Afloran 1.000 casos de canarias discriminadas en sus trabajos

21/06/2018

Trabajo y el Instituto Canario de Igualdad ponen en marcha el Buzón Lila para recibir comunicaciones anónimas de situaciones de desigualdad laboral. Esta herramienta favorecerá las inspecciones sin que las mujeres tengan que identificarse, que es lo que frena las denuncias

Un total de 981 casos de mujeres que estaban sufriendo discriminación por razones de sexo en su ámbito laboral afloraron en octubre y noviembre del año pasado durante la última campaña específica llevada a cabo en Canarias por la Inspección de Trabajo. En la mayoría de los casos, esa discriminación tenía que ver con los salarios, peores los de ellas a igual trabajo que sus compañeros. Estas campañas son la única manera de llegar hasta estas mujeres porque «muy pocas denuncian su situación», aseguraba ayer el Francisco Guindín, director de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Canarias.

Así y todo, el director general de Trabajo, José Miguel González, aportó el dato de que otras 8.534 mujeres han mejorado sus condiciones laborales desde enero de 2017 hasta el pasado 18 junio gracias a las inspecciones de trabajo llevadas a cabo en sectores donde, de entrada, la mano de obra femenina es mayoritaria. Sin ser campañas específica contra la discriminación por razones de sexo, se detectaron 1.930 mujeres que estaban trabajando sin alta en la Seguridad Social, a 1.228 que lo hacían a tiempo completo pero con contratos a tiempo parcial y 5.276 con contratos temporales que tendrían que ser indefinidos, lo que pone en evidencia que «la desigualdad está muy ligada a la precariedad labora».

González y Guindín ofrecieron estos datos durante la presentación, junto con la directora del Instituto Canario de Igualdad (ICI), Claudina Morales, del Buzón Lila para la igualdad laboral, en el que se podrán depositar comunicaciones totalmente anónimas sobre situaciones discriminatorias hacia las mujeres que se detecten en el ámbito laboral.

Con esta herramienta se espera que afloren muchos más casos de discriminación de los que se tiene conocimiento gracias a esas campañas especifica de la Inspección de Trabajo y se puedan reforzar las acciones que ya se llevan a cabo para su erradicación.

Morales recordó que la discriminaciones laborales van desde el acceso y promoción en el empleo, la retribución salarial o la formación hasta el acoso y la violencia en este ámbito y, por lo tanto, dijo, se «requieren de diferentes acciones» para combatirlas, con enfoques y métodos distintos y transversales.

Denunciar

La palabra lila está formada en los folletos de la campaña que el Instituto Canario de Igualdad (ICI) puso ayer en marcha para dar a conocer el Buzón Lila para la igualdad laboral con las letras ele de fácil, i de libre, ele de accesible y a de anónima. Esas cuatro palabras definen a la perfección cómo es ese buzón virtual en el que cualquiera, libremente, de manera sencilla y, fundamental, anónima, puede dar a conocer situaciones de discriminación por razón de sexo que viva en carne propia o que sepa que la sufre alguna mujer en su ámbito laboral.

El Buzón Lila se concreta en un formulario que está alojado en la web www.gobiernodecanarias.org/icigualdad/ y que tienen carácter de comunicación, no de denuncia, que dará lugar a una inspección de oficio a la empresa denunciada. La personas comunicante no se considerará ni denunciante ni parte interesada en el proceso.

Con esta herramienta se busca, asegura Francisco Guindín, que «las mujeres pierdan el miedo a denunciar» porque, hasta ahora, «no se atreven a hacerlo» por miedo a represalias o a perder sus trabajos.

Además, la directora del ICI aseguró que el objetivo es que la actuación de la Inspección sea inmediata a partir de que se reciba la comunicación de cualquier situación de discriminación hacia una mujer. También aseguró que cuando el ICI tenía conocimiento de discriminaciones ya se actuaba así, «pero sin la herramienta que hora proporciona el Buzón Lila».

Francisco Guindín explicó además que hasta ahora la mayoría de casos con los que se encontraban, tanto en las inspecciones rutinarias como en las específicas de lucha contra la discriminación por razón de sexo, están relacionados con el tipo de contratos que se le hace a las mujeres -temporales y a tiempo parcial fraudulentos- y las diferencias salariales a igual categoría, mientras que los casos de acoso sexual son «muy puntuales». Situaciones como el acceso al trabajo o la discriminación en la promoción interna «son más difíciles de detectar», reconoce.

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