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Un grupo de ciudadanos sostiene una gran bandera LGTBI el día del Orgullo, en Valencia. EP
Uno de cada cuatro LGTBI españoles aún no ha salido del armario

Uno de cada cuatro LGTBI españoles aún no ha salido del armario

Los reacios a dar el paso son los más mayores; los jóvenes ya no se esconden y exhiben su orientación sexual cada vez más pronto

Miércoles, 29 de noviembre 2023, 10:46

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Décadas de incomprensión, prejuicios sociales y persecución todavía dejan algunas huellas muy visibles en el colectivo LGTBI. Uno de cada cuatro homosexuales, bisexuales o transexuales españoles aún no se ha atrevido a salir del armario, según la primera radiografía de la situación personal y socioeconómica de estos ciudadanos que se hace en España.

Lo cierto es que el grueso del temor o la renuencia a hacer pública la propia orientación sexual se concentra entre los más veteranos, pero en cualquier caso estaríamos hablando de que más de 800.000 españoles que todavía siguen dentro del armario. La edad, según la investigación realizada por la Federación Estatal LGTBI y la firma demoscópica 40dB, es el elemento clave en este proceso. Cuanto más joven menor opacidad.

Mientras que entre los chicos de 18 a 24 años solo mantienen oculta su opción sexual real un 17%, uno de cada seis, entre los hombres y mujeres de 65 o más años, quienes más sufrieron la incomprensión social e institucional, lo hacen todavía la mayoría, seis de cada diez.

El estereotipo del homosexual o bisexual pudiente es falso, ya que estos hogares tienen un 20% menos de ingresos

La edad media actual para la salida del armario en España son los 20 años y lo cierto es que quien no da el paso antes de la mediana edad luego ya es prácticamente seguro que no lo hace. El 71% de los LGTBI españoles hizo pública su opción sexual entre los 15 y los 24 años, pero a partir de los 35 años solo se atrevió a hacerlo un 3,3%.

Pero el estudio demuestra que la situación ha dado un vuelco espectacular en los últimos años. Los que salen del armario no solo son muchos más sino que cada vez lo hacen antes. Entre los LGTBI que ahora tienen de 18 y 24 años, el 45% lo exteriorizó entre los 15 y los 17, el 14% incluso antes de los 14, y para los 24 años ya no había opciones ocultas. El contraste es evidente, por ejemplo, con la franja de 45 a 54 años. De los 15 a los 17 años solo lo dijo el 9%, antes de los 14 no pasó del 5% y los que dejaron de ocultarlo antes de los 25 no llegan ni al 60%.

La constatación de las características de la cada vez más temprana y mayoritaria salida del armario en España no es una frivolidad sino, muy al contrario, un dato que demuestra la positiva evolución de la sociedad española y la «histórica» conquista de derechos por parte del colectivo, según destaca el informe. «Demuestra que los jóvenes LGTBI cada vez son más libres», resumió el secretario de organización de la federación, Ignacio Paradero.

El colectivo LGTBI español lo forman aproximadamente entre el 7% y el 8% de la población, sobre 3,5 millones de ciudadanos, según adelantó hace unos meses el CIS. El 55% se declara bisexual, el 28% gais y lesbianas, el 8% no binarios y el 3% transexuales. No obstante, quienes no se consideran heterosexuales son más abundantes entre los jóvenes, con un 19% entre los 18 a los 24 años.

Más pobreza y sinhogarismo

El informe desvela un segundo dato muy relevante. El frecuente estereotipo social que retrata a los LGTBI como hogares pudientes es falso. De hecho, la media de ingresos anuales de estas familias es un 20% más baja que la del conjunto de españoles y soportan unas tasas de pobreza y de carencia material significativamente más altas que el resto. Dentro del colectivo la situación económica más comprometida se observa entre los transexuales.

Los investigadores indican que entre las razones fundamentales de esta menor renta media están el abandono precipitado del hogar familiar, muchas veces impuesto, que se observa en el colectivo -lo que deriva en una menor formación y peores empleos-; la alta incidencia del sinhogarismo -más de 200 veces mayor que entre la población general-, la existencia de discriminación salarial y una mayor inestabilidad laboral, pues entre ellos hay muchos más autónomos y muchos menos asalariados.

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