Bienvenido a la primavera de los bichos

SOLANGE VÁZQUEZ

Mientras nos atrincherábamos en casa debido al coronavirus, pueblos y ciudades se quedaban fantasmalmente vacíos... Bueno, más bien engañosamente vacíos. Porque el repliegue humano trajo consigo una época dorada para la vida en pequeñito, la de los insectos, que, con ayuda de una primavera especialmente húmeda, han proliferado de forma muy notable. ¿Quién no ha visto alguna mosca gordísima que entraba por la ventana como para saludar (a alguna sólo le faltaba hablar)? ¿Y abejitas ‘aventureras’ en sus macetas o hasta en su salón? ¿Quizá más mariposas en las zonas verdes?

Esta es la primavera de los bichos. «Ha habido mucha lluvia y mucha flor, más de lo habitual. Y, debido al confinamiento, los parques y cunetas se han segado menos... Todo ello ha sido una buena combinación para los insectos», confirma Jordi Bosch, investigador del CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals), un organismo público de referencia en investigación dedicado a la ecología terrestre y al análisis del territorio. Además, según indica Bosch, se aprecia ahora mismo, en plena desescalada, la «abundancia y diversidad» de insectos. ¿Qué parte es atribuible a las favorables condiciones meteorológicas y cuál al bajón de actividad humana? «Es difícil de determinar», indica Bosch. De lo que no cabe duda es de que ambas realidades se han aliado para alegría de estos pequeños animalitos.

Una de sus compañeras del CREAF y también investigadora de la Universidad de Reading, Yolanda Melero, trabaja en un estudio sobre mariposas en parques urbanos durante el pasado mayo. En sus primeras conclusiones, extraídas del estudio de campo realizado por voluntarios en siete enclaves de Barcelona, subraya que el mes pasado se comprobó que «no había más especies que en los dos años anteriores, pero sí más individuos». «Por ejemplo, en parques donde el año pasado sólo se vio un individuo de una especie, en este se ha visto medio centenar», indica la investigadora. Sobre todo, ha ocurrido con las especies más ‘viajeras’, por lo que una de las hipótesis es que se han bajado del monte a la ciudad.

Pedro Velasco, fundador de Insect Park –un complejo situado junto a la localidad madrileña de San Lorenzo del Escorial, que reabrirá sus puertas el 25 de junio tras el parón de la pandemia–, confirma el buen momento que están pasando los insectos, protagonistas de su parque: «A los humanos nos ha venido muy mal lo del Covid, pero a la naturaleza, muy bien. Han parado mucho la actividad industrial y las emisiones de CO2, por lo que la vida en las zonas verdes se ha visto menos agredida», detalla Velasco. «Además, ha habido menos fumigaciones y tratamientos insecticidas», añade. Vamos, que todo les ha ayudado a proliferar. Aunque algunos se han despistado ante el nuevo escenario que se abría ante sus ojos y se han puesto a criar en farolas y semáforos, como han hecho algunas abejas.Otros insectos –ciertos tipos de moscas y mosquitos– han puesto sus huevos en zonas brillantes (suelos artificiales) pensando que eran agua...

Comida abundante

Jordi Bosch recuerda que, por ejemplo, ciertas abejas–«hay más de mil especies en la Península»– hacen su nido en un lugar concreto cuando encuentran el alimento de las flores cerca. Así no tienen que volar largas distancias para llevar comida a sus larvas. Este año, con abundancia de flores y sin la molestia humana, han tenido el sustento a mano y no se han visto obligadas a ‘racionarlo’ ni a priorizar las larvas macho, que comen menos... Había para todos y todas. Yeso se ha traducido en un aumento de las poblaciones de abejas pequeñas (no,no son las de la miel).

Con este ejemplo, Bosch quiere decir que, al dejar la naturaleza un poco a su aire, hemos visto que «sin jardines tan repulidos y sin tanta desbrozadora también se puede vivir». Y viene bien a los insectos. De hecho, tal y como sostienen él y su compañera Yolanda Melero, esto no es ninguna excentricidad: ya existe una tendencia a nivel mundial que aboga por que los entornos verdes urbanos sean más ‘salvajes’ para favorecer a esta pequeña fauna, de modo que sus ‘privilegios’ del confinamiento no se queden en algo tan efímero como esta atípica primavera que casi toca a su fin.

A nuestro alrededor

Mariposas

Esta primavera ha habido muchos más ejemplares en parques de Barcelona. Las halladas son algunas que suelen ser frecuentes pero que se han visto bastante más: blanca de la col (’Pieris brassicae’), ícaro (Polyommatus icarus), maculada (’Pararge argeria’) y blanquita de la col (’Pieris rapae’).

Mosca negra

Al estar más limpia el agua de los ríos -en sus cursos bajo y medio- y sus veredas más ‘salvajes’, se crea un hábitat ideal para esta mosca, cuya mordedura es dolorosa, y también para muchos mosquitos.

Abejas

Al no ser ‘molestadas’, han hecho sus nidos con libertad y han dispuesto de alimento por la abundancia de flores. Hay más de mil especies en nuestro país.

Avispa asiática

Los expertos coinciden en que la ‘Vespa velutina’ se ha asentado, pero que sus poblaciones, en principio, no han ido a más por el confinamiento ni por la menor polución.