El miedo electoral deja en el aire la prohibición de las peleas de gallos

17/02/2019

El anteproyecto de ley de protección de animales sigue sin entrar en el Parlamento, que está a mes y medio de disolverse. Nacionalistas y PP admiten que temen perder el voto de los galleros

El anteproyecto de ley canaria de protección y tenencia de animales domésticos no acaba de entrar en el Parlamento y, si entrara, ni con una tramitación hipermegaurgentísima daría ya tiempo a aprobarla antes de que concluya la legislatura y la Cámara se disuelva el 1 de abril. Es más, todo parece indicar que a los nacionalistas, impulsores desde el Gobierno de la norma que iba a modificar la pionera Ley Canaria de Protección de Animales de 1991, ahora no les interesa que el debate sobre la prohibición de las peleas de gallos -lo más controvertido del proyecto- los pille en precampaña electoral.

Debatir ahora en el Parlamento (el último pleno está fijado para el 26 de marzo) un texto que expresamente prohibe las peleas de gallos es exponerse a que los galleros, unos 1.300 con licencia, y los millares de seguidores que tienen las riñas de gallos no solo les nieguen el voto, sino, que hagan campaña en su contra.

Mucho trabajo

Desde Coalición Canaria (CC), David de la Hoz, encargado junto a otros militantes de la elaboración del programa electoral de la fuerza nacionalista, defiende que su partido ha sido el que ha impulsado la modificación de la ley de 1991, pero, al contrario que Antonio Llorens, viceconsejero de Administraciones Públicas y Transparencia, que augura un rápida tramitación, cree el documento llevará «mucho trabajo parlamentario, de consenso de enmiendas y de reuniones con colectivos».

Otras fuentes nacionalistas son más claras: «Esta ley va a generar mucha controversia y a estas alturas [a dos meses de las elecciones] no es momento de broncas con nada».

Tiene miedo CC al lobby gallero sobre todo en La Palma y en Fuerteventura, que podría inclinar la balanza de votos hacia otras formaciones. En el Partido Popular (PP) lo saben y por eso tampoco a un amplio sector del partido le interesa debatir el anteproyecto de ley de protección y tenencia de animales, pese a que la diputada conservadora Cristina Tavío, que se ha llevado la voz cantante en este asunto, considera que «si no se da el paso de prohibir las peleas de gallos, la ley no tiene ningún sentido».

Conservadores

En el PP prefieren acudir a las elecciones con una postura «conservadora con la tradición gallera», a imagen y semejanza de la postura que el partido mantiene respecto a la caza o a las corridas de toros. Su nicho de votos está más en sintonía con quienes practican y defienden estas actividades que con la defensa a ultranza de los animales, más propia de los votantes de formaciones como Podemos o incluso el Partido Socialista.

Desde el Partido Animalista contra el Maltrato Animal (Pacma) lo tienen claro: la ley no va a salir esta legislatura porque ni CC ni el PP quieren perder los votos de la órbita de los galleros y cazadores. Su portavoz, Iris Suárez, cree que se ha perdido una oportunidad de oro para dar «un pequeño paso», porque, en protección de animales, asegura, «queda mucho por hacer».

Queridos pero obligados a luchar

Los gallos «no son animales de compañía» y que por tanto su inclusión en el anteproyecto de ley de protección y tenencia de animales domésticos «no tiene sentido», asegura José Luis Martín, presidente de la Federación Gallística Canaria, que aglutina a 52 galleras. Reclama una regulación de las peleas de gallos, como ocurre con la caza o la colombofilia, que tiene sus leyes.

«En las peleas de gallos no hay intervención del ser humano, dice, «el gallo, si no quiere pelear, no pelea» y explica que es la cría y la competición lo que hace que el animal esté bien porque se está «criando a un atleta». Martín asegura que los gallos son «queridos y cuidados con mimo» por sus castiadores. Entre el 5% y el 10% de los animales mueren en la riña y, asegura, «de forma fulminante».

Iris Sánchez, de Pacma, sostiene que las riñas de gallos, como otras actividades, «causan sufrimiento y maltrato a los animales», por eso la «ley tiene que prohibirlas». «Los gallos en libertad pelean», admite, «pero no se hacen daño porque tienen vías de escape; en las riñas se promueve la violencia, está enjaulados y son obligados a luchar».

En una sociedad avanzada, dice, «no se pueden permitir espectáculos donde los animales son maltratados y se usa su sufrimiento como diversión».

Documento actualizado pero insuficiente

El anteproyecto de ley canaria de protección y tenencia de animales de compañía actualiza la Ley de Protección de Animales de 1991. Estos son sus novedades y lo que opinan de ella animalistas y galleros:

Espectáculos sangrientos

Actualización de la Ley de 1991

A finales de 2017 el Gobierno de Canarias inició la el procedimiento para la modificación de la Ley de Protección de Animales de 1991, pionera en su momento, pero obsoleta en la actualidad. La ley, aún en vigor prohibe todos los espectáculos sangrientos con animales, salvo las peleas de gallos. Y esa actividad sigue frenando su modificación.

Seres sintientes

En el Código Civil y el Estatuto

En diciembre de 2017 los animales dejaron de considerarse cosas en España para ser reconocidos jurídicamente como seres vivos sintientes. En el nuevo Estatuto de Autonomía de Canarias también están considerados así. Este nuevo estatus y la alarma ciudadana por el maltrato animal evidenciaron la necesidad de actualizar la normativa vigente.

Novedades

Sin circos ni riñas con animales

El anteproyecto de ley que el Gobierno dice que aprobará «de inmediato», pero que no llegará a tiempo de tramitarse en el Parlamento, recoge la prohibición de los espectáculos con animales y las riñas de gallos -Antonio Llorens dice que «nunca se ha planteado dejarlos fuera del proyecto»-. El texto también «tiende al sacrificio cero, aunque aún no es obligatorio» , busca crear cultura de adopción y fija la responsabilidad en la tenencia de animales. Y «muy importante», dice Llorens: las sanciones son finalistas. Se destinarán a las organizaciones protectoras de animales.

Grupos Animalistas

Lo que se ha quedado fuera

Colectivos animalistas y partidos como Pacma creen que la ley es un «pequeño paso», en el que se prohiben riñas de gallos y los circos con animales, pero advierten de que en Canarias hay muchas actividades que conllevan la explotación y el maltrato animal (arrastre de ganado, uso de animales en romerías, cabalgatas y transporte de turistas o los espectáculos con orcas, delfines o focas) que no están recogidas. Tampoco recoge el texto la prohibición del comercio de animales, el sacrificio de animales asilvestrados, que se les marque a fuego o que se les ate con cepos. Ni que los hospitales cuenten con espacios para mascotas o que se admitan en albergues para personas o en el transporte público.

Norma propia

Equipararse a la caza

La Federación Gallista Canaria pide una norma para las peleas de gallos, como la de caza, y mientras que la propia federación regule la actividad, como ya hace.

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