Innovar sembrando cochinilla

25/09/2017

Lorenzo Pérez se puso allá por 2010 a la cabeza de los pocos productores de cochinilla que hay en Canarias para reclamar la inscripción de este cultivo como Denominación de Origen Protegida (DOP) en el registro comunitario. En febrero de 2016 lo logró. Este año ha sido uno de los finalistas el premio Joven Agricultor Innovador 2017.

Estar entre los 10 premiados con el galardón Joven Agricultor Innovador 2017 que Asaja convoca anualmente ha sido para Lorenzo Pérez «un reconocimiento al esfuerzo» con el que desde hace años ha desarrollado su actividad como agricultor y, además, con un cultivo tan peculiar como el de la cochinilla. Apenas una veintena de personas cultivan cochinilla en Canarias, pero que desde febrero de 2016 el cultivo está inscrito como Denominación de Origen Protegida (DOP) en el registro de la Unión Europea (UE).

La cochinilla de Canarias, está reconocida por Europa y ahora también está en el mapa de España, después de que Asaja seleccionara el proyecto de Pérez y la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina incluso «la tuviera presente en su discurso de entrega de los galardones».

Sin embargo, este reconocimiento a nivel nacional y el hecho de que cuente con DOP no se está traduciendo en un apoyo al cultivo desde Canarias, ni en ayudas para el sector. «En la historia de la cochinilla nunca se han recibido ayudas de la administración», asegura Pérez, que, sin embargo, admite que desde que tiene la denominación de origen han logrado que el consejero de Agricultura, Narvay Quintero los reciba e incluso que le hayan arrancado el compromiso de incluir el carmín canario en las líneas subvencionables del Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias (Posei).

En julio se reunieron y ahora la Asociación de Criadores y Exportadores de Cochinilla de Canarias (Acecican), de la que Pérez es portavoz, está a la espera de que la Consejería de Agricultura los llame para elaborar un documento de análisis del coste real de producción del kilogramo de cochinilla en el archipiélago y la diferencia con la producciones de Latinoamérica, en especial las de Perú, el principal productor mundial. Obtener un kilo de carmín en Canarias ronda los 80 euros, mientras que en Suramérica no pasa de los 20 euros. En el archipiélago se producen unos 25.000 kilos de tinta escarlata al año.

«Con ayudas a la producción podríamos ponernos al nivel de Perú (más de 2.000 toneladas al año) y aumentar las áreas de producción hasta un límite controlado para no perder calidad», asegura convencido Pérez, que recuerda que en las islas se cría una especie única del insecto, el Dactylopius coccus, que asegura que la tunera no acabe parasitada por otras especies de cochinilla que rebajan su calidad, como ocurre en Perú, Chile o México. Además, la cochinilla canaria tiene un elevado contenido de ácido carmínico (la sustancia que tinta), que supera el 18%.

Ambos aspectos hacen que el mejor carmín del mundo se esté produciendo en Canarias y por eso lamenta que no exista apoyo alguno para un producto 100% natural y ecológico que se usa tanto en la industria textil como en el sector de la cosmética, para barras de labios y otros productos, en alimentación (E-120), como colorante en yogures, helados o embutidos e incluso en preparados de laboratorios de bioquímica.

La DOP les ha permitido «protegerse de la competencia desleal», pero ahora, dice, toca despegar y para eso hace falta apoyo económico e institucional para, por ejemplo, hacerse un hueco en la industria turística.

Lorenzo Pérez asegura que el cultivo de la cochinilla tiene «un gran potencial turístico». Él recibe «a muchos visitantes» en su finca y en el secadero de Gran Canaria y les enseña el proceso de siembre, recogida y secado de la cochinilla.

Toda su producción, unos 5.000 kilos sin procesar, se va a Francia, Alemania e Italia.