La nueva carretera impulsa el negocio

La Aldea hace caja

09/07/2017

L a Aldea está viviendo un momento de cambio, ilusión, trabajo y beneficios. La mejora en las comunicaciones, producto de que se haya completado la primera fase de la nueva carretera, ha comenzado a dar sus frutos en el sector servicios. Los primeros grandes beneficiados son los bares, restaurantes, cafeterías y el incipiente mercado de las viviendas vacacionales y de casas rurales. La demanda va en aumento y el movimiento se nota en los locales de la playa pero también la nueva zona peatonal que rodea una parte de la iglesia de San Nicolás.

Los aldeanos están en los albores de una nueva etapa, «en el comienzo de una nueva vida para el municipio», afirman, «porque aquí hemos estado muchos años postergados y ahora, tras completarse la obra de la primera fase del tramo de la carretera GC-2, se nota algo distinto. La afluencia de visitantes es tremenda», señal Francisco del Pino, propietario del Café Monasterio, un local vanguardista que apuesta decididamente por implantar nuevos productos y más calidad a la oferta.

Lo corrobora el responsable del restaurante El Chozo, situado en el corazón del Parque Rubén Díaz, a metros del patrimonio cultural de El Charco. Noé Rodríguez señala que la presencia de turistas y de visitantes de la isla ha ido en aumento, sobre todo los fines de semana, cuando los aparcamientos son pocos y los bares y restaurantes trabajan casi el doble o más de lo que lo hacían hace tan solo cuatro meses atrás. «Se notó mucho cuando abrieron los primeros kilómetros en abril y ahora con el tramo que se abrió el pasado lunes esto ha ido a más toda la semana, esperemos que no sea solo un sueño de verano», apunta Noé Rodríguez, quien prefiere al cliente canario, simplemente porque «gasta más», afirma.

El entusiasmo e ilusión es tan fuerte que algunos aldeanos han decidido regresar al municipio tras veinte años fuera del mismo. Este es el caso de Esteban Sánchez, que ha puesto en marcha el restaurante Segundo, en plena peatonal, y de Ervigio Hernández, que pidió excedencia en Anfi del Mar para ponerse a su lado e impulsar esta nueva etapa.

«Con la nueva carretera hay un antes y un después en La Aldea y eso se nota y mucho en la gente», señala Esteban Sánchez, quien recuerda que tuvo que emigrar hace unas dos décadas y que ahora está de regreso trabajando en la hostelería «porque veo un cambio y hay un porvenir ilusionante», asegura.