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Tubo de lava de más de 60 metros con temperaturas superiores a los 50 grados. Nicasio Jiménez (IRNAS-CSIC)
Detectan vida en el interior de los tubos volcánicos del Tajogaite

Detectan vida en el interior de los tubos volcánicos del Tajogaite

Los investigadores del proyecto Microlava, liderado por el IRNAS-CSIC, han hallado bacterias adaptadas a las condiciones extremas

Carmen Delia Aranda

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 7 de abril 2024, 02:00

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Sin agua, sin luz y con unas temperaturas altísimas. Así es el hábitat de los microorganismos pioneros en la colonización de las entrañas del Tajogaite que están siendo estudiados por los investigadores del proyecto Microlava, encabezado por el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IRNAS-CSIC) y financiado por la Junta de Andalucía.

«Ya estamos encontrando vida microbiana en los tubos volcánicos, en concreto, bacterias que son capaces de colonizar estos ambientes inhóspitos», señala la geomicrobióloga y líder del proyecto, Ana Miller.

Para poder internarse en los tubos, los científicos han tenido que esperar a que las coladas se enfriaran. Así y todo, apenas han podido avanzar en los conductos subterráneos porque en algunos se superan aún los 200 grados de temperatura.

«El año pasado hicimos el primer muestreo en estos tubos. Algunos aún estaban calientes y solo pudimos acceder a la entrada. Hace unas semanas, en marzo, pudimos recorrer otra vez estos tubos y recoger muestras», señala Miller sobre las expediciones espeleológicas por los tubos lávicos de La Palma que reunieron a científicos de diferentes áreas; de la microbiología, la geología, la química, la biogeoquímica y el espeleólogo Octavio Fernández.

Su objetivo, «estudiar las comunidades microbianas pioneras en la colonización de los nuevos ecosistemas que se formaron tras erupción de Cumbre Vieja y, en particular, en los ecosistemas subterráneos», precisa la investigadora. «El volcán nos brinda una oportunidad única de estudiar, desde el minuto cero, el inicio de una sucesión ecológica y ser testigo de la aparición de los primeros organismos en los nuevos sustratos que se han formado, que son estériles y en los que se registran temperaturas muy altas, donde era imposible que se desarrollara vida», abunda la doctora.

Los primeros habitantes de estos territorios subterráneos y telúricos son bacterias que están siendo estudiadas. «Aún no las hemos descrito. Estamos en el proceso de identificación y clasificación taxonómica», señala Miller.

Para poder conocer la naturaleza exacta de estas bacterias se están realizando varios tipos de análisis con técnicas de microscopia avanzada; a través del estudio de su ADN para identificar las estructuras genómicas y otros análisis para discernir la composición molecular de los microorganismos y caracterizar las sustancias que producen; lípidos, proteínas, polisacáridos o enzimas.

Equipo multidisciplinar compuesto por microbiólogos, geólogos, químicos e ingenieros. Octavio Fernández

Identificar, clasificar y emparentar las bacterias no será fácil y se baraja la hipótesis de hallar una especie nueva, nacida en las entrañas del volcán palmero. «El proceso será largo hasta llegar a una conclusión», confiesa Miller.

Por lo pronto, lo que sí se sabe es que se trata de microbios quimiolitoautótrofos que se nutren de los minerales. «Son microorganismos que usan la materia inorgánica, como el dióxido de carbono (CO2) y algún tipo de mineral y que al crecer lo convierten en materia orgánica. Es decir, convierten la materia inorgánica en orgánica», explica Miller. De hecho, añade, otro de los objetivos del proyecto Microlava es entender cómo surgen estos microorganismos, cuáles son y sus posibles aplicaciones.

«En general, los microorganismos quimiolitoautótrofos crecen en ambientes extremos, por ello son considerados extremófilos».

Además, su estudio tiene aplicaciones en muchos ámbitos científicos, incluso en el médico, porque al crecer «producen compuestos con propiedades antimicrobianas que podrían ser usados por la industria farmacéutica», explica la científica.

Al sobrevivir en entornos muy hostiles, como simas, cuevas o lagos hipersalinos, este tipo de microbios dan pistas del origen de la vida en la Tierra y también tienen mucho interés para la astrobiología. «Estos microorganismos no necesitan materia orgánica para crecer. No sería descartable que este tipo de bacterias pudieran encontrarse en los tubos de lava de Marte», comenta la investigadora que cree que estos microorganismos podrían servir de modelo sobre la vida microbiana en contextos extraterrestres.

Por otro lado, el proyecto Microlava permitirá a los científicos hacer un seguimiento de la evolución de las bacterias en los tubos volcánicos desde el momento en el que surgieron. «Como hemos tenido la oportunidad de muestrear el lugar desde el momento cero, podemos monitorizar la evolución biológica del ecosistema», subraya Miller.

Además de científicos del IRNAS, en el estudio participan investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), y de las universidades de Turín (Italia), de Évora (Portugal) y de las universidades españolas de Almería y Pablo de Olavide.

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