Las universidades al Gobierno: más financiación y menos «pedir papeles»

15/03/2019

Los rectores de la ULPGC y la ULL reclaman a Educación reunirse ya para «hablar de dinero» y cerrar el modelo económico plurianual antes de que termine la legislatura. Piden «más esfuerzo»

Las dos universidades públicas canarias creen que todavía se está a tiempo de cerrar el modelo de financiación plurianual que desde finales de 2016 están negociando con el Gobierno de Canarias si la Consejería de Educación y Universidades «deja de pedir más papeles», «prioriza» y «dedica más esfuerzos» al asunto.

El rector de la ULL y el vicerrector de Coordinación y Planificación Institucional de la ULPGC, José Miguel Doña, responden así al director general de Universidades, Ciro Gutiérrez, que a principios de semana daba por hecho que ya no quedaba tiempo esta legislatura para cerrar la segunda fase del plan de financiación, que abarca el periodo 2020-2025 y que supone la aprobación del nuevo modelo de asignación de recursos públicos a las universidades.

Doña reconocía ayer que a la ULPGC le produce una «sensación amarga» que después de dos años de trabajo no se pueda cerrar el nuevo modelo de financiación cuando, a su juicio, «es viable» si el Gobierno lo «prioriza». El rector de la ULL, Antonio Martinón, fue si cabe más contundente al pedir expresamente a Educación «no perder el norte de lo que se quiere», algo que, tanto él como el rector de la ULPGC, Rafael Robiana, ya le dejaron claro al presidente del Ejecutivo, Fernando Clavijo: «Le pedimos hablar para orientar la negociación y alcanzar el objetivo previsto».

«Sentémonos ya, y no nos pidan más papeles», reclamó Martinón, que entiende que solo así será posible aprobar el modelo de financiación en los próximos dos meses, antes de que concluya la legislatura y antes de que él concluya su mandato como rector.

Documento

Tanto Martinón como Doña sostienen que el documento de los componentes y parámetros básicos del nuevo modelo de financiación de las dos universidades que les remitió la Dirección General de Universidades en julio de 2018 «no es una propuesta detallada» y, pese a considerar que el modelo está «razonablemente avanzado», falta «darle valor económico», indicó Doña.

Para Martinón, «cuando se habla de financiación hay que hablar de dinero» y eso, dijeron ambos, no lo contiene el documento sobre el que entendieron que no tenían que presentar ninguna alegación. «Esperábamos que se nos reuniera para debatir ya ese borrador», concluyó Doña.

Mucha matemática y ninguna cifra económica

La propuesta que el Gobierno envió en junio pasado a los rectores de la ULPGC y la ULL y denominó Componentes y parámetros básicos del nuevo modelo de financiación de las universidades públicas canarias está plagado de fórmulas matemáticas, pero no contiene «ni una sola cifra», algo que critican abiertamente ambas instituciones académicas, que entienden que se trata de una propuesta «no muy detallada» a la que falta poner las «cantidades económicas».

El vicerrector de Coordinación y Planificación Institucional de la ULPGC, José Miguel Doña, sostiene que a su universidad lo que le interesa es «un modelo de financiación suficiente y estable para poder planificar los grandes temas y no tener que improvisar según los recursos de los que se disponga en cada momento».

La ULPGC tiene claro que para la financiación básica (la primera de las tres grandes líneas del nuevo modelo de financiación) se tiene que partir de la «consolidación de una financiación similar para las dos universidades», que ofrecen, dice Doña, «similares servicios y sus condiciones» y «nunca inferior a el presupuesto actual de la ULL», que este año asciende a 152,2 millones de euros (147,7 millones la ULPGC).

Tres líneas

Esta primera línea del futuro modelo de financiación, creen Antonio Martinón, rector de la ULL y José Miguel Doña, está «bastante detallada, aunque no esté económicamente valorada» y queden «cosas que discutir» que ni una universidad ni otra comparten con el Gobierno.

Y son las otras dos líneas -la financiación por resultados, orientada a la búsqueda de la eficiencia, y la financiación estratégica, dirigida a promover la excelencia- las que más les preocupan en tanto que «la lista de indicadores que contiene es pura filosofía y no está en absoluto valorada», dijo Doña.

Tanto él como Martinón sostienen que el documento que les remitió el Gobierno, aunque no lo compartan, es «para discutirlo, y no se ha discutido», critican.

También están «esperando» las universidades a que el Gobierno se pronuncie sobre la justificación de las exigencias de la primera fase del plan (racionalización de plantillas y títulos, básicamente), que en 2017 y 2018 les supuso 4,2 millones de euros extraordinarios a cada una. Piden que se resuelva para poder recibir los 2,1 millones comprometidos para este año, «porque si se hace fuera de plazo será muy complicada su justificación» dicen.

Un adiós «magnífico»

Antonio Martinón dejará el Rectorado de la ULL en un plazo de dos meses y dice que le «gustaría» poder cerrar con el Gobierno el nuevo modelo de financiación de las dos universidades «ante de dejar el cargo». Sería, dijo «magnífico» poder irse con ese acuerdo rubricado. «Me gustaría mucho poder firmar la nueva fórmula de financiación», decía ayer Martinón, no sin recordar que llevan dos años de negociaciones y «se ha ido madurando lo que el Gobierno quería y lo que querían las universidades», aseguró. «Las dos universidades tenemos voluntad de cerrar la financiación», sostuvo.