Doce años con la tormenta tropical Delta presente

29/11/2017

Han pasado 12 años, pero el Delta sigue muy presente para los canarios. Algunos la recordaron este fin de semana cuando media Canarias estuvo en alerta máxima por lluvia y viento, pero la situación que se esperaba ni se asemejaba a la tormenta tropical que en 2005 atravesó las islas. Dejó siete muertos y decenas de millones de euros en pérdidas.

La tormenta tropical Delta no tenía que haber llegado a Canarias, pero su errática trayectoria durante los días anteriores hizo que, ya convertida en un ciclón extratropical, rozara el archipiélago los días 28 y 29 de noviembre de 2005. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) ya avisaba tres días antes de que podría llegar a las islas, pero nadie, salvo Tomás Padrón, entonces presidente del Cabildo de El Hierro y gran aficionado a la meteorología, pareció darse cuenta.

Delta llegó a Canarias el día 28 de noviembre sin ningún aviso del entonces Instituto Nacional de Meteorología, algo ahora impensable porque, según el delegado en Canarias de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Jesús Agüera, «la capacidad de predicción ha mejorado mucho con resoluciones en los modelos numéricos que, como el europeo, han bajado de 25 a 8 kilómetros.

También después de Delta se afinaron los sistemas de alerta a la población y se cambiaron planes y protocolos. Delta cogió con el pie cambiado a los responsables entonces de Seguridad y Emergencias, que hasta que el temporal estuvo sobre las islas no activó alerta alguna. Pero si algo puso en evidencia el Delta más que ningún otro desastre natural -algunos más graves que la propia tormenta tropical- fue la vulnerabilidad de las infraestructuras de las Islas. Hace un par de años la Consejería de Industria reconocía que «el sistema eléctrico canario sigue siendo inseguro» ante fenómenos como aquel.

Lo peor del Delta fue la muerte de siete personas, seis por el vuelco de una patera al sur de Gran Canaria y otra en Fuerteventura, pero la tormenta tropical tuvo repercusiones «nunca vistas con anterioridad y consideradas catastróficas por las autoridades autonómicas y estatales», según la comisión parlamentaria que investigó el fenómeno.

«Se cerraron puertos, aeropuertos, carreteras y colegios; se produjeron colisiones y hundimientos de barcos; cuantiosísimos daños en edificios, viviendas, mobiliario urbano, enseres y explotaciones agrarias; hubo graves afecciones en la telefonía fija y móvil, en el abastecimiento de agua y en el suministro eléctrico e importantes daños medioambientales», concluía la comisión. También acabó con un símbolo de Gran Canaria, el Dedo de Dios.

Cuando el pasado fin de semana el Gobierno declaró la alerta máxima por lluvia y viento en La Palma, El Hierro y La Gomera a muchos les vino a la cabeza el Delta y esperaban un gran temporal. No fue así, pero tanto la Aemet como la Dirección General de Seguridad y Emergencias afirman en que es mejor «pecar por exceso cuando la seguridad de las personas puede está en riesgo».

Cuando llegó el Delta, ni el servicio meteorológico ni el de protección civil avisaron de nada.