Imagen del desfile de Ulises Mérida. / Efe

Ulises Mérida, la victoria del talento

El toledano gana el premio a la Mejor Colección de la Semana de la Moda de Madrid con un regreso a sus raíces

Gloria Salgado
GLORIA SALGADO Madrid

Con la sensación de libertad que da saber que nadie vigila, Ulises Mérida ganó ayer el premio a la Mejor Colección de la Semana de la Moda de Madrid, cuya 76 edición se cerró tras los desfiles de 21 diseñadores consagrados del panorama nacional. Sin tener que dar explicaciones tras el renacer de su negocio, el modista regresó a sus raíces: al modelado sobre maniquí, las camisas betinas y sus grandes lazadas. Lo que no fue óbice para satisfacer su tremenda curiosidad y crear, por primera vez, piezas en tejido vaquero a las que dota de elegancia como si de una rica tela se tratase. Tampoco quiso perder la oportunidad, como gran defensor de reutilizar, de dar una segunda vida a una colcha de su madre, con la que confeccionó un par de modelos de croché tejido a mano. En la misma línea estaban unas espectaculares pamelas de paja extra grandes de formas ondulantes.

La propuesta de Mérida mantiene como argumento principal la persecución de la forma. Las siluetas evolucionan desde la línea recta hasta llegar a las más poéticas y orgánicas curvas envolventes, manteniendo la verticalidad de los diseños, solo posible gracias al modelaje sobre maniquí, del que es un gran experto. El modista toledano, tras pasar por los talleres de grandes firmas nacionales como Jesús del Pozo, Ágatha Ruiz de la Prada y Roberto Torretta, fundó la suya en 2013. Un año después se subía por primera vez a las tablas de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Y, ahora, con la madurez que otorga la experiencia en las lides de la Semana de la moda, supo jugar mejor que nunca sus cartas, acompañando su mujer colección por una orquesta que interpretó desde 'Paquito el Chocolatero' a 'I will survive' ('Sobreviviré').

Carrusel de Custo Barcelona. / Efe

De sobrevivir al paso del tiempo en el negocio de la moda también es un avezado Custo Dalmau, que mostró en Madrid la colección con la que, hace tan solo unos días, celebró su cuarto de siglo desfilando en Nueva York. Entonces el catalán fue el único europeo invitado por la organización a compartir espacio con otras 39 firmas americanas que pusieron los cimientos de la que hoy es cita ineludible para toda la industria. Ese desfile y la página que 'The New York Times' dedicó a la 'customanía' marcaron el destino de la firma.

Sin sucumbir a las tendencias, Custo Barcelona presentó una colección con geometrías y aberturas confirmando una nueva arquitectura para una mujer que disfruta de su feminidad con los vestidos como hilo conductor. Los cortes, las bandas posicionadas horizontalmente y las piezas coloristas se mezclan entre sí y conforman prendas en colores vibrantes inspirados en la belleza y riqueza cromática de las piedras preciosas. Los bañadores y bodis se convierten en piezas para usar en todo momento. Un nexo de unión con Aurelia Gil, que debutó en la gran pasarela de la moda española con un tributo a sus 20 años de carrera en el sector del baño a través de una oda a la artesanía canaria.

Dos de los trajes de baño de Aurelia Gil. / Efe

Gil se rodeó de un equipo formado por mujeres como Eloísa Pascual, experta del croché, con quien ha desarrollado una hilatura en licra para confeccionar moda de baño, o Pilar Ureña, tejedora de la fibra de la platanera, que ha fabricado los bolsos y los pendientes. Porque la canaria crea una única colección al año compuesta por prendas que encajan entre sí y funcionan en cualquier momento del día. Un camino en el que tuvo la ayuda de Gran Canaria Swim Week by Moda Cálida, la pasarela de moda baño única en Europa cuya próxima edición se celebrará del 20 al 23 de octubre.