Localidad de Checa, en Guadalajara.

Guerra a las termitas en un pueblo de Guadalajara

Una plaga de estos insectos amenaza al pueblo de Checa donde muchas de sus edificaciones, algunas históricas, son de madera

J.M.L.

Lo que guerras y catástrofes naturales no habían provocado durante siglos en el pequeño pueblo de Checa (Guadalajara) pueden conseguirlo ahora unos animalitos clasificados en la infraorden de insectos neópteros: las termitas. Una plaga de estos isópteros, primos de las cucarachas con las que comparten un antecesor prehistórico, amenaza el futuro de las edificaciones de esta localidad, construidas casi todas con la madera de los bosques que la rodean.

Y no son inmuebles de escasa importancia. A pesar de que Checa apenas cuenta con 300 habitantes censados -la población se multiplica en verano-, posee unas casas consistoriales del siglo XVII, una iglesia del XVII con grandes tallas de la misma época, la casona de los Pelegrines, del siglo XVIII, y la de los García o Condes de Clavijo, del mismo siglo. Edificios históricos que ahora se ven amenazados por estos insectos que tienen la mala costumbre -para los humanos- de alimentarse con la celulosa de la madera que acaban degradando con los protozoos de su sistema digestivo porque, aunque no pueden digerir la celulosa, sí aprovechan sus nutrientes de esta forma.

Guerra a las termitas

Como una simple viga de madera contiene celulosa, toda la viga puede desaparecer devorada por los termitas, que incluso pueden horadar el hormigón para llegar a la madera. Este es el temor de los vecinos de Checa cuyo ayuntamiento ha declarado la guerra a estos animales. «Hemos comenzado ya los tratamientos de erradicación de las termitas en el casco urbano», explica el alcalde de este pueblo del Señorío de Molina de Aragón, Jesús Alba, cuyo ayuntamiento ha adjudicado a una empresa, «Anticimex» la tarea de acabar con ellas.

Plaga de termitas hallada en la localidad.

«Los trabajos consisten en la instalación de 150 cebos mediante agujeros profundos en la vía pública que servirán para tratar las casas afectadas pero también como método de prevención para aquéllas que hasta el momento no han mostrado ningún signo de deterioro», indica el alcalde, que no oculta su preocupación pues las estructuras de algunas casas ya se han visto afectadas y las termitas, en su infinita voracidad, han arrasado hasta buzones de madera.

Los cebos colocados inhiben la formación de quitina, sustancia necesaria en el proceso natural de la muda de las termitas. El resultado de este tratamiento no se conocerá a corto plazo pues habrá que esperar unos cinco años para confirmar su efectividad y comprobar que no quedan termitas. Según empresas especializadas el control y eliminación de este tipo de plagas, luchar contra las termitas no es tarea fácil pues son insectos sociales que viven en colonias agrupadas construyendo nidos o termiteros.

Aunque generalmente se encuentran en climas tropicales, son capaces de adaptarse a climas templados. Desde el suelo se cuelan en las estructuras de las casas a través de huecos inapreciables y, en poco tiempo, comienzan a escucharse pequeños golpes en paredes y suelos que originan las termitas obreras al alimentarse o avisar al resto de la colonia de algún peligro. Más tarde aparecerán desperfectos y grietas en la madera ya que construyen túneles desde dentro hacia afuera, y puertas y ventanas se cerrarán o encajarán con más dificultad.

Las empresas especializadas en tratar estas plagas también subrayan que las manchas oscuras que a veces aparecen en muebles, ventanas o vigas pueden ser, en realidad, los excrementos que van dejando estos insectos y no un inofensivo efecto de la humedad. Son signos de la presencia de termitas que bien conocen los vecinos de Checa.