El Gobierno teme que alguien esté dispersando serpientes por la isla

19/07/2018

Los técnicos advierten una dispersión no natural, pero no saben si ese transporte es voluntario o involuntario. En La Gavia andan preocupados y los expertos les piden que den la alerta siempre

Los técnicos del Gobierno de Canarias que coordinan el programa puesto en marcha, en colaboración con el Cabildo, para la erradicación en Gran Canaria de la culebra real de California temen que alguien esté contribuyendo a la dispersión de estas serpientes por distintos puntos de la isla. Es una sospecha que no ha podido ser confirmada, pero en el ejecutivo autónomo admiten que les preocupa.

Según advierte Miguel Ángel Cabrera, técnico adscrito al Servicio de Biodiversidad de la Viceconsejería de Medio Ambiente y Seguridad del Ejecutivo regional, el hallazgo de estos ofidios en zonas tan poco habituales como el Guiniguada, en la capital, o el entorno de Fataga, en San Bartolomé de Tirajana, no responde a «una dispersión natural» de esta especie introducida.

«Nos inclinamos por la hipótesis de que hayan sido trasladadas, de forma voluntaria o involuntaria, porque no es normal que estén apareciendo en esas zonas», apunta. «Puede tratarse de un transporte no voluntario», señala, «pero también puede ser obra de algún malintencionado».

No hay repunte

En todo caso, lo que sí que no hay, o al menos no consta, es un repunte en la presencia de serpientes. A pesar de la alarma desatada en La Gavia, un poblado situado cerca del punto donde apareció la primera población estable en la isla de la Lampropeltis getula californiae, lo cierto es que las cifras de capturas registran estadísticas similares a las de otros años. Hasta el 5 de julio de 2018 se han atrapado 674 ejemplares frente a los 694 del mismo periodo del pasado ejercicio, informó el técnico.

«Otra cosa distinta», advierte Cabrera, «es que este año sí se está detectando su presencia en zonas no habituales y distantes de los focos tradicionales, y en algunos casos, en espacios urbanos, que es lo que hace que sean vistas por más personas». Es esta constatación empírica la que ha alimentado la sospecha entre los expertos de la consejería de que están ante una «dispersión no natural» de la especie.

En opinión de los expertos, no cabe hablar de plaga, aunque las cifras causen cierto vértigo. No en vano, desde 2011 hasta 2018 llevan computados 5.600 serpientes capturadas. Cabrera comprende que cunda cierto pesimismo entre la población, pero los técnicos que coordinan este programa, que acumulan diez años de ardua batalla contra la propagación de esta culebra, sostienen que, aunque es probable que sea difícil la erradicación definitiva, sí tienen datos para defender que la población está relativamente «controlada».

Sí advirtió de que es crucial que los vecinos informen de los hallazgos, estén los ofidios vivos o muertos. Pueden llamar al 112, que avisará al Cecopin, o contactar en el 608-098-296 con los operarios contratados para cogerlas.