Grantecan: Una década explorando los confines del Universo

24/07/2019

Este miércoles se cumplen 10 años de la inauguración del que todavía es el mayor telescopio del mundo. Fue una gran apuesta del IAC que elevó la astronomía en España al nivel de las grandes potencias. Su puesta en funcionamiento supuso un reto tecnológico sin precedentes. Ha protagonizado múltiples hitos científicos

Tal día como este miércoles de hace diez años el Gran Telescopio Canarias (GTC o Grantecan), el mayor en el rango óptico infrarrojo del mundo, arrancaba oficialmente su particular y vasta exploración del Universo, aunque para entonces ya había comenzado a funcionar a pleno rendimiento cuatro meses antes, en marzo.

En julio de 2007, dos años antes, vio la primera luz con la Cámara de Adquisición y Guía (ASG). Detrás de ella estaba el entonces príncipe Felipe. En ese momento el telescopio todavía no tenía incorporado ningún instrumento científico. Diez años después tiene hasta seis instrumentos que permiten llevar a cabo «diferentes modos de observación del Universo», asegura Romano Corradi, director del Grantecan, la primera gran instalación científica hecha en España en el campo de la astronomía, ideada e impulsada por el primer director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Francisco Sánchez.

La versatilidad del conjunto de instrumentos del que se ha ido dotando y su modelo altamente flexible le permite abarcar una amplia variedad de campos de investigación. «El Grantecan ha explorado todos los rincones del Universo, empezando por lo más cercano hasta llegar a las galaxias más lejanas, hasta el final del Universo, y a objetos completamente diferentes», explica Corradi, que enumera como desde el Grantecan se ha podido observar desde asteroides activos y otros cuerpos del Sistema Solar, atmósferas en otros planetas dentro de la Vía Láctea, estrellas primitivas y nebulosas hasta agujeros negros estelares y supermasivos en galaxias muy lejanas.

Su espejo primario de 10,4 metros de diámetro y su ubicación, a 2.400 metros de altura, en el Observatorio del Roque de Los Muchachos (La Palma) lo convierten en el único gran telescopio del hemisferio norte y «seguirá siéndolo al menos hasta 2029, cuando vea su primera luz el Telescopio de Treinta Metros, en Hawái o en La Palma», aclara Corradi. Pero aún con los telescopios extremadamente grandes –el Telescopio Gigante de Magallanes (GMT) y el Telescopio Extremadamente Grande (ELT), en el hemisferio sur; el TMT, en el norte, y el Telescopio Espacial James Webb (JWST)– operativos, algo que se prevé que ocurrirá a partir de 2025, el Grantecan seguirá siendo «el único telescopio de gran tamaño al que puede acceder la comunidad científica española», lo que lo obliga a seguir siendo una instalación competitiva.

Romano Corradi no duda en poner el énfasis en la eficiencia del Grantecan, que asegura es «máxima», pero sin olvidar que su explotación científica comenzó «lenta», con unos primeros años de producción «modestos» hasta que a partir de 2014 el telescopio se convirtió en «una máquina muy productiva», gracias al desarrollo instrumental del que ha disfrutado y que le va a «seguir abriendo una ventana de oportunidades» la próxima década.

Todo eso es ejemplo de como «con un presupuesto insuficiente somos bastante competitivos», asegura, no sin señalar al «trabajo extraordinario del personal», que ha sido, dice, lo que ha permitido que la producción científica (con horas de observación y publicaciones científicas) haya crecido paulatinamente y de manera constante.

«La financiación aún es insuficiente» y, aunque ya no se está en la «dramática» situación de los años de crisis, que coincidieron con el arranque del Grantecan, «todavía no llega a la mitad de la que tienen otros telescopios para operar y desarrollar infraestructuras».

Diez años después de que los entonces reyes Juan Carlos I y Sofía lo inauguraran, el Grantecan ha sido protagonista de infinidad de hitos científicos «todos importante», asegura Corradi, que augura que en los próximos años va a seguir «rastreando el Universo, ir a sus confines y completar su reconstrucción».

Más atrás en el tiempo

El Gran Telescopio Canarias, cuyo nombre oficial es GTC, aunque todo el mundo lo conoce como Grantecan, y así le gusta llamarlo a su director, centrará su trabajo futuro «en algo que hasta ahora no ha hecho, pero que está en proceso de hacer»: «Ir más atrás en el tiempo, para llegar más cerca del origen del Universo». Para eso, explica, Romano Corradi, se necesitan muchas más observaciones con nuevos instrumentos, como EMIR, desarrollado en el IAC. Se trata de llegar a «las primeras galaxias que se formaron», algo que significar « ir muy atrás en el tiempo y muy lejos en el espacio».

Esas primeras galaxias y estrellas tienen la huella de la composición química del inicio del Universo. «Sí, hemos rastreado todos los rincones del Universo, pero no hemos completado su recostrucción», dice Corradi, que apunta al estudio de los exoplanetas como otro aspecto importante de la investigación futura.

El desarrollo instrumental del Grantecan ha sido «frenético» desde 2013 y Romano Corradi cree que se debe seguir pensando en nuevos y mejores instrumentos. El telescopio cuenta en la actualidad con seis instrumentos con los que se han logrado múltiples hitos científicos, el último este mismo mes. Con datos obtenidos íntegramente con EMIR, se detectaron potentes vientos producidos por un agujero negro supermasivo.

En mayo se descubrió por primera vez un sistema de cúmulos globulares en el disco de una galaxia gracias con Osiris y hace menos de un año, combinado imágenes del Telescopio Hubble con observaciones espectroscópicas del Grantecan, se logró confirmar la existencia de un nuevo ejemplo de lente gravitatoria, una nueva Cruz de Einstein.

Retos de futuro

En los próximos tres años el Gran Telescopio Canarias se enfrenta a un nuevo reto, el de prepararse para competir con los telescopios extremandamente grandes que se construirán tanto en el hemisferio sur como en el norte y que podrían comenzar a operar a partir de 2025. «No es un reto nuevo, porque en ciencia hay que ser competitivos siempre», asegura el director del Grantecan, Romano Corradi, pero el panorama que se abre ahora, dice, conlleva «replantearse el futuro» y para ello hay que contar con la comunidad científica, que tiene que decidir lo que se necesita».

Al Grantecan se le abren, explica Corradi, dos posibilidades, o bien transformarse completamente, o bien mantener su versatilidad actual. Y en ambos casos, pera lo que ya se ha lanzado «una llamada de ideas» a la comunidad científica, será necesario no solo que se mantengan sus actuales socios –el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), la Universidad de Florida (Estados Unidos), el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica de Puebla–, sino ampliarlos. Con China ya existe una colaboración desde 2016.

La transformación del Grantecan, si esa es la opción elegida, será para enfocarlo a un único proyecto y «dedicarle todo el tiempo del mundo», explica Corradi, que se decanta por mantener su actual flexibilidad, pero buscando nuevos ámbitos con instrumentos muy específicos.

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