Entrevista con... Ramón Aciego de Mendoza

Ramón: «En educación de 0 a 3 años somos los ultimísimos»

14/05/2018

Ramón Aciego, profesor titular de la Facultad de Psicología, asumió la presidencia del Consejo Escolar de Canarias en noviembre de 2016.

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— ¿Por qué sigue Canarias a la cola, y con mucha diferencia, del resto de comunidades autónomas en la escolarización de niños de 0 a 3 años?

— Los datos lo que reflejan es que hay una excepcionalidad con respecto al resto de comunidades autónomas. Es más, la situación de Canarias es única, pero para mal. El informe del Consejo Escolar de España relativo al curso 2015/2016 refleja que solo el 0,7% de niños menores de tres años está escolarizado. Yo supongo que esos datos de tasa neta no están actualizados y ahora sea de un poco más, pero aún así, la tasa que le sigue es de un 13%, la de Ceuta. Y a la cabeza está el País Vasco, que en esa etapa ha conseguido ya un 52%. En el top 10 no somos los últimos, sino los ultimísimos.

— ¿Pero, qué ha pasado para estar en estos niveles?

— Creemos que aquí no se ha ido al ritmo de los tiempos. Las estructuras familiares de hace 40 años eran otras; ahora, en 2018, el modelo es diferente: padre y madre en el trabajo, familias de uno o dos hijos como mucho... En Canarias, el reto de la escolarización de 3 a 5 años está conseguido, pero de 0 a 3, no.

— Hace un año la Consejería de Educación les presentó un Plan del Primer Ciclo de Educación Infantil, ¿ven que se cumpla?

— Lo que sí ha habido son iniciativas de los ayuntamientos para montar centros de educación infantil de 0 a 3, porque es la administración más cercana...

— Ese plan llevaba a esa vía, a que los ayuntamientos crearan centros.

— Nosotros, en todos los informes insistimos en la importancia de la educación infantil de 0 a 3 años por el elemento educativo que tiene, de estimulación cognitiva, sensorial, etcétera, y también por el social, por lo que implica para los nuevos hábitos y modos de convivencia, donde, por ejemplo, no se puede frenar el acceso mayoritario de la mujer al mercado de trabajo.

— La poca oferta que hay es, además, mayoritariamente privada, con lo que eso supone para las familias.

— Claro, es un gasto importante [en 2017, en Canarias había 222 centros de educación infantil, de los que 155 eran privados]. Y hay otra cuestión que aún no está resuelta, que es diferenciar lo que es un centro de educación infantil de una ludoteca, que no contemplan ningún elemento educativo, pero que es más barato para las familias. Son dos cosas importantes, pero distintas.

— Cada vez que se trata este asunto en Canarias, el Gobierno apela al Estado para que financie las plaza, pero, sin el Estado, en otras comunidades las tasas son muy superiores...

— Exactamente. Igual es un problema de Estado, pero lo que tenemos que ver es cómo lo han cogido el resto de comunidades. Aspiramos a parecernos al País Vasco, pero yo no creo que en Canarias la tasa de natalidad sea mayor, que el acceso de la mujer a un puesto de trabajo sea menor, ni que los sueldos de los posibles maridos, por coger el modelo clásico, sean suficientes como para sostener a la familia, es decir, las necesidades en Canarias son todavía mayores que en el País Vasco y, por tanto, la función de este tramo de educación infantil, desde un punto de vista social y educativo, es aún mayor. Esto no lo dice solo el Consejo Escolar, sino que, cuando hicimos la presentación de la planificación en la Comisión de Educación del Parlamento, todos los grupos políticos remarcaban el tema de la educación infantil. Y si seguimos las pautas de la Unión Europea, pues lo mismo: La educación infantil es una necesidad. Y lo que hay que hacer en Canarias es hacer las cosas mejor y más rápido y garantizar que todas las familias que quieran escolarizar a sus hijos lo puedan hacer sin que les suponga una carga económica.

— El Consejo Escolar lleva tiempo advirtiendo de que en los próximos años se jubilará más de la mitad del profesorado en Canarias ¿Se va a buen ritmo para cubrir esas vacantes?

— El 52% de profesores son mayores de 50 años. Este año se va a hacer una primera convocatoria importante y el Consejo Escolar de Canarias considera que es una oportunidad frente a una realidad. Este profesorado que ahora tiene entre 50 y 60 años es un profesorado que tiene un historial detrás de compromiso; vamos a perder y además es una pérdida masiva. Estamos hablando de unos 11.000 profesores [hay en torno a 22.000] en el plazo de diez años. Es un ritmo de 1.000 por año y yo no sé si la Consejería está haciendo la cuenta bien. Eso lo debemos cuidar y no nos podemos desenfocar con cosas como ese MIR-DIR, por ejemplo, porque es un modelo que, si las cosas no se atrasan, las primeras promociones no salen hasta dentro de cinco o seis años. Y ahí el Consejo está llamando la atención para mimar la formación inicial del profesorado y una parte muy importante de esa etapa, las práctica, que son susceptibles de mejora. También habría que recuperar la figura del tutor para los que recién han aprobado la oposición durante el primer año. Y eso se tiene que hacer ahora.

— Las oposiciones a Secundaria pueden desalojar a muchos interinos de las aulas. ¿Como ven esta situación?

— Es un tema delicado y es un tema reincidente. En determinados periodos, el último por la crisis, no ha habido renovación y se ha recurrido a personal interino. Y se ha recurrido tanto que en Canarias ya está cerca del 30% y, a más, estamos hablando de una interinidad de muchos años. Se ha cronificado y se ha llegado a una situación ya de derechos laborales. Y es lógico pensar que si has tenido a un buen profesional que ha hecho una buena práctica, no guste prescindir de él.

— ¿Pero, y qué solución hay a esto?

— Bueno, una de las cosas que marcamos es que no puede ser simplemente por año acumulado, como en el ejército, sino que habrá que valorar el buen trabajo realizado, que tiene que ser un criterio. Y hay que mejorar los procesos de selección.

— ¿Cambiar el tipo de oposición?

— El Consejo no puede entrar en los matices, pero si consideramos que el objetivo es que nuestros alumnos tengan los mejores profesionales y, por tanto, el proceso para designarlos sea el mejor para su puesto de trabajo. ¿Se imagina a un premio Nobel dando clase de educación infantil, no, verdad? Lo que hay que haces es coger a los mejores docentes para las distintas etapa.

— ¿Me está diciendo usted que el actual sistema de oposiciones no es el adecuado?

— Bueno, es mejorable. Pero igual diría del sistema de elección del los MIR o de los jueces. En los procesos de selección de personal, la evaluación tiene que ser fiel a lo que se persigue. Son perfiles.

— ¿Por qué son los centros escolares los que tienen que asumir la decisión sobre qué deberes se ponen?

— Hay una sensibilidad con este tema. Lo que queríamos es que las tareas para la casa fueran una oportunidad para el encuentro, que no fuera motivo de conflicto, ni de desigualdades, ni de injusticias. Como Consejo dimos el paso de reflexionar sobre esta cuestión y compartimos esa reflexión con la comunidad social y educativa. Hay que discutir en claustro, claro que sí, pero también con los padres y en el órgano de participación: el consejo escolar docente, donde cada uno, profesores y padres, planteará su realidad. La escuela sola no puede, necesita de la implicación de toda la sociedad porque lo que se hace en el aula tiene que tener transferencia en el día a día. No estamos diciendo qué deberes mandar para casa, pero sí pensar qué deberes se están mandando.

— ¿Y qué pasa con los profesores que no apoyaron ese documento, el sindicato ANPE, en concreto?

— Es importante su consideración. ANPE dice que el documento es inmaculado, pero que temen una mala interpretación. Y en eso sí estamos de acuerdo con ellos porque esto no es un documento de obligado cumplimiento; son consideraciones. Lo que se quiere es invitar a la comunidad educativa de cada centro. Es verdad que ellos son los educadores, son los profesionales de la educación, y los padres son padres. Eso son matices... El nuestro es un modelo de participación, porque la educación es una cuestión de todos.