Los municipios no han fijado aún las normas de uso de las playas

20/05/2020

Los ayuntamientos isleños preparan un protocolo para regular el uso de las zonas de baño, que previsiblemente se permitirá en todo el archipiélago el lunes. Este martes se detectaron a cinco positivos en Tenerife y uno en Gran Canaria

A pocos días de que todo el archipiélago entre en la fase 2 de la desescalada, siempre y cuando el Ministerio de Sanidad lo autorice, los municipios canarios están aún estudiando qué normas aplicarán para el control y vigilancia del uso de las playas para evitar el riesgo de contagios por covid-19. La apertura de las zonas de baño los ha cogido de imprevisto porque inicialmente el Gobierno anunció que las playas se abrirían en la fase 3 de la desescalada, a partir del 8 de junio.

Para abordar esta cuestión y establecer un marco de actuación que garantice la seguridad en las playas durante el estado de alarma ayer se reunió telemáticamente una mesa de trabajo de la Federación Canaria de Municipios (Fecam), presidida por María Concepción Brito, con la participación de técnicos municipales y del Gobierno canario.

El objetivo era esbozar un protocolo marco que sirva de referencia a los ayuntamientos isleños a la hora de regular la afluencia a las playas. Un documento que se perfilará en próximas reuniones y que urge ante la inminencia de la apertura de las zonas de baño. Una cuestión más peliaguda si cabe en playas tan concurridas como Las Canteras, en la capital grancanaria, donde ya se ha tenido que señalizar el sentido de la circulación de los viandantes por seguridad frente al virus.

La orden del Ministerio de Sanidad permite el tránsito y la permanencia en las playas manteniendo una distancia mínima de dos metros, o en su defecto, el uso de mascarilla. Además, los grupos deberían ser de un máximo de 15 personas.

Estas medidas se han revelado insuficientes en algunas playas, sobre todo en las urbanas, donde la gran afluencia de público dificulta el mantenimiento de la distancia de seguridad.

De hecho, algunos ayuntamientos de la península han ampliado estas normas con otras más específicas para evitar la transmisión del virus. Es el caso del ayuntamiento de San Sebastián, que limitará el aforo de las playas donostiarras con un sistema de señales y cerrará La Concha durante las horas de pleamar. Además retirará toldos y mobiliario playero para dejar más espacio libre a los bañistas.

En las playas del municipio gallego de Sanxenxo se medirá el aforo de los arenales con drones. Estos aparatos, además de lanzar mensajes de recomendación a los bañistas que estén en zonas demasiado concurridas, ofrecerán información sobre la ocupación de las playas en tiempo real a través de las redes sociales.

Una tecnología similar se prevé aplicar en Fuengirola una vez se abran sus playas, si bien la localidad malagueña calculará el aforo con sensores situados en sus farolas. También la Generalitat valenciana está diseñando una aplicación para informar sobre la ocupación de las playas.

El marcado de la arena con cuadrículas o el control de los accesos y del uso de duchas y lavapiés son medidas planteadas en otras zonas costeras de España.

En todo caso, más allá de la regulación del aforo, las reglas para prevenir la transmisión del virus en la playa son las mismas que hay que observar en cualquier lugar, explica la especialista en Medicina Preventiva de la Dirección General de Salud Pública Eva Álvarez; la distancia física y el uso de mascarilla cuando no se pueda mantener, la higiene de manos y la etiqueta respiratoria, es decir, toser y estornudar en el codo y usar pañuelos desechables.

La única recomendación excepcional es llevar a la playa una solución alcohólica para mantener las manos limpias sin disponer de jabón y agua y aplicarla cada vez que se toque un elemento usado por otras personas, desde una barandilla a una pelota.

Por otro lado, la playa no parece un ambiente propicio para el virus y estudios del CSIC apuntan a que ni la arena ni el agua del mar favorecen el contagio.