Los bomberos combaten el fuego en Ujué (Navarra). / efe

El fuego da una tregua en Zamora pero provoca una situación «crítica» en Navarra

Tras calcinar mas de 25.000 hectáreas, la caída de las temperaturas y la lluvia permiten estabilizar las llamas en la sierra de la Culebra

M. L.

Tras calcinar más de 25.000 hectáreas en la zamorana sierra de la Culebra, el fuego concedió este domingo una tregua en esta zona. Pero, por contra, las llamas arreciaron en Navarra, provocando una situación «altamente crítica» en la comunidad foral, en la que diez localidades tuvieron que ser desalojadas por la cercanía del fuego. Se evacuó a los habitantes de Artazu, Amatriain, Maquirriáin, Sansoáin, Olleta, Lerga, Ujué, San Martín de Unx, Guirguillano y Echarren de Guirguillano, sin que hubiera que lamentar daños personales. En Cataluña los bomberos tuvieron que afrontar más de 50 siniestros a la vez en la quinta jornada de lucha contra las llamas, especialmente virulentas en Lérida.

El de Zamora es uno de los incendios forestales más graves de los últimos diez años en toda España y el peor en la historia de Castilla y León. La bajada de las temperaturas, el cese del fuerte viento y la llegada de algunos chubascos permitieron contener las llamas en esta zona de Zamora, declarada reserva de la biosfera.

Este domingo pudieron regresar a sus viviendas los vecinos de la mayoría de las 18 poblaciones desalojadas en la comarca y se restableció el tráfico tanto en las carreteras nacionales 631 y 525 como de la línea del AVE entre Madrid y Galicia. Aun así, se mantiene el nivel 2 del plan de emergencia que prohíbe actividades de riesgo.

Frentes «sin llama»

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, confirmó este domingo que los frentes del incendio en la sierra de la Culebra estaban «sin llama» y que los trabajos se centraban «en el aseguramiento, enfriamiento y estabilización de todo el perímetro», para evitar así el grave riesgo de la reactivación ante la posible vuelta de fuertes vientos y condiciones adversas. Hasta veinte medios aéreos trabajaron para estabilizar la zona con más de 25.000 hectárea abrasadas, 15.000 de ellas de superficie arbolada y con un frente de 70 kilómetros.

En Navarra, se evacuó este domingo nueve localidades mientras que batallaban contra el fuego efectivos de la Unidad Militar de Emergencia con apoyo de brigadas del País Vasco y La Rioja. El Gobierno foral consideró la situación «altamente crítica» según aseguró su vicepresidente Javier Remírez.

Navarra también optó por mantener activado el nivel 2 del plan de emergencias y del Plan Territorial de Protección Civil, lo que supone prohibir, hasta este próximo miércoles, las labores agrícolas con maquinaria que puedan generar chispas o descargas eléctricas. Se pidió a la población que restringiera sus movimientos por el territorio para garantizar que las vías estén despejadas para la circulación de los dispositivos de emergencia.

En Cataluña, uno de los siniestros más graves se registró en Artesa de Segre (Lérida) y había quemado este domingo más de 2.600 hectáreas, según informó el delegado del Govern, Bernat Solé, junto al jefe del operaciones de extinción Miquel López. Todos los medios disponibles de los bomberos se centraron en ese incendio, a excepción de algunos desplazados a Peramola, también en Lérida, donde las llamas afectaban a una superficie de unas cien hectáreas.