La copa de una higuera asoma sobre las cenizas. / M. NOGALES/IPNA-CSIC

Higueras y castaños renacen por sorpresa al borde del volcán

Ejemplares vegetales, ubicados a menos de 200 metros del cráter del Tajogaite, rebrotan ante la mirada incrédula de los biólogos

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El equipo de biólogos que realiza el seguimiento del impacto en la biodiversidad de la erupción volcánica de Cumbre Vieja continúa llevándose sorpresas. «Es alucinante haber vivido todo este proceso y me ha hecho cambiar bastante mi forma de pensar», explica el biólogo del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA) y coordinador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Canarias, Manuel Nogales.

El último motivo de asombro ha sido comprobar que a la prodigiosa resistencia de los pinos canarios a los fenómenos volcánicos se suma la de otras dos especies vegetales que están rebrotando en los bordes del volcán; las higueras, cuyos troncos han sido literalmente sepultados por la ceniza, y los castaños. «Nos ha sorprendido ver cómo castañeros e higueras cercanos al cráter han logrado sobrevivir. Esta cualidad tiene que ver con su condición de especies leñosas. Son, sin contar con el pino canario, las especies que han escapado mejor», explica el científico que, tras el fin de la erupción, viaja a La Palma todos los meses para dedicar una semana al trabajo de campo a la vigilancia de la evolución de la biodiversidad más afectada por el volcán.

« Seguimos haciendo lo mismo que hicimos en plena erupción aunque, en ese momento, a medida que las lavas iban ocupando el terreno, íbamos retrayendo los sitios de observación», explica Nogales.

Trabajo de campo

La tarea consiste en observar los cambios en el estado de la vegetación y los invertebrados que han resistido en las inmediaciones del volcán, si bien la fauna desapareció desde el inicio de la erupción, especialmente los lagartos y aves, indica el biólogo.

«Realizamos un seguimiento mensual y, en el caso de los invertebrados, cada dos meses. También vigilamos a los murciélagos cada seis meses», señala el científico que explora en busca de vida vegetal y animal la primera franja de terreno más cercana al borde del cráter y las coladas

«En esa zona, salvo los castañeros y las higueras, todo ha desaparecido», comenta el biólogo que calcula que en el primer kilómetro más cercano al volcán, el espesor de las cenizas es de, al menos, metro y medio. « Las plantas pequeñas, como amagantes o brezos, están completamente tapadas y no han logrado sobrevivir», explica.

En cuanto a la fauna, los lagartos siguen sin aparecer por allí. «No terminan de recuperarse. En ese kilómetro más cercano al volcán podemos contar los lagartos que hemos visto con los dedos de una mano» , abunda el experto que identifica los reptiles y los arbustos como las especies más afectadas de las inmediaciones del volcán.

Las aves empiezan a hacer cortas incursiones en esta franja y se han visto pinzones vulgares, canarios o palomas bravías, relata Nogales. Respecto a los invertebrados, «han aguantado los más grandes, los saltamontes, y los que viven ligados a las maderas muertas», explica el biólogo.