El parque marino suelta amarras

22/07/2018

La propuesta para el mar de El Hierro que quedó en el aire antes del cambio de Gobierno ha sido asumida por la nueva ministra de Transición Ecológica y convertida en una «prioridad» para su Ministerio. El anuncio de Teresa Rivera ha sido acogido en la isla con desigual entusiasmo, pues sigue habiendo un sector de la población herreña, unido en torno a los pescadores recreativos, que rechaza la declaración de un parque nacional marino

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, anunciaba hace unas semanas en el Senado que el impulso a la declaración del que será el primer parque nacional marino de España, en el Mar de las Calmas, es una «prioridad» para su Ministerio y que «le encantaría» que estuviese culminada antes de finalizar la legislatura. El cambio de Gobierno había dejado el proyecto en el aire, toda vez que la anterior dirección del Organismo Autónomo de Parques Nacionales prácticamente lo había aparcado ante las reticencias del Cabildo de El Hierro. En la isla hay opiniones encontradas respecto a que 21.400 hectáreas de su mar gocen de la máxima protección medioambiental que ahora se reactiva con el anuncio de la ministra.

La desinformación y las informaciones contradictorias que circulan por El Hierro han creado un ambiente de confusión que, a juicio de los que siempre han defendido que la declaración del parque nacional 100% marino es «sumamente positiva» para la isla, hace imposible que buena parte de la población conozca realmente en qué consiste la propuesta que el Organismo Autónomo de Parques Nacionales puso en febrero de 2015 sobre la mesa del entonces presidente del Cabildo, Alpidio Armas, y que en febrero de 2017 volvió a presentar a la ahora presenta, Belén Allende.

Beatriz Ayala, técnico del Programa de Océanos de WWF España, asegura que los ecosistemas marinos de El Hierro son únicos y, desde luego, merecen la máxima protección medioambiental que les conferirá la declaración de parque nacional marino, pero considera que «resulta necesario contar con la participación de los sectores socioeconómicos de El Hierro» y eso, a su juicio, es lo que siempre se ha buscado desde Parques Nacionales en este proyecto y a lo que WWF ha contribuido con varias campañas informativas en defensa de la declaración.

WWF celebra que el Ministerio de Transición Ecológica retome la propuesta. «Es una noticia fantástica», dice Beatriz Ayala, que no duda en invita al Cabildo de El Hierro a que «abra una nueva vía de diálogo» con el Gobierno y negocie una propuesta consensuada con la sociedad herreña.

Consulta

Con el Reglamento de Participación Ciudadana recién aprobado y pendiente de publicarse en el BOC, el Cabildo herreño espera, después de verano, poder hace esa consulta pública sobre el parque a la que se comprometió en octubre de 2017, después de haber pasado ocho meses retrasando dar un respuesta a Parques Nacionales -en febrero de ese año se comprometió a responder en junio-.

Las reticencia del Cabildo a dar el visto bueno a la propuesta de Parques Nacionales viene marcadas en buena medida por el hecho de que la gestión de este espacio la llevaría directamente el Estado y no, como ocurre con los parques nacionales terrestres, la propia corporación insular o el gobierno regional, que en este asunto ha mantenido un silencio sospechoso, pero inclinando la balanza hacia la postura negativa del Cabildo herreño a la declaración.

Aunque si hay algo que está pesando realmente para que desde El Hierro se siga sin dar el plácet a la declaración del parque nacional 100% marino son los pescadores recreativos. Y 1.200 licencias son muchas y más en año electoral.

Belén Allende justifica la postura del Cabildo llamando la atención sobre el hecho de que el mar herreño está «perfectamente conservado» y, aunque reconoce que la figura de Parque Nacional es «extraordinaria» y sería «un lujo» tenerla, entiende que la ley que la rige no se puede aplicar a rajatabla en El Hierro porque lo que se tiene que proteger para conservar está conservado y, por tanto, «no tiene sentido prohibir la pesca recreativa cuando, junto con la profesional, se ha venido desarrollando hasta ahora sin problema». «Es absurdo pelearse en El Hierro por esto», dice y pide al Ministerio de Transición Ecológica que lleve a la isla una «propuesta real» en la que no se contemple a la pesca tradicional «como una excepción» y, además, se recoja que, «con control y vigilancia se puede practicar la pesca recreativa». Y otro requisito que pone es que en la gestión del parque, «como mínimo», la representación de las administraciones y colectivos herreños sea «paritaria a la estatal».

Los pecadores profesionales, unas 50 familias, aún con las limitaciones que también tendrían (no poder pescar si hay demasiada presión o si peligra el objetivo conservacionista del parque) apoyan sin fisuras la declaración del parque nacional. La Cofradía de Pescadores de La Restinga, su patrón mayor, Fernando Gutiérrez y los pescadores tradicionales fueron los impulsores de la reserva marina del Mar de Las Calmas y ahora consideran que un parque nacional marino vendría a refrendar la apuesta y el compromiso que tienen los herreños con el desarrollo sostenible de la isla, del que ellos, sostiene Gutiérrez, han sido parte muy importante.

Hace unas semanas, Gutiérrez invitó públicamente a la ministra Ribera a visitar El Hierro y a conocer de primera mano el sentir de sus habitantes, también a «que explique la letra pequeña de la declaración para acabar con tanta desinformación».

El parque marino suelta amarras

Su invitación no ha gustado a los pescadores recreativos, no a los de la caña y el barquito, sino a los de los yates. Ellos sostienen que un parque nacional marino coarta su derecho a estar en el mar y a pescar. No cuentan, sin embargo, que la pesca a caña desde tierra se sigue permitiendo en prácticamente toda la costa que tocará con el parque nacional, que va desde La Restinga hasta la punta de Las Palomas, más allá del faro de Orchilla y que abarca algo más de 21.400 hectáreas -dejando fuera la Reserva Marina del Mar de Las Calmas-. Tampoco que desde Parques Nacionales, justo antes del cambio de Gobierno, se llegó a hablar de una moratoria de una década para que las embarcaciones recreativas pudieran pescar en el parque.

Las organizaciones conservacionistas y los investigadores del medio marino, lo mismo que los pescadores tradicionales y los empresarios del turismo de la isla, agrupados en el Centro de Iniciativas y Turismo (CIT), tienen claro que un parque nacional marino contribuirá de manera fundamental a prevenir problemas futuros de preservación de unos ecosistemas únicos que, además, recibirían fondos para su protección y para el desarrollo sostenible de la isla. Además, asegura Beatriz Ayala, es un estímulo para el progreso socioeconómico de la isla, que lleva décadas apostando por el desarrollo sostenible.

La propuesta de Parques Nacionales es una propuesta «abierta» a las propuestas de las instituciones y los sectores socioeconómicos de la isla, han sostenido siempre desde este organismo.

El «complemento estrella»

Tomás Padrón lleva años retirado de la política, pero sigue siendo una voz autorizada en El Hierro, después de capitanear su Cabildo durante tres décadas e impulsar de la Estrategia de Desarrollo Sostenible de la isla que no es otra cosa, asegura, que «una apuesta por la agricultura y la ganadería ecológica, por la pesca sostenible, el turismo de naturaleza, la energía limpia y el vehículo eléctrico» que «encajan armónicamente con un parque nacional marino».

Sostiene Padrón que la declaración de un parque nacional 100% marino seria «el complemento estrella a la apuesta iniciada en la isla en 1979 por el desarrollo sostenible».

«Es la primera vez que se declararía un parque 100% marino en España y tiene que estar adaptado a nuestras condiciones socioeconómicas, y no creo que esto sea muy difícil de negociar por las instituciones de la isla, con el Estado», dice a modo de mensaje a los actuales responsables políticos herreños y canarios.

Tomás Padrón, como quienes defienden la declaración del parque, entiende que lo mismo que ocurrió cuando se apostó por la Reserva Marina del Mar de Las Calmas, un parque marino supondría «una gran protección del mar y contribuiría al desarrollo de las especies, pues, gracias a que la reserva ha sido una zona de protección rígida, se ha convertido en un vivero de peces dentro y fuera de ella; con el parque ocurrirá lo mismo», afirma.

Beatriz Ayala, de WWF, tiene idéntica opinión: «desde el parque habría dispersión de juveniles y adultos hacia fuera, como ahora ocurre con la reserva; conservar la biodiversidad que se genera en los espacios protegidos repercute en el resto de la isla», asegura. El profesor José Pascual Fernández, coordinador del Doctorado en Derecho, Sociedad y Turismo de la ULL, está convencido además de que El Hierro debería «repensar» su oferta turística en torno a la oportunidad que significaría la creación de un parque nacional marino.

En el Mar de Las Calmas están presentes ecosistemas naturales que no existen en otros parques con componente marina como las áreas pelágicas de paso, reproducción o presencia de cetáceos, bancos de corales , veriles y escarpes de pendiente pronunciada o comunidades singulares de grandes filtradores. Además cuentan con el valor añadido del reciente volcán submarino, entre otros.