La pasajera ‘cebolla’ para saltarse el sobrecoste de equipaje

24/04/2019

La pasajera británica voló de Manchester a Fuerteventura con tres kilos de ropa que sacó de la maleta. La picardía de la chica la ha hecho famosa en las redes sociales y medios de comunicación.

Cuatro vestidos, dos pares de pantalones cortos, otro traje atado al cuello, unas zapatillas colgando del cinturón, una falda y dos vestidos más sobre lo que llevaba puesto. Hasta siete vestidos se puso, uno sobre otro, la turista inglesa Natalie Wynn con el fin de eludir el sobrepeso de equipaje -y el consiguiente coste económico- en el vuelo desde Manchester a Fuerteventura durante esta Semana Santa.

Wynn viajó como una cebolla, con capas y capas de ropa, pero no pagó los 60 euros que Thomas Cook Airlines le pedía por los 4.4 kilos de más en el equipaje. No se conformó sólo con ahorrarse el dinero sino que lo colgó en las redes sociales, con foto incluida de ella con los siete vestidos puestos y el detalle de la ropa antes de forrarse, lo que le ha dado una popularidad inusitada por la picardía a la hora de saltarse las normas de las compañías aéreas en lo tocante a kilos de más en la maleta que, tarde o temprano, sufren todos los pasajeros en sus carnes y bolsillo.

En total, fueron tres kilos de ropa con los que se forró después de que aceptara el servicio de la aerolínea de recoger el equipaje de cada pasajero directamente en casa, 24 horas antes de la salida del vuelo y siempre que el aeropuerto de salida fuera el Londres Gatwick. Cuando fueron a recoger las maletas de la chica, le detectaron 4.4 kilos de más, lo que suponía un total de 60 euros que por otro lado parece que era todo su presupuesto para el viaje, puesto que se acogió en Fuerteventura en un todo incluido En concreto era por siete vestidos, dos pares de zapatos, dos pantalones cortos, una falda y una chaqueta de punto que Wynn no dudó en sacar de la maleta para ponerse uno sobre otro en el momento de embarcar en el vuelo de Manchester a la isla.

Hasta el momento de entrar en el avión, todo transcurrió sin problemas, pero tanta ropa le empezó a dar calor, por lo que pidió permiso a la azafata para desvestirse.

Risas al subir al avión

Aparte del sofoco por la cantidad de ropa , «sentí como que me iba a desmayar. Me estaba asando», Natalie explicó que al entrar al avión la gente comenzó a reírse de ella y le pidió permiso a la azafata de guardar unas cosas en su maleta, lo cual le fue concedido. «En cuanto me bajé del avión, me lo quité todo y lo volví a meter en mi maleta», que es otra versión que ronda por las redes sociales y varios medios de comunicación, nacionales y británicos, entre ellos el diario de tirada nacional ABC y el digital NoticiasFuerteventura.