El Consorcio, en conflicto permanente

30/09/2018

El diálogo se ha vuelto imposible entre bomberos, Cabildo y los 19 ayuntamientos que lo componen. Una falta de entendimiento que se evidencia en cada mandato. El personal demanda quedar adscrito a la corporación insular

El Consorcio de Emergencias de Gran Canaria se encuentra inmerso en un conflicto que perdura en el tiempo y que se aviva con cada presidente del Cabildo que llega a la sede de Bravo Murillo, indiferentemente de su color político. La negociación del gobierno insular presidido por Antonio Morales (NC) con los trabajadores lleva tres años enrocada. Es una situación heredada de la época de José Miguel Bravo de Laguna (entonces en el PP y ahora en Unidos por Gran Canaria), pero que a su vez se encendió en el mandato de José Miguel Pérez (PSOE) y el de José Manuel Soria (PP).

La negativa a hacer horas extra, la reivindicación de más personal y de equipos de protección frente a las acusaciones de absentismo o la falta injustificada a la convocatoria especial por la festividad de la Virgen del Pino, por parte del Cabildo, son algunos de los últimos episodios que han colmado el vaso y que han llevado a la Junta del Consorcio a estudiar qué medidas laborales o legales adoptar; y a los bomberos, a llevar el asunto a la Justicia, para que determine si, como ellos sostienen, se están produciendo incumplimientos en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

La disputa tiene difícil solución ya que los bomberos estiman que la fórmula de gobierno del Consorcio se ideó con un mal punto de partida en el año 2003. Consideran que no es eficaz que esté formado por representantes de Cabildo, Gobierno autonómico y miembros de 19 ayuntamientos (todos menos Las Palmas de Gran Canaria y San Bartolomé de Tirajana). «La Ley estatal exige que el personal esté adscrito en este caso al Cabildo, y eso no se cumple, y todos dependemos de 21 personas cuando deberíamos depender solo del presidente», subraya Pedro Gallego, uno de los portavoces de los bomberos. Se trata de una visión que no comparte el presidente del Consorcio, Pedro Justo Brito, que destaca que existe unidad entre todos los miembros de la Junta General, a pesar de que esté conformada por alcaldes de distintos colores políticos. «Está el PP, PSOE, Unidos, NC, CC y alcaldes independientes como el de San Mateo» y, a pesar de que en otros asuntos no hay acuerdos entre estos partidos, en el Consorcio sí mantienen la unidad, aclaró.

La principal reivindicación de los bomberos es la falta de personal con la que aseguran que tienen que trabajar. El Consorcio está compuesto por 200 profesionales y, según sostiene Pedro Gallego, si se atiende a la relación de puestos de trabajo (RPT) de 2008, harían falta al menos unos 50 efectivos más.

Sobre este punto, Pedro Justo sostiene que el número de bomberos necesario es relativo, ya que depende de la velocidad de respuesta que se quiera dar.

Horas extra. La decisión de no hacer horas extra se tomó a raíz del acuerdo que tomó la Junta General del Consorcio el pasado mes de marzo sin consenso y que supuso que dimitiera el expresidente del mismo Miguel Ángel Rodríguez, al no poder sacar adelante las propuestas de los trabajadores.

Entre las medidas que se tomaron entonces, se encuentra el hecho de no tener una localización fija. Los bomberos querían estar adscritos a un determinado parque, y el Consorcio decidió que se trata de un servicio insular. El nuevo acuerdo también recogía que los pluses de productividad deben estar regulados ya que, según explicó en su momento el alcalde de Agüimes, Óscar Hernández, hoy día se cobran pluses todos los meses sin estar determinados los criterios y se deben concretar de manera objetiva. Y otras medidas relacionadas con ajustes horarios...

En lo que sí cedieron los alcaldes entonces es en mantener los turnos de 24 horas, como defienden los bomberos.

Los trabajadores del Consorcio explican que sus Equipos de Seguridad y Protección (EPI) se encuentran muchos de ellos deteriorados, algunos porque han superado la vida de uso y de lavados.

El presidente del Consorcio defiende que ya existe un acuerdo con un proveedor que está revisando los trajes uno a uno. No obstante, anuncia que se ha sacado un concurso de 130.000 euros para, si hace falta equipamiento, comprar el que haga falta.

Dos de los últimos momentos que se han vivido con mayor tensión entre bomberos y representantes del Consorcio han sido el incendio de una planta de residuos en Arinaga y las fiestas del Pino. En el primer caso, se difundió un vídeo en el que un bombero se quejaba de que solo había tres personas en el suceso. Pedro Gallego señala que lo que ocurrió es que había carencia de mandos superiores que coordinaran.

La versión de Pedro Justo es distinta y destaca que, después de haber acudido inicialmente el personal del Parque de Arinaga, al que se sumaron bomberos de otros parques para ir aumentando la plantilla y hacer la primera sustitución, cuando hubo que hacer el relevo «se convocó a todos los bomberos que no estaban adscritos a un parque para hacer un equipo de sustitución de la gente de Arinaga y no se presentó nadie». «Entonces», dice, «fue cuando se tiró de la oferta que tenían de la base aérea «de poder contar con su equipo de bomberos para poder cubrir la sustitución».

El Pino es otro de los acontecimientos que ha hecho poner a las partes al límite. Los bomberos lo justifican en su negativa a hacer horas extra como parte de su reivindicación, pero el presidente del Consorcio insiste en que se trataba de una convocatoria especial que se hace cada año como parte del dispositivo especial.

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