Central nuclear. / Foto: efe | Vídeo: at

Los científicos advierten que el calentamiento generalizará los desastres naturales

El mundo se enfrenta a cambios inéditos en dos millones de años y sufre fenómenos «irreversibles» como el deshielo o la subida del nivel del mar

ÍÑIGO GURRUCHAGA / MIGUEL PÉREZ

Es hora de reflexionar sobre el mundo que dejaremos a nuestros hijos. La frase ha sido utilizada en la última década por decenas de gobernantes, desde Barack Obama a Antonio Guterres o Emmanuel Macron, cada vez que hablaban sobre el cambio climático. Pero ahora quienes lo dicen son los miembros de un panel de 234 expertos procedentes de 66 países diferentes, que han presentado el informe más duro y pesimista de todos los que han realizado durante los últimos 30 años sobre el calentamiento global.

El denominado Panel Intergubermamental del Cambio Climático aseguró este lunes que el planeta se enfrenta a una generalización de los fenómenos meteorológicos extremos como consecuencia del aumento de temperatura global y que ningún rincón del mundo está a salvo de sufrirlos. Lluvias torrenciales, monzones, olas de calor y sequías extremas ya se han deslocalizado -este verano es una buena prueba de ello- y se convertirán cada vez en desastres más frecuentes, intensos y prolongados. El documento atribuye la responsabilidad a la actividad del ser humano y su descontrol sobre la emisión de gases. Y advierte que algunos de los cambios climáticos son una novedad en los últimos dos millones de años y otros, como el deshielo y la subida del nivel del mar, ya no tienen marcha atrás, al menos durante cientos o miles de años.

La temperatura global alcanzará como mínimo un aumento de 1,5 grados en las próximas décadas contando a partir de la Revolución Industrial, aunque sea de forma temporal, y ocurrirá pese a que se implementen las reducciones de emisiones de dióxido de carbono que han anunciado la mayoría de los Gobiernos. De hecho, la propia inercia del calentamiento terrestre empuja a que el termómetro siga al alza al menos durante esta década, incluso en el hipotético y nada realista escenario de que todos los países dejasen de emitir CO2 y metano hoy mismo.

La cuestión es hasta dónde puede llegarse. Con 1,5 grados la Humanidad se enfrenta a impactos climáticos muy graves, pero si sigue incrementándose, las sequías y las inundaciones podrían convertirse en rutina. Los peores escenarios que manejan los expertos incluyen que el planeta supere los 2,5 e incluso rocen los 6 grados de subida. Todo depende de cuándo los países tomen unas medidas correctoras que el panel científico reivindicó ayer no con urgencia, sino con inmediatez.

La temperatura global en superficie habría aumentado entre 0,95º y 1,2º desde el final del siglo XIX. El grupo de especialistas estima que, con el escenario más beneficioso que contemplan sus modelos (varios niveles de emisiones netas negativas a partir de 2050), la temperatura habrá subido 1,5 grados en 2040, 1.6 grados en 2060 y 1,4 grados en 2100. Pero puede ir a peor: en un escenario en el que se doblasen las emisiones de CO2 en 2050, la temperatura aumentaría 5,7 grados en 2100. En un estadio intermedio, con las emisiones manteniéndose en el nivel actual en 2050, el aumento sería de 3,6 grados a finales de siglo.

Los científicos consideran, con diferentes grados de probabilidad y de confianza en los cálculos, que ese incremento causan elevaciones en el nivel del mar, deshielo del Ártico, mayores precipitaciones, más frecuentes e intensos eventos especiales, como olas de calor, inundaciones o sequías; y que la persistencia de las actuales concentraciones de gases invernadero en la atmósfera hará que esos fenómenos se extiendan durante décadas o siglos.

El informe evalúa y combina investigaciones realizadas desde 2013. Es obra de un grupo de trabajo que, como parte de la estructura del panel, se dedica al análisis de la ciencia básica. No incluye interpretaciones de recientes catástrofes naturales que han causado alarma en los últimos dos meses y se han asociado a los efectos del calentamiento: las riadas en Europa central, la ola de calor en Norteamérica o los incendios que devastan Siberia y los países del Mediterráneo. Los modelos existentes y la capacidad de computación de los departamentos de investigación no es aún suficiente para vincular hechos puntuales con el clima global.

Nuevos horizontes

Afirman los autores que los modelos matemáticos utilizados para este informe se basan en una mejor comprensión de los procesos que constituyen el sistema climático que la que existía en el momento de elaborar otros estudios previos. La «inequívoca» relación entre las emisiones causadas por la sociedad humana y el cambio climático es responsable principal del calentamiento, puesto que el impacto del sol o de la actividad volcánica se ha mantenido estable y neutral desde 1850.

El contenido de este documento será una base esencial para las deliberaciones de la cumbre COP26, que Naciones Unidas ha convocado en noviembre en Glasgow, tras su aplazamiento el pasado año por la pandemia. La reunión es una continuación de la que en París, en 2015, impulsó a la comunidad internacional a reducir emisiones para que la temperatura global aumentase por debajo de 2 grados. El Grupo de los Siete, reunido en mayo, estableció el objetivo de 1,5 grados, ya aceptado por muchos países, pero que lo vincula a la consecución de la neutralidad del carbono en 2050, algo que los científicos consideran demasiado tardío a la vista de su última evaluación.

En Glasgow, los 195 países miembros del panel de la ONU y organizaciones observadoras intentarán establecer nuevos horizontes para la reducción de emisiones de dióxido de carbono y acordar un sistema de financiación internacional para las transiciones tecnológicas necesarias en los países menos ricos.

España, en la zona roja del Mediterráneo

Las conclusiones el estudio realizado por Los científicos del panel IPCC apunta a que España entra dentro del grupo de países con mayor riesgo de sufrir impactos climáticos extremos cada vez más frecuentes, en su caso, prolongadas sequías y una bajada sustancial de sus recursos hídricos por la evaporación del agua. Si no se impone un cambio radical en la emisión de gases a la atmósfera que actúe como freno de emergencia, el territorio español sufriría 20 días más de calor extremo (por encima de 35 grados hasta los 41) al año y un acortamiento de los inviernos.

De hecho, el estudio advierte que las jornadas de frío prácticamente podrían desaparecer a finales de siglo convirtiendo a e España y gran parte del litoral mediterráneo en una franja cuasidesértica. Evidentemente, los grandes incendios -como los que devastan ahora Turquía, Grecia o Macedonia- serán más frecuentes.

Por el contrario, Europa central se enfrenta a un porvenir meteorológico parecido al del mes pasado. Habrá lluvias torrenciales derivadas de la humedad causada por la evaporación que desatarán inundaciones cíclicas en Alemania, Bélgica, Austria y el norte de Francia.