Arde el corazón de la biodiversidad

19/08/2019

El voraz incendio iniciado en Valleseco hace dos días está afectando al menos a cuatro espacios protegidos de Gran Canaria, entre ellos el Paisaje Protegido de las Cumbres, el Monumento Natural de Montañón Negro (Valleseco), el Parque Rural del Nublo (Tejeda y Artenara) y por último, la joya de la corona, al Parque Natural de Tamadaba, que se encuentra en los municipios de La Aldea, Agaete y Artenara.

La entrada del fuego sin control al Parque Natural de Tamadaba se ha convertido en la gran preocupación de toda la isla. El corazón de la biodiversidad está herido. El mismo alberga el 19,6% de la flora endémica del archipiélago canario, y un 23,5% de la flora endémica de la de Gran Canaria; se trata desde el punto de vista florístico de una zona de vital importancia para la conservación y la evolución de la diversidad biológica

Tamadaba también alberga más de 200 especies de plantas vasculares silvestres. El inventario florístico recoge un total de 214 especies de flora. Del total de especies inventariadas aparece un gran número de endemismos; concretamente 122, siendo el nivel de endemia el siguiente: 4 endemismos exclusivos del parque, 33 endemismos de Gran Canaria, 63 endemismos del archipiélago canario y 22 endemismos macaronésicos. Dentro del grupo de las especies no endémicas, se recogen 8 helechos, 12 especies de gimnospermas introducidas, 44 especies de angiospermas autóctonas y 28 especies de angiospermas introducidas.

El parque natural se caracteriza por sus extensos pinares, los cuales se han regenerado de manera natural o provienen de repoblaciones en su mayoría realizadas a partir de los años 50. En total, el pinar abarca una superficie algo superior a las 2.000 hectáreas (la masa unida de pinar es de casi 1.900 hectáreas, un 25% del parque, gran parte pinar natural), el resto se trata de masas dispersas, en su mayoría las repoblaciones de Tirma. Los pinares en los montes públicos de Tamadaba y El Pinar y Tirma con una extensión de 601 y de 1.224 hectáreas respectivamente, están recogidos como dos fuentes semilleras con la categoría de identificado, según el primer catálogo nacional de materiales de base de diversas especies forestales para la producción de materiales forestales de reproducción identificados.

Según el documento informativo que permitió la declaración del espacio como parque natural, los daños que se aprecian en estos pinares han sido provocados sobre todo por fuertes vientos y por incendios (1936, 1963, 1978 y 1988).

Por otro lado en el Parque Natural de Tamadaba se pueden observar 49 especies de vertebrados terrestres y 2 vertebrados acuáticos. Entre estas aparecen 3 especies y 2 subespecies endémicas de la isla de Gran Canaria, 1 especie y 14 subespecies endémicas del archipiélago canario, 4 especies y 3 subespecies endémicas de la región macaronésica y 26 especies de amplia distribución.

En cuanto a los grupos taxonómicos, se recogen 2 especies de peces dulceacuícolas, 2 especies de anfibios, 3 especies de reptiles, 39 especies de aves y 5 especies de mamíferos.

Tamadaba es una zona Zepa (Zona de Especial Protección para las Aves), declarada por la presencia del pinzón azul y del pico picapinos. Las últimas citas del pinzón azul para Tamadaba databan de 1994 y 1995, siendo su presencia muy escasa. Con posterioridad, en noviembre de 2002 se procedió a la reintroducción de 6 individuos en el marco del Programa Life. El pico picapinos, sin embargo, se ha recuperado y experimenta una expansión.

Por ser una de las zonas prioritarias para la reintroducción del pinzón azul, ha sido reconocido como Área Importante para las Aves.