EFE

En España nacen menos niños que nunca

Los 160.000 bebés del primer semestre son el dato más bajo desde que hay registros y prolongan 14 años consecutivos de caídas de la natalidad

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

España se queda sin niños. En 2022 nacieron menos bebés que nunca. Los alumbramientos contabilizados durante los seis primeros meses de este ejercicio confirman la peligrosa tendencia iniciada hace ya 14 años, de caídas anuales sucesivas e ininterrumpidas de la natalidad.

De enero a final de junio pasado las mujeres residentes en España dieron a luz 159.705 niños, 27 menos que un año antes, según el dato estimado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con el matiz de que en el primer caso es un dato estimado y en el segundo uno ya real, se trata de la cifra más baja desde que hace 81 años, en 1941, se crease el primer registro oficial.

Por quinto año consecutivo los españoles baten el récord de menor cantidad de nuevos bebés desde el final de la Guerra Civil. Hasta que en 2018 se inició esta sucesión de récords negativos para el futuro del país, el año que marcaba el pico histórico más bajo de nacimientos era 1996, aunque con casi 20.000 nacimientos más que hoy en los primeros seis meses del año. Un bache que la llegada masiva de mujeres jóvenes inmigrantes enderezó durante más de una década.

La actual caída permanente de la natalidad en España se inició en 2008, con el comienzo de la gran crisis económica, que se puede decir que aún no ha terminado pese a los 14 años transcurridos. Ese año, de enero a junio, nacieron en España 255.062 niños, prácticamente 100.000 más que ahora, lo que reduce la cifra de nacimientos en un 37%.

La fuga de muchos miles de inmigrantes desempleados en la década pasada, el fuerte descenso del porcentaje de españolas en edad fértil por el paulatino envejecimiento de la población y el cada vez mayor retraso generalizado a la hora de tener el primer hijo han hecho el resto.

El desglose por edades de las nuevas madres confirma la trascendencia de los embarazos tardíos. Los niños nacidos en el primer semestre de mujeres de entre 30 y 40 años fueron 100.623, las dos terceras partes del total. El tercer grupo con más recién nacidos es el de las madres de 25 a 29 años, pero seguido del de las mujeres de 40 a 44 años.

La maternidad cada vez más tardía es un factor determinante y dos tercios de las nuevas madres tienen entre 30 y 40 años

Semejante retraso en la edad de la primera gestación, y el consiguiente menor número de hijos por mujer, parece lógico en un país con el doble de la media de paro juvenil del continente, con los empleos más precarios, con el precio de la vivienda por las nubes y con una edad de emancipación que roza los 30 años, tres años más que la UE.

El único dato positivo de este primer semestre es que la caída de la natalidad parece que se desacelera un poco. Si en 2021 se derrumbaron un 5,2% los nuevos nacimientos, en 2022 la cifra es casi idéntica. No obstante, aquí también puede haber una distorsión causada por la covid, con una fuerte caída de embarazos en 2020, y por lo tanto de nacimientos en 2021. El ritmo de caída habitual de la última década fluctuaba entre el 2% y el 3% anual.

El descenso tampoco es general. En seis autonomías (Asturias, Madrid, Comunidad Valenciana, Cataluña, Cantabria y Castilla y León) han aumentado los recién nacidos, mientras descendían en las otras once. Las principales disminuciones de bebés se dieron en La Rioja, los dos archipiélagos, en Castilla-La Mancha y en Aragón. Descendió levemente, pero mejoró la media nacional Murcia, con una caída del 0,15%.

Muertes en máximos

Si los nacimientos se derrumban, las muertes se han vuelto a disparar en los primeros siete meses de 2022. De hecho, si se prescinde de los fallecimientos ocurridos en las mismas fechas de 2020, terriblemente engordados por la primera ola del coronavirus, los meses transcurridos de este año, hasta el pasado 25 de julio, son el período con más finados en España de todo el siglo.

La mortalidad, por contra, está en máximos, con dos picos muy claros: el de la sexta ola covid de enero y el de la ola de calor de julio

Desde el 1 de enero han fallecido en España 275.872 personas, 13.136 más que en igual período del año pasado. Este importante aumento, un 5,15%, además de por la razón fundamental que marca esta tendencia desde hace años –el progresivo envejecimiento de la población española–, se explica por otros dos factores: la pandemia y las tremendas olas de calor. De hecho, los dos momentos con más muertes en estos siete meses fueron enero y la primera mitad de febrero, coincidiendo con el pico de la sexta ola de contagios de covid, y julio pasado –especialmente la semana del 4 al 17–, con la mayor y más duradera ola de calor en muchas décadas, a la que los expertos atribuyen de un 20% a un 25% de las muertes del mes.

Con este panorama demográfico, lo lógico es que España padeciese una hemorragia de población cada vez mayor. Pero no es así. En 2021, con 47,4 millones de españoles, 34.110 más que un año antes, batió el récord de población. La razón es que el saldo migratorio positivo (148.677) compensa con creces el decrecimiento vegetativo, con 113.000 más muertes que nacimientos.