Cuando tu trabajo consiste en luchar contra la soledad

Las llamadas al Teléfono de las Personas Mayores de Canarias (900 70 70 20) han aumentado un 255% en el último mes

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

La vida lo ha llevado por distintos derroteros. De la biología a la viola, de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria al Teléfono de la Esperanza. Ricardo Ducatenzeiler (Buenos Aires, 1949), es hoy un músico jubilado, actor de teatro aficionado, animador cultural de colectivos vulnerables y ahora, también voluntario que pone su voz al servicio de quienes en esta crisis sanitaria sienten el peso de la soledad y la desgracia de ser objetivo prioritario de un virus.

Hace dos años que pone su tiempo al servicio del Teléfono de la Esperanza, que también gestiona el Teléfono de las Personas Mayores de Canarias. Una herramienta que en este último mes ha aumentado un 255% su demanda. «En un turno normal puedo tener tres o cuatro llamadas. Ahora son 15 o 20 diarias. Estamos que no paramos», confiesa.

Las historias que le llegan cada día son a veces «duras». Por eso, afirma, en estas semanas la jornada es «como cargante. Te cuentan su historia y ahora, la mayor parte de las llamadas son que no pueden salir a buscar comida, o a tirar la basura, que se han caído y están doloridos... Mucha gente lo que quiere es solo hablar. Necesitan hablar con alguien para desahogarse y con ese rato de escucha que les podemos brindar y orientar para que esclarezcan un poco las cosas ya se quedan conformes. En esta situación en particular cualquier ayuda se agradece muchísimo».

Cinco horas, que es el turno que cubre Ricardo Ducatenzeiler, dan para mucho. «Hay gente que vive en pisos con poca luz. El encierro se siente mucho más», reconoce. Y el tiempo hace que esa soledad pese más.

Lo sabe bien Luisa Fonseca. Enferma de varias patologías y con una discapacidad que le impide la movilidad necesita que alguien le eche una mano para «cambiar las sábanas», recoger o traerle la comida a casa. A través del Teléfono de la Esperanza se conectó a la aplicación Covida, una tarea mas que el coronavirus impuesto a esta ONG. Ese programa conecta a gente voluntaria con personas que necesitan ayudas para recados (compra, farmacia), transporte o necesidades básicas. «Llevaba dos días comiendo frutos secos», confiesa esta vecina de Los Cristianos, al sur de Tenerife. Con el estado de alarma le anularon todas las citas médicas que tenía previstas en el hospital de Adeje, pero también su única vida social. Pañuelos de papel, fruta, comida elaborada... Ahora tiene provisiones para una semana, «quizás un poco menos», afirma. Pero ya es algo.

Antes de recibir esta ayuda «llamaba a sitios carísimos, restaurante que estaban abiertos, pero los cerraron y sin eso... Y aunque me la hubieran traído, a veces no puedo levantare de la cama», señala.

Entre el 16 de marzo y el 20 de abril el Teléfono de las Personas Mayores de Canarias (900 70 70 20) ha recibido 2.410 llamadas, un 255% más que en el mismo período del año anterior, cuando atendió 944 solicitudes de ayuda. La mayoría de las personas que han llamado son mujeres (1.543), frente al 36% de hombres (867). Este aumento de la demanda ha hecho que la ONG refuerce el servicio de orientación por teléfono. De 9.00 a 21.00 horas gestionan la información para atender a personas confinadas, explica su responsable José Cabrera. Pero están activos las 24 horas del día para dar soporte emocional, apoyo moral o intervenir en crisis. Desde esta ONG colaboran con la aplicación Covida, creada precisamente para esta época de crisis sanitaria. Ya se han apuntado en canarias 1.236 personas usuarias y 959 personas voluntarias. En todo el territorio nacional hay registrados 3.056 personas y 1.569 voluntarios.