una plaza las cosas pueden que no vayan bien porque existe cierta «endogamia» en la universidad española. Él estudió en Gran Canaria y se marchó a la península a trabajar. De allí fue a Nápoles, a uno de los mejores centros marinos de Europa. Tenía posibilidades de estabilizarse en el puesto pero llegó la covid y por cuestiones familiares cuando apareció la beca María Zambrano no dudó en regresar a la que llama «mi casa», la ULPGC.

Abreu también señala otra cuestión, en España se valora más el currículum que el proyecto de investigación mientras que en otros países como Reino Unido, Alemania o Francia, «el énfasis de la entrevista es el proyecto que presentas. Es decir, lo que vas a aportar a tu departamento. Porque eso implica la financiación adicional».

Buena parte «no piensa en volver»

La grancanaria Olivia Afonso estudió en La Laguna, donde hizo su doctorado. Y estuvo a punto de conseguir una Juan Sierva. «Es muy competitiva», señala porque hay tan pocas oportunidades en España que se presenta un gran número de aspirantes.

Estuvo un tiempo investigando sin cobrar hasta que le salió la oportunidad de ir a Oxford y no la desaprovechó. Hoy no piensa en volver y asegura que ese es un tema que suele hablarse mucho entre investigadores y científicas que están fuera.

«No tengo planes de volver. Tengo trabajo permanente y a nivel laboral estoy bien. Muchos piensan en volver para estar cerca de la familia, pero todos sabemos que e n España las condiciones laborales, la conciliación y el salario son peores. Creo que las cosas están mejorando y ojalá que la gente que quiera volver pueda tener ahí estabilidad en el trabajo de investigación», añade.

Regresar significa renunciar

Abreu le da la razón. «Ahora mismo no pienso en volver, porque significa renunciar a las opciones de desarrollar un proyecto científico propio, una pérdida de poder adquisitivo, y probablemente el abandono de la carrera científica».

Y pide que se escuche «la voz de los investigadores postdoctorales no estabilizados que mediante becas como la Juan de la Cierva o contratos asociados (precarios) mantienen la maquinaria de la ciencia en marcha. Es un colectivo imprescindible porque hace de puente entre les jefes que están consiguiendo financiación y lidiando con la burocracia, y los predoctorados que todavía no saben navegar solos. Por experiencia propia, da rabia partirte el lomo día tras día y que sin embargo la opinión pública piense que estás calentando la silla por la endogamia me refiero».

Diferencia cultural

Olivia Afonso también resalta la diferencia cultural. En España la inversión privada en investigación es casi nula. En Canarias, según datos de la ULPGC, solo el 0,09% de la inversión en I+D es privada. En Reino Unido, abunda Afonso, asociaciones e instituciones privadas apuestan por la investigación.

Es paradójico, coinciden Osca y Afonso. Tras dedicar dinero público a la formación del alumnado, cuando ya formado investiga los réditos de su trabajo los recoge el país al que emigran.