Entrevista

«El Gobierno ha involucionado la situación de la mujer»

17/03/2018

La periodista, escritora y directora de la editorial hotel papel nació en Turón (Mieres) en 1967. Fue directora del Gabinete de la exministra de igualdad Bibiana Aído. La experta en género presenta este jueves 22 de marzo, a las 20.00 horas en la Casa de Colón, su último libro, Cansadas.

-Después del 8M viene a presentar Cansadas...

- [Risas] Sí, aunque no lo parezca viene muy a cuento. Lo publiqué hace un año porque hubo un momento en el que me di cuenta de que cada vez que saludaba a amigas o a mujeres de mi entorno y les preguntaba ¿qué tal? o ¿cómo estás? la respuesta era: Bien, muy bien y muy cansada. Me di cuenta de que incluso yo contestaba así. El libro responde a eso, a buscar las respuestas de porqué estamos muy cansadas.

-Y las encontró, claro.

-Lo que me he encontrado es que ese «cansadas» tiene dos significados. Uno es el cansancio físico. Estamos muy cansadas por las dobles y triples jornadas, por el peso de los cuidados, por los tacones, por la presión de la belleza, por cómo se medicalizan nuestros procesos naturales, se patologiza desde la menstruación hasta la menopausia... Y, por otro lado, cansadas significa que estamos hartas de muchísimas cosas. De tanta de violencia en todos los sentidos. Violencia verbal, en las redes sociales, de la violencia simbólica de la publicidad, de la violencia sexual y de la violencia física. Ante esto lo que propongo en el libro es lo que dice el subtítulo, que era la hora de nuestra reacción, que no era un cansancio para tirar la toalla sino para todo lo contrario. Había que reaccionar.

-Pues parece que tenía una bola de cristal y el 8M ha sido esa reacción.

- Ha sido un proceso que no surge de la nada. Efectivamente, lo estábamos viviendo con mucha claridad porque la desigualdad no para de agrandarse. Los indicadores ponen de relieve que cada vez somos más desiguales.

-Pero usted lo vio un año antes de que se plasmara en la calle.

- Es que hay gente que analiza el feminismo como una moda. ¿Cómo va ser una moda si tiene tres siglos de historia? Hay un relato oficial que están haciendo fundamentalmente los políticos, las políticas y los opinadores profesionales, pero no se enteran de que el día a día de las mujeres estaba indicando eso y lo estaba indicando en todo el mundo. Nos llegan procesos de la India, de Paquistán,... Hasta se ha roto el silencio en la industria simbólica por excelencia, Hollywood. También en las ONG, que no se había dado nunca...

-Han pasado 11 años desde que se promulgó la Ley de Igualdad en la que usted colaboró. ¿Para qué sirve si no se cumple?

- Pero es que el presidente del Gobierno no sabía que la Ley de Igualdad hablaba de la brecha salarial. Llevamos un año escuchándole que hay que cumplir la ley [a cuenta de Cataluña], pero luego hay leyes orgánicas [como la de Igualdad] que no se cumplen. Es más, el presidente no las conoce. Tampoco la Ley Integral de Violencia de Género. La crisis económica ha servido de excusa ideológica porque no se ha seguido haciendo un trabajo de prevención en violencia y de apoyo en igualdad. Se han recortado presupuestos y se nota mucho. Se hacen leyes como la reforma laboral y el informe de impacto de género era una tomadura de pelo. La ley del aborto que llevaba Gallardón tenía un informe de impacto de género positivo [risas]. Es como el Pacto Estado que tenía dos características: urgente y eficaz. Era tan urgente como que todavía no se han puesto en marcha las medidas y no tiene presupuesto. Tiene más de 200 medidas y la cuarta parte se dedican a decir que se cumplan las leyes en vigor.

- Usted trabajó junto a la exministra de Igualdad Bibiana Aído. ¿Qué opinión le mereció el comportamiento de su homóloga actual, Dolors Montserrat, antes del 8M?

-No es solo la ministra, es que es un Gobierno que ha involucionado muchísimo la situación de las mujeres en este país y me da muchísima tristeza. Es una irresponsabilidad. La mayor desigualdad es a violencia de género y es una tremenda irresponsabilidad no atajar ese problema.

-Tampoco ayuda mucho los discursos que se sostienen desde algunos medios de comunicación...

- Los medios de comunicación, y lo digo desde conocimiento y el dolor, continúan ciegos al género. No cuentan nada de lo que opinan o hacen las mujeres. Puede que cuenten un determinado discurso sobre el feminismo, pero todas las mujeres sabemos que no es cierto. En los medios siempre ha estado vetado el feminismo. Hay tertulianos de derecha, de izquierda, de extrema derecha, de extrema izquierda, de todas las tendencias, menos feministas. Nunca está el discurso feminista, pero eso no significa que no se estuviera trabajando mucho. La gente joven está estudiando, se leen más libros, hay más alumnas en el aula buscando respuestas... Ahora mismo hay cuatro generaciones trabajando juntas. Ya no es que estén las universitarias sino que se han incorporado las muchachas de los institutos de 14 a 17 porque están sufriendo mucha violencia a la que no se le presta atención.

- Para cierto sector «ya se irá haciendo poco a poco» porque «hemos avanzado mucho».

-Pero es que llevamos tres siglos. Yo tengo muchísima prisa. Es cierto que en este momento la botella está medio llena y medio vacía porque, por un lado, el feminismo es una historia de éxito. Ha mejorado todas las sociedades en las que se ha implantado y las más igualitarias son las más ricas y también donde la justicia tiene mayor calado, la democracia se ha desarrollado más. Y también es cierto, por otro lado, que es una historia de éxito si comparamos nuestra vida con la de nuestras madres y abuelas, eso es obvio. El feminismo ha mejorado nuestras vidas. Pero lo que ocurre es que esto ni se parece a lo que queremos. Nos queda muchísimo por recorrer. Somos las parientas pobres de la democracia. No solo son las instituciones políticas, la universidad española tampoco se da por aludida, no reconoce los estudios de género, en las aulas no tenemos educación afectivo-sexual, sobre prevención, en los libros de texto no están las mujeres, se aprende historia universal de los hombres... Queda mucho.

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