El Castillo de San Francisco se degrada

01/06/2020

Es la fortaleza militar más grande que existe en Canarias pero su imagen deteriorada, ejemplo ideal del abandono que sufre el barrio que preside, reclama atención urgente para preservar la imagen del monumento. El Ayuntamiento y el Gobierno de Canarias aseguran buscar fondos para rehabilitarlo.

El grado de abandono que muestra a primera vista el barrio de San Francisco, humilde y vetusto, es fácil de entender cuando se observa el declive de su infraestructura más simbólica. El Castillo de San Francisco o de El Rey, también conocido en sus primeros años de existencia como el del Paso Angosto, agoniza a la espera de «conseguir fondos» para su recuperación.

Bien de Interés Cultural desde 1949, superviviente a una Real Orden que decretaba su derribo en 1898, y según arqueólogos e historiadores un testimonio monumental como no hay otro de las fortificaciones militares en la historia del archipiélago.

Desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, concretamente desde el área de Urbanismo, aseveran que hay voluntad por concebir un proyecto que esté a la altura del valor patrimonial del espacio de 5.700 metros cuadrados que corona una de las zonas con mejores vistas de toda la ciudad. Incluso se han producido reuniones con los responsables de Patrimonio del Gobierno de Canarias, e insisten en que encontrar la financiación para afrontar una obra de esas características es el único hilo por anudar.

El Castillo de San Francisco se degrada

Su valor histórico es indudable. El Cabildo de Gran Canaria pidió a la Corona su construcción en 1595, justo después del ataque de Francis Drake a la ciudad. Su necesidad quedó patente pocos años después por su papel en la defensa de la capital en la invasión de Van der Does. Y a lo largo de los siglos su planta triangular tuvo distintos usos militares, el último de ellos como prisión durante el siglo pasado.

Planes generales y mociones

Desde 1997 es propiedad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, pero no se ha avanzado nada en 23 años para darle una nueva vida al espacio, con lo que eso supondría, a su vez, para la reactivación del entorno en los barrios de San Francisco y San Nicolás.

Bajo el mandato de Jerónimo Saavedra en 2011 se generó un plan director para intervenir en el complejo, dotado con siete millones de euros. Nada de aquello sucedió y la infraestructura se encuentra en el mismo estado de abandono.

Posteriormente, en abril de 2016 fue llevada a pleno una moción de David Suárez, concejal de Unidos por Gran Canaria, en la que se instaba al Ayuntamiento a retomar el plan añadiendo que el barrio de San Francisco «lleva mucho tiempo esperando por un proyecto social muy necesario para sus vecinos, que contemple aspectos como el adecentamiento de zonas verdes en el entorno, un local social y una zona de aparcamiento». Doreste le contestó: «Aceptamos la moción, perfectamente».

Pero cuatro años después todo sigue igual. Desde Urbanismo siguen admitiendo el potencial del lugar y sueñan con un futuro a corto plazo en el que «suban guaguas de turistas a disfrutar de esa zona privilegiada de la ciudad».

Pero, todavía, la imagen que muestra el entorno es la de la degradación de un icono. Vallas caídas y oxidadas, restos de botellones o excrementos de perro, elementos de los que son tan responsables la desidia municipal como el poco respeto a la convivencia de muchos de los ciudadanos que manchan un paraje histórico.

El Castillo de San Francisco se degrada
Terrenos junto al hospital

Las instalaciones militares que se encuentran cerca de la calle Sierra Nevada, junto al hospital Juan Carlos I, también están próximos a ser recuperados para la ciudad por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. En principio forman parte de la misma negociación con el Ministerio de Defensa mediante la cual Las Palmas de Gran Canaria recuperaría el Regimiento de Infantería Ligera Canarias 50, podría acometer el retranqueo de la fachada de la Base Naval y ganar estos terrenos, que cuentan con una hermosa panorámica para la ciudad. Sin embargo, las dos elecciones nacionales del año pasado y el estado de alarma propiciado por el coronavirus ha ralentizado la firma del acuerdo verbal alcanzando por el gobierno de la Ciudad con el del Estado. Tres zonas que aspiran a convertirse en lugares simbólicos para los ciudadanos de la capital en los próximos años.

El Castillo de San Francisco se degrada
Trabajos en Punta del Diamante

El de Punta del Diamante está previsto como uno de los miradores principales de la red de panorámicas que quiere desarrollar el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Sin embargo, la aparición de la traza original de la fortaleza del siglo XVII obligó a detener los trabajos y a modificar el proyecto, integrando el hallazgo arqueológico en el resultado final del proyecto.

La zona, ahora mismo muy transitada, se encuentra sucia a pesar del vallado que debe servir para protegerla. Los accesos desde Mata son una auténtica carrera de obstáculos debido a la cantidad de excrementos de perros que allí quedan.

Desde el área de Urbanismo del Ayuntamiento aseguran que pese no haber trabajadores en la zona se está a la espera de concretar reuniones con el Ministerio de Defensa del Gobierno sobre la modificación para acometer su ejecución final.