Consternación en las islas por Anna y Olivia

La indignación y la tristeza se vuelven infinitas a la espera de más noticias

EFE Santa Crua de Tenerife

Manifestar juntos la indignación y la tristeza infinitas que ha producido el hallazgo en el fondo del mar, atada a un ancla, de una niña de seis años presuntamente asesinada por su padre, se ha convertido este viernes en una necesidad social en toda Canarias, que aguarda a la expectativa de otras noticias que se anticipan también terribles. Para esta tare se han convocado dos concentraciones en las capitales canarias, a partir de las 18.30 en Santa Cruz de Tenerife y a las 19.30 en Las Palmas de Gran Canaria.

Las concentraciones, condolencias, muestras de solidaridad y minutos de silencio se han hecho incontables en España y en Canarias, pero sobre todo en Tenerife, en cuya costa es ya familiar el perfil del buque oceanográfico Ángeles Alvariño, que el jueves, tras 45 días de desaparición, rescató el cuerpo de la niña Olivia.

La confirmación de que el cadáver rescatado corresponde a Olivia se produjo este viernes, tras el análisis realizado de sus huellas dactilares.

El barco, que cuenta con un robot submarino para rastrear profundidades de 1.000 a 2.000 metros, sigue escudriñando el fondo marino sin por ahora encontrar rastro de Anna, la hermana pequeña de un año de Olivia, y quién sabe si de su padre Tomás G., a quien se atribuye la muerte de sus hijas.

Representantes de todas las instituciones, como la reina Letizia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, han clamado contra un crimen machista con el que un hombre ha procurado a su exmujer el máximo dolor posible, un daño que sienten como propio millones de personas.

El hallazgo del cuerpo de Olvia a mil metros de profundidad, dentro de una bolsa atada a un ancla causó consternación en la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife que desde hace 45 días busca «de forma incansable» a las dos menores y a su padre.

Ya no solo parlamentos, gobiernos ayuntamientos, cabildos o sindicatos guardaron un minuto de silencio por este crimen machista, sino que también todas las comisarías de la Policía Nacional apoyaron con su silencio a la familia y especialmente a la madre Beatriz, que siempre confió en que el secuestro de las pequeñas el 27 de abril acabaría con su regreso sanas y salvas.

El Gobierno de Canarias ha recibido este crimen como «una muestra de la violencia más cruel y retorcida, la violencia vicaria, la que ejerce un hombre sobre una mujer arrebatándole lo que más quiere: a sus hijas e hijos. Una violencia instrumental en la que se utiliza a menores para causar en la mujer un daño mayor que si la agrediera a ella directamente».

Para los que tachan de enfermo a un hombre capaz de actuar así, la nueva fiscal de sala coordinadora contra Violencia sobre la Mujer, Teresa Peramato, ha explicado que la violencia vicaria es terrible e inconcebible, pero «nada tiene que ver con las enfermedades mentales».

«La crueldad es simplemente maldad», y su origen está en el ánimo de dominación, control y posesión del maltratador sobre la mujer que también es madre«, ha explicado.

Según la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, Olivia se suma a una larga lista de menores asesinados por sus padres o por las parejas de sus madres en el marco de la violencia machista, 39 desde 2013.

Con esta violencia vicaria, el agresor ataca a los hijos de las mujeres y los utiliza como instrumentos para maximizar el daño, generalmente cuando ellas dan el paso de la separación.

Según la última macroencuenta de violencia sobre la mujer, más de 1,68 millones de niños viven en hogares en los que su madre sufre violencia por parte de su pareja o expareja y en el 51,7 % de los casos, el maltrato a la madre ha estado acompañado de la violencia del agresor contra los niños.