Aída Iglesias con su hijo y su pareja, después del parto. / C. Delgado

La felicidad de dar a luz

En la casa o en el hospital. Los testimonios de 54 mujeres se reúnen en un libro para reivindicar la satisfacción, e incluso el placer, de parir

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

Para refutar la expresión de 'parirás con dolor' se edita el libro 'Partos felices' (Pol.len edicions), con las voces de 54 mujeres que escriben sus experiencias. El volumen recopila los testimonios de partos en sus casas o en el hospital, en camillas o en piscinas, naturales o por cesáreas, largos o cortos, incluso partos orgásmicos e intensos, enumera Aída Iglesias, editora del volumen y una de las autoras, que relata sus dos alumbramientos, ambos en casa. «Son partos con diferentes experiencias y contextos, en los que se confía en el saber ancestral que tenemos, sin los discursos de miedo», asegura Iglesias.

La segunda vez que dio a luz le preguntó a su hijo si quería acompañarla. «Tenía seis años, y decidió que sí quería estar», recuerda. «Me ayudó a hinchar la piscina, lo preparamos, lo escenificamos. Él estaba preparado para lo que iba a pasar. Es una experiencia de crecimiento y naturalidad. Mi hijo estaba muy emocionado de ver nacer a su hermanito. El momento es muy salvaje pero bonito. Hay sangre, pero de vida. De todos modos teníamos a alguien preparado, por si llegaba un momento en que no quisiera seguir. Ocurrió a las cuatro de la madrugada y él quiso levantarse».

La publicación, que tiene abierta una campaña de micromecenazgo en Verkami, busca «recuperar la confianza en nuestros cuerpos porque los partos felices ocurren», asegura Iglesias, cuya pareja también tuvo su papel en el paritorio casero. «Me acompañó y llenó la piscina de agua... hay muchas tareas», prosigue. «Te escuchan y acompañan desde el amor. ¿Qué desventaja puede haber?».

Coeditado por Migjons, una cooperativa que desde hace 22 años asiste a las mujeres que prefieren dar a luz en sus propios hogares, los relatos pretenden dar la vuelta a «una visión terrorífica del parto, con asistencia hospitalaria, protocolos, anestesia, quirófano, ambulancia», afirma Montserrat Catalán, ginecóloga y cofundadora de esta «casa de nacimientos». «Muchas mujeres viven su experiencia de parir como la mejor de su vida. Sintiéndose felices, satisfechas, renaciendo a una confianza en la vida y sus procesos, que luego transmiten a sus criaturas y guían su crianza. Quisimos dar voz a estas mujeres».

Cada una de las autoras busca su propio lenguaje. Hay crónicas y textos metafóricos, como el de Marta Folch. Escalar una montaña le sirve de alegoría al esfuerzo. «No me lo puedo creer. Mi cuerpo está extenuado y al mismo tiempo con energía renovada. Eufórico, con una sensación posible solamente después de un esfuerzo inmenso y desconocido, sin precedentes para mí», escribe Folch, que insiste: «Si me regalaran un helicóptero, nunca lo utilizaría para subir a una cima».