¿Conoces realmente el suelo pélvico?

25/04/2019

Esta musculatura ha sido la gran olvidada históricamente. Su fortalecimiento, se traduce en una mejora de la calidad de vida a cualquier edad

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El suelo pélvico ha sido durante siglos una parte del cuerpo a medio camino entre el olvido y los temas tabú. Como todos los músculos, ejercitarlo es clave no solo para la salud, sino también para la calidad de vida y el autoestima de la mujer a lo largo de la vida.

Según ha publicado la marca de cuidado íntimo para la mujer Intimina en dos encuestas realizadas de forma reciente, el 40% de las mujeres desconoce el estado de su suelo pélvico, y el 28% ni siquiera tiene claras las funciones de este, cuando se trata de una parte del cuerpo que juega un rol clave en determinadas etapas de la vida.

¿Qué es el suelo pélvico?

El suelo pélvico es el conjunto de músculos situado entre las piernas, la pelvis y el pliegue interglúteo, y además, es el responsable de sujetar el peso extra durante el embarazo, ayudar en el parto, mejorar la calidad de las relaciones sexuales y prevenir las incontinencias urinarias.

Su buen mantenimiento, por tanto, juega un papel clave en la salud de la mujer, así lo explican las especialistas en obsetricia y ginecología Raquel López y Elisa García en su libro “Tu suelo pélvico, ese gran desconocido”.

¿Conoces realmente el suelo pélvico?

A partir de los 35 años y especialmente con los partos, el tono de esta musculatura empieza a debilitarse, hecho que se manifiesta a través de incontinencias, prolapsos o sequedad vaginal. Disfunciones socialmente aceptadas y contra las que existen remedios que atacan a las consecuencias, en vez de prevenir el desarrollo de estas.

Estas patologías, además, no solamente afectan a las mujeres en la edad adulta o a raíz de los partos, sino que pueden manifestarse en cualquier etapa de la vida desde la adolescencia, por lo que desarrollar hábitos que ayuden a cuidar la zona es un aspecto importante no sólo para la salud física, sino también para el autoestima.

El Kegel, por y para el suelo pélvico

En el año 1948, el ginecólogo estadounidense Arnold Kegel desarrolló un protocolo de entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, a raíz del gran número de pacientes que sufrían incontinencias urinarias después del parto. Tras los buenos resultados obtenidos a través de este método apoyado en la evidencia científica, Kegel decidió publicar el estudio, otorgando importancia a una parte del cuerpo infravalorada, demostrando el potencial que posee.

Desde entonces, la práctica del Kegel, formada por ejercicios que relajan y contraen la musculatura en diferentes intervalos de tiempo, ha ido evolucionando, y lo que es más esencial, lo ha hecho a medida de las necesidades del suelo pélvico de cada persona. Una disciplina que, partiendo siempre de la supervisión de un fisioterapeuta especialista en el ámbito en una primera instancia, beneficia a sus practicantes por medio de la ausencia de patologías y de una mejora en la vida sexual.

A día de hoy, además, también existen dispositivos con los que medir la musculatura de la zona y realizar rutinas que se adapten a fortalecerla de forma gradual, empleando un tiempo promedio de cinco minutos diarios. Aunque la mejora del tono muscular es un proceso lento que puede durar hasta seis meses, el incremento de intensidad de estas rutinas así como la resistencia puede comprobarse a corto plazo.

Pautas para cuidar el suelo pélvico día a día

Aunque la disciplina de Kegel sea la específica para cuidar y fortalecer el tono del suelo pélvico, existen pautas para seguir de forma cotidiana que cuidan el tono de este.

Orinar seis veces al día, evitando que la vejiga se llene por completo o practicar una adecuada higiene genital son pequeños gestos que inciden directamente en preservar la buena salud de esta musculatura.

También es importante la hidratación a lo largo del día, así como llevar una dieta equilibrada, que evitará el estreñimiento y el sobrepeso, dos causas que facilitan las pérdidas de orina.

Otro de los aspectos más importantes es cuidar la postura, ya que esto se traduce en cuidar también el abdomen, la columna lumbar, los glúteos y el diafragma. Además, hay disciplinas deportivas como la técnica de los abdominales hipopresivos, que se centran en entrenar de forma simultánea estos aspectos.

Para entrenar el suelo pélvico, es importante entender que este no se trata de un conjunto de músculos de forma aislada, sino que están ligados a la estructura abdominal y postural, que incide directamente sobre esta.

Por este motivo, la práctica de algunos ejercicios como los hipopresivos, que entrenan la musculatura abdominal a través de técnicas que cuidan la postura y la respiración, mejoran también el estado del suelo pélvico.

El parto, momento clave

Durante la etapa del embarazo y el parto, el suelo pélvico cobra un protagonismo casi absoluto, ya que será el encargado de empujar el bebé en el momento del parto y de mantener el peso de este durante los meses de gestación. Entrenar su fuerza y resistencia durante el embarazo es fundamental, independientemente de que el parto sea vaginal o por cesárea.

¿Conoces realmente el suelo pélvico?

Teniendo en cuenta además que el parto es el traumatismo más agresivo que sufre esta parte del cuerpo a lo largo de la vida, ponerse en manos de un especialista para recuperar la elasticidad en el postparto es fundamental para evitar pérdidas de orina, además de beneficiarse de ventajas, como orgasmos más intensos y duraderos.

Hacer que el suelo pélvico deje ser el gran olvidado es, además de cuidar el cuerpo, mejorar la calidad de vida.

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