La técnica moja pero no empapa

17/06/2018

Dos cabras. Está claro que la apañada de ayer en Guguy no fue un éxito de capturas, pero ratificó que es una de las mejores fórmulas para sacarlas de allí sin matarlas. El Cabildo volverá a intentarlo.

blanca e. oliver / las palmas de gran canaria

El método es uno de los adecuados, según aseguran sus defensores, pero los resultados no lo certifican... por ahora.

La que se preveía como la madre de todas las apañadas de ganado caprino asilvestrado, terminó ayer con al exigua captura de dos cabras, en la Reserva Natural Especial de Guguy.

Por tanto, si anteayer, unas 300 cabras saltaban a sus anchas por ese lugar, hoy, las que siguen disfrutando de aquellos riscos son unas 298.

Pero lejos de lo que podría parecer, esto no ha cabreado a los responsables del Cabildo, que consideran que la experiencia les ha servido para reafirmar su convicción de que el procedimiento de conducir el ganado hasta una gambuesa es uno de los idóneos para sacarlo de la zona. Cualquier método se considera mejor que recurrir a acabar con todas las cabras a tiros.

Por eso, lo van a volver a intentar, eso sí, afinando la técnica, porque esta segunda apañada ha sacado a la luz nuevos trucos caprinos que les ayudará a mejorar su estrategia.

Y es que fuentes del Cabildo comentaron que cerca de 40 o 50 cabras estuvieron a punto de entrar en la gambuesa que se había instalado en Tasartico para recogerlas. Al parecer, tras mucho esfuerzo, lograron bajarlas de los riscos y encaminarlas hacia allí pero, de pronto, los animales decidieron desviarse. Como indicaron las mismas fuentes: «Al final, ellas juegan en casa».

Pero, a pesar de las pocas capturas, si hay algo que no se puede reprochar a las más de 40 que personas que participaron en la apañada es el duro trabajo que realizaron. Todos se levantaron a las cuatro de la mañana para caminar seis horas hasta llegar a los riscos. Incluso hubo quien estuvo allí desde el jueves y durmió en el monte.

Ganaderos de La Aldea, pastores de otros municipios, la Jurría El Salem de Salto del Pastor, otros participantes en operaciones similares y personal del Cabildo se dejaron literalmente la piel en el intento.

la UE controla. Y es que el Cabildo tiene de plazo hasta mediados de agosto para demostrar que las técnicas que están empleando son las adecuadas para desalojar a un número suficiente de cabras de la reserva natural.

De hecho, la apañada de ayer se desarrolló en el entorno del macizo de Guguy y abarcó las zonas de El Cedro y Horgazales, en las que el proyecto europeo Life ya ha realizado repoblaciones con miles de árboles.

Agosto es el mes de la verdad, porque los comisarios europeos se desplazarán a la isla para comprobar los resultados de todas las operaciones que ya se han realizado y las que se realizarán de ahora en adelante.

Cabe recordar que la apuesta de la UE es abatir a los animales, al considerarlos la mayor amenaza para la supervivencia de las especies repobladas. Literalmente, las cabras se las comen.

De cualquier forma, el Cabildo sigue desechando la idea de las abatidas e intentará solucionar el problema sin matar a los animales. Incluso si tienen que devolver los cerca de 400.000 euros que recibieron de Europa con el programa Life.

Y para ello, barajan emplear otras técnicas, además de la apañada que repetirán en breve.

Entre ellas, se ha pensado en bajar las cabras a la playa y sacarlas de allí por barco. También se ha planteado la idea de colocar trampas de comida y agua. E incluso se ha propuesto utilizar drones para intentar dirigirlas fuera de la zona.

Esas serán las últimas oportunidades tanto para las cabras como para el Cabildo.

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