«Se está viviendo una situación histórica»

19/06/2019

Psicólogo de profesión y con 63 años de edad, Santiago Rodríguez Hernández, es el nuevo alcalde de Santa Lucía de Tirajana desde el pasado sábado, cuando fue elegido por sorpresa con el voto de su partido Fortaleza, más los de Agrupación de Vecinos, PP y Podemos. El excomisionado de Inclusión Social y Lucha contra la Pobreza en Canarias promete hacer realidad el cambio surgido de las urnas.

gabriel suárez santa lucía

— Repitió muchas veces el pasado sábado tras al constitución de la Corporación y conformación del gobierno Fortaleza, Agrupación de Vecinos-SLT, PP y Podemos, que su elección como alcalde fue una sorpresa para usted, que no lo esperaba, que no entraba en su estrategia, ¿por qué?

— Si, efectivamente, repetí muchas veces que esto ha sido una sorpresa porque nuestro partido, La Fortaleza, es un partido de ámbito local, que no estaba participando en las negociaciones con el PSOE, PP, AV, NC y Podemos para constituir el gobierno municipal. La noche anterior al sábado pasado hasta declaré en un medio de comunicación que iba a ser elegido alcalde Julio Ojeda, el candidato del PSOE, que iba a contar con lo votos propios más los de AV, PP y Podemos. Esa era la fórmula prevista, pero cuando llegué al Ayuntamiento en Santa Lucía casco comencé a comprobar que la gente no me estaba diciendo todo lo que les estaba preguntando. Preguntaba y me daban un rodeo, algunas veces con evasivas. No lo esperaba, fue una sorpresa.

— Su apuesta, creo recordar, era por un gobierno de los tres cinco. Los cinco ediles de Fortaleza, cinco de PSOE y cinco de AV. ¿Esa era la fórmula más coherente?.

— Si, era la más coherente. Era lo que población había decidido al fin y al cabo.

— ¿Respondía al cambio señalado por las urnas?

— Era la más coherente, genera el cambio expresado por las urnas y da estabilidad, porque suman 15, dos más que los 13 de la mayoría absoluta. Yo siempre defendí ese pacto y siempre propuse que teníamos que hacer un esfuerzo para llegar a un entendimiento y conseguir el acuerdo.

— ¿Por qué no se logró?

— Por distintas razones que ya empezamos todos a entender. Otras negociaciones, en otros ámbitos más altos, en otro nivel, distintos a los de Santa Lucía, obligaba de alguna forma a los miembros de esos partidos y aquí no fue posible alcanzar ese acuerdo político. Pero ya hemos descubierto que lo que se pretendía era el acuerdo PSOE-NC para dar la Alcaldía a NC, y eso fue lo que estuvimos viendo durante el desarrollo del pleno del pasado sábado.

— ¿Hubo intentos de PSOE y NC en el propio pleno?

— Se constituye la mesa de edad y yo soy el que la presido porque tengo 63 años. Y empecé a notar que se estaban intentando acomodar las partes. Hasta el último minuto existió la posibilidad de que nadie obtuviera 13, la mayoría absoluta, y entonces sería Dunia González, la candidata de NC, la alcaldesa en base a una estrategia que ellos consideraban que podía darse, que PSOE votara a Dunia, que hubiese abstenciones y que nadie lograra los 13 votos, con lo cual inmediatamente Dunia González se convertía en la alcaldesa en minoría. Ellos incluso llevaron un discurso de investidura, lo daban por hecho.

— ¿Y usted ni siquiera llevaba discurso de investidura, como le reprochó la candidata de NC?

— No, yo pensaba quedarme en la oposición, soy una persona honesta y honrada y en política digo la verdad. No pensaba ni por asombro que iba a ser elegido alcalde. Pero hice un discurso, que sin llevarlo preparado, porque a ella jamás se le hubiese ocurrido porque no es quien lo escribe, tuvo su repercusión y fue claro. Ella lo llevaba y se quedó en la oposición.

— ¿Cómo calificaría esta situación?

— Aquí se está viviendo una situación histórica, porque nunca antes se había dado una situación como esta y porque desde que llegó la democracia tampoco se había dado un cambio como este. Además, antes del pleno del sábado toda la ciudadanía que me reconocía, toda, sin excepción, me preguntaba con mucho interés quién iba a ser el alcalde.

— ¿Incertidumbre o interés?

— Mucho interés en el cambio. Había incertidumbre, pero había también un interés que yo no había visto nunca antes en este municipio, aún con la muy alta abstención que hubo en las elecciones, que casi roza el 50%, algo muy preocupante, veo que todo el mundo está muy atento, incluso los que no fueron a votar, estaban en interesados en saber quién iba a ser el alcalde o alcaldesa de este municipio. Se respiraba una necesidad de cambio absoluta.

— ¿Por qué hubo tanta abstención?. ¿Es producto de la desafección?

— Nuestro pueblo tiene que reflexionar. Admiro esas ganas y ansias de cambio. La gente tiene una cierta desafección, y en eso pudo haber influido la anterior elección general, pero la gente que no fue a votar por la razón que fuere, estaba incluida en la que mostraba interés en el cambio. Iba a realizar una gestión y tardaba una hora explicándole a la gente. Por qué la gente no fue a votar masivamente, es lo que me toca resolver en los próximos años. Sí había quejas de la ciudadanía de que sus políticos y sobre todo Dunia González se había alejado del pueblo, que no atendía a la gente, y ella ha llegado a decir que no tenía tiempo, pero sino tenía tiempo entonces qué hacía aquí.

— La alternancia en el poder después de 40 años también es un hecho único

— Esa es una de las cuestiones más extrañas para una población de más de 74.000 habitantes. Es de las pocas poblaciones del país que teniendo ese número de habitantes tenía miedo. En Santa Lucía de Tirajana se respiraba miedo, porque son conscientes de que este grupo de poder en cuarenta años ha controlado todo el tejido social, y si criticabas ya no eres aceptado como parte del poder.

— ¿Ahora usted tiene en sus manos romper con todo eso?

— Hay ya una ruptura con todo eso porque nosotros no tenemos ese control. Ni yo, ni mi grupo tenemos ese control sobre las actividades sociales, recreativas, deportivas y culturales del municipio. Durante la campaña viví una situación desagradable porque los vecinos me negaron un local de ellos diciendo que desde el Ayuntamiento les habían llamado desautorizando el uso del espacio. Eso es una práctica antidemocrática y quiere decir que todavía no hay calidad democrática en este municipio. Además estos señores después de 40 años no supieron organizar una jornada electoral, pusieron las papeletas a la vista de todo el mundo, sin falta de intimidad y con un presión increíble de apoderados e interventores. Esto va a cambiar, y me comprometo en que en las próximas elecciones van a ser organizadas como corresponde a una democracia consolidada.

— ¿Cómo fue su primer día?

— Que tenga que preocuparse el alcalde de un municipio de 74.000 habitantes de quien va a abrir la puerta del Ayuntamiento, eso dice mucho de la organización. Había una persona encarga y no estaba cuando el alcalde llegó.

— ¿Hubo traspaso de poder?

— No, pero lo va haber. Aquí faltó la recepción de los que se marcharon. Las puertas se abrieron porque me ocupé el domingo de que así fuera, pero hubieron muchos que se cogieron el día libre. Tendrían que haber estado a primera hora a nuestra disposición, pero eso no ha ocurrido. Eso es un déficit democrático.