Pablo Díaz tras acertar la última palabra / R.C

«No cambio el bote de 1,8 millones por un Stradivarius»

El joven tinerfeño descarta, de momento, volver a los concursos televisivos para poder centrarse en su última pasión, Twitch

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ Madrid

Unas horas después de convertirse en millonario, Pablo Díaz (Tenerife, 1997) aún sigue con la resaca de haber ganado el bote de 'Pasapalabra', de haber visitado a Pablo Motos y a Trancas y Barrancas en 'El Hormiguero' y de haber contado sus sensaciones a su comunidad de Twitch. «He dormido unas tres horas», asegura Díaz a este periódico. En su bolsillo ya está el cheque con los 1.828.000 euros del premio, eso sí con permiso de Hacienda, que se llevará un buen pico, unos 750.000 euros. «Es lo correcto y lo que, desde luego, tengo que hacer», explica Díaz. «Tengo que pagar mis impuestos como un ciudadano normal, y eso lo voy a decir siempre», añade para felicidad de la ministra Montero.

Esta semana, tras 260 roscos finales, otro hito en su haber, este joven violinista cerró una etapa al llevarse el tercer mayor bote de la historia del programa. «'Pasapalabra' ha sido como una oposición», destaca el tinerfeño para glosar la dureza de la preparación del concurso.

Ahora su vida ha dado un giro de 180 grados, y no solo por el dinero. Díaz ha estudiado «bastante consistentemente, una media de cinco o seis horas». A ello hay que sumarle sus estudios de violín, pero la preparación a esta oposición le ha durado seis años desde que debutó en 2017 con Christian Gálvez al frente del programa en Telecinco. «Empecé a prepararme en noviembre y diciembre de 2015», comenta, pero «empecé a estudiar en serio tras verme todos los programas y apuntarme las palabras más difíciles del diccionario».

Una conversación con el malagueño David Leo, que ganó 1,9 millones en 2016 en 'Pasapalabra', le hizo cambiar su método de entrenamiento. Anki fue su nueva 'compañera' de estudios. La aplicación Anki, memorización en japonés, permite introducir todas las palabras del diccionario y comenzar a recordar cada una de ellas. Su algoritmo escoge las palabras en función de los aciertos en los entrenamientos previos. «Las que mejor te sabes te las pregunta con menos frecuencia y viceversa».

Tras quedarse una docena de veces con la miel en los labios, Díaz se convirtió en «Dux», la palabra que le dio los 1,8 millones de euros, un líder en las repúblicas de Venecia y Génova. «Hiperventilé, pero también pensé que tras casi seis años de oposición, ya se había terminado».

Y lo hizo ante un numeroso tribunal, ya que la noche del jueves 'Pasapalabra' logró un 30,8% de cuota de pantalla, con 4,3 millones de espectadores. Un dato muy por encima de la media que ha marcado el programa de Roberto Leal esta temporada (2.896.000 y 22,3%).

A continuación, la visita de Díaz al 'El Hormiguero', con Pablo Motos, mantuvo un 24% de 'share', enganchando a casi 3 millones y previamente, el especial de las 20 horas, horario habitual de 'Pasapalabra', también rondó el 30% y alcanzó los 2,7 millones de seguidores.

«No me doy caprichos»

El tinerfeño ha compaginado sus estudios de violín con la preparación del programa. «Mi último examen fue el 30 de junio, y el bote lo gané al día siguiente». Ahora, con su máster en el instrumento y su oposición televisiva finalizados, Díaz arranca una nueva vida y lo hace con una cuenta corriente saneada, pero con los pies en la tierra. «No soy de darme caprichos», afirma, y cuando se le pregunta si cambiaría el premio de 'Pasapalabra' por un violín de la mítica firma Stradivarius responde entre risas: «No, no... curiosamente muchos músicos me han comentado que me podría comprar un buen violín con el bote, pero es lo último que haría», añade.

El único «capricho» que se va a dar es comprarse un piso, aunque «vivir bajo un techo no es un capricho», asegura. Lo que sí se permite son videojuegos, una afición que ha quedado patente en sus retransmisiones en la plataforma del momento, Twitch.

«He descubierto que Twitch es una de mis pasiones. Lo seguía mucho antes, pero este último año me he dado cuenta de que es de las cosas que más me gustan. He descubierto que me encanta hacer música ahí, incluso más que en auditorios. Ha sido una de las mejores cosas que me han pasado este año», confiesa entusiasmado. «Si a la gente le gusta, voy a seguir», relata el joven tinerfeño, que es consciente de que «el tema de las redes sociales es volátil». Aún así, su canal de Twitch seguirá activo «tengo una comunidad maravillosa» y no se plantea volver a programas-concurso de televisión, eso sí, de momento.