El suicidio es un problema de salud pública del que «se sigue sin hablar»

Cada dos días se quita la vida una persona en Canarias. El 14% de las llamadas al Teléfono de la Esperanza se relacionan con la prevención suicida. Es la principal causa de muerte no natural

ROSA RODRÍGUEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Canarias con 9,06 suicidios por cada 100.000 habitantes tiene la tercera tasa más alta de España (que es de 7,91), tras Galicia (11,29) y Asturias (10,6), con una media de una muerte por esta causa cada dos días. En 2017, último año del que el Observatorio del Suicidio en España tiene datos, fueron 200 personas las que se suicidaron en las islas, una cifra que se acerca mucho a las 197 llamadas que recibió el Teléfono de la Esperanza el año pasado directamente relacionadas con la ideación, la crisis suicida o el acto suicida en curso.

De las 5.360 llamadas totales que se recibieron en 2018 en el Teléfono de la Esperanza en Canarias, 786 (el 14,6%) fueron por problemáticas relacionadas con la prevención del suicidio: crisis vital y de sentido y crisis depresiva. Por eso el director técnico de este recurso en las islas, José Cabrera, llama la atención, aprovechando que hoy se celebra el Día Internacional para la Prevención del Suicidio, sobre un problema que ya de salud pública, pero del que en Canarias «sigue sin hablarse».

Además de tener una alta tasas de suicidios, Canarias es una de las tres únicas regiones (las otras son Aragón y Navarra) donde en las últimas dos décadas no han bajado los suicidios, según el profesor de Psiquiatría de la ULL y experto en suicidio, Francisco Rodríguez Pulido, que critica que con estos datos el sistema sanitario canario siga «dando la espalda» a la realidad y no tenga un plan de actuación y de seguimiento de las conductas suicidas.

El Teléfono de la Esperanza, dice su director técnico, es «un termómetro» de la realidad y apela a que «desde el ámbito sanitario se mejore la formación del personal para que sepa atender a personas con vivencias suicidas». Al teléfono y a las consultas presenciales con psicólogos que también ofrece este servicio «llegan personas derivadas por el médico de familia porque a las unidades de salud mental solo se remiten los casos muy graves». Tanto Pulido como Cabrera creen necesario que se cree la figura del psicólogo sanitario en atención primaria. «Nosotros cubrimos esto, pero reivindicamos que se haga desde la sanidad pública», dice Cabrera.

Y algo que es fundamental: «Que se hable del suicidio y se deje de tratar como un tabú», añade José Cabrera.