Dos palangreros faenan desde hace meses en el talud de las islas

01/12/2019

Los pescadores de Lanzarote y La Graciosa denuncian que no pueden competir con estos buques que despliegan kilómetros de liñas, en las que acaban enredándose, y esquilma la pesca

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Los pescadores de la flota artesanal de La Graciosa, Órzola (Haría) y La Santa (Tinajo) han denunciado reiteradamente ante las autoridades pesqueras del Gobierno de Canarias, y en concreto ante la Dirección General de Pesca, la actividad hace varios meses de dos buques palangreros, sin respetar el talud de las islas (entre las 5 y las diez millas), y en el caso de uno de ellos, llegando incluso a faenar en aguas someras (a menos de 200 metros de profundidad) entre Lanzarote y los islotes del Norte.

El sector se queja con gran impotencia de lo difícil que resulta competir con estos buques, que pescan en las mismas aguas en las que ellos realizan su actividad, con el añadido de que despliegan decenas de kilómetros de liñas y miles de anzuelos, que arrasan los fondos, al no ser una pesca selectiva, en jornadas maratonianas de más de 24 horas, sin descanso, y durante periodos de hasta diez días, antes de regresar a sus puertos base.

Todo lo cual supone que la flota artesanal de la Lanzarote y La Graciosa, no solamente se sienta inerme y en inferioridad de condiciones para competir contra estos enormes buques, sino que a diario se topan los barcos con decenas de bollas dejadas a su paso, se enredan en las liñas y aparejos usados por estos palangreros, haciéndoles incluso perder sus propios aparejos. También denuncian el enorme daño que causan al esquilmar los fondos, frente a la tradicional pesca sostenible que practica la flota artesanal local, que faena a cordel a mano, con una sola liña y con no más de cinco anzuelos.

Las quejas vienen respaldadas por una parte muy importante del sector de pescadores artesanales de la isla que ya están programando acciones de protesta por el daño que causa este tipo de aparejo a ellos y al medio. Al mismo tiempo recuerdan que hace ocho años, buques palangreros dejaron la zona de La Santa, sin apenas recursos, tras años de actividad y justo ahora que empezaba a recuperarse el número de especies, han regresado de nuevo.

Además, añaden que frente a un pescado recién capturado, con apenas unas horas, como es el de los pescadores artesanales, el de estos buques, que tardan días en regresar a puerto, lo ofertan como si tuviera la misma frescura del recién pescado.