Imagen del desfile de Maison Mesa, con Rafael Amargo.

La moda da un golpe en la 'mesa'

Ángel Schlesser se hace con el premio a la mejor colección de una atípica Mercedes-Benz Fashion Week Madrid

Gloria Salgado
GLORIA SALGADO Madrid

Schlesser ha recuperado su ángel. Mejor dicho. Ha ganado a Mesa. El nuevo director creativo de la histórica firma se alzó con el premio a la mejor colección de la 72 edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid en su debut. El que fuera mano derecha de Agatha Ruiz de la Prada duranfe 15 años. Su alabada propuesta basada en la ambigüedad sexual de Katherine Hepburn con siluetas andróginas, minimalistas, elegantes y contemporáneas gustó. Y mucho.

Pero no solo de premios vive el hombre, así que tocaba que el diseñador volviese a subir a la pasarela. Esta vez para presentar lo última de su firma, Maison Mesa. De nuevo un trabajo de confección impecable en un baile -con Rafael Amargo, Mariola Fuentes y Alexander Peacok como maestros de ceremonias - de cuerpos armados pero muy ligeros gracias a tejidos de ensueño como sedas tailandesas, tafetas japonesas, Tussord Balenciaga o punto de metal con detalles tan cuidados con tanto mimo como los botones forrados en la misma vainica que los lunares que salpican el lino de algunas de sus prendas. Un delirio maravilloso inspirado en la película de terror muda alemana 'El gabinete del doctor Caligari, de 1920. Y mudo quedó el presente ante tal espectáculo.

El trago de desfilar tras la hazaña de Mesa fue para Brain&Beast. Pero valentía derrochan por todos sus costuras. La polémica firma, de gran éxito en Asia, no se acobardó y, como es habitual, no se cortaron. Quisieron mostrar a las nuevas generaciones sus referencias de la adolescencia Esas a las que el director creativo. Ángel, imparte clases. Las que, aunque resulte increíble, no saben quienes fueron celebridades de la talla de Lady Di. Así que ni corto ni perezoso subió su figura al escenario con con un bidón de gasolina tras bajar de un coche que simulaba ser en el que perdió la vida. Ahí es nada. Otros símbolos de la década de los 80 como los trajes de chaqueta de manga corta que llevaba su madre para ir a trabajar o logotipos de la época -pero sin pervertir como había hecho en anteriores colecciones- subieron a la pasarela sin caer en clichés. La marca aprovechó para enseñar su primera colección de calzado, hecha en España.

Arriba, el diseñador Juan Carlos Mesa. Abajo, el bidón de gasolina de la Lady Di de Brain&Beast y un diseño de Isabel Sanchís. / Agencias

No todo fue tan surrealista. De hecho la jornada comenzó con el desfile de la veterana valenciana Isabel Sanchís, que se estrenó en la pasarela madrileña -aunque lleva más de 30 años en el sector- con un derroche de opulencia y saber hacer en el que sus señas de identidad cobraron fuerza: plumas clavadas cual flechas en vestidos de fiesta, bordados minuciosos, tejidos pintados a mano y lunares con sus representativas flores en gran tamaño como hilo conductor. Una fiesta llena de magia que dio paso a la realidad de Juan Carlos Pajares. El joven guadalajareño unió verano e invierno en un evento hibrído, con pasarela virtual pero las piezas en burros sobre la pasarela para quienes quisieses verlas de cerca. Su propuesta de consumo más amable y respetuoso con el medio ambiente, parte de la tendencia 'tie-dye' reinventada y recorre el espectro de la luz a nivel cromático.

También realista, pero con mucho más optimismo, apareció Custo Barcelona. El color es la genética de esta colección con el blanco como protagonista, mezclado con los neones, brillos y efectos ópticos creados con la superposición de diferentes texturas, así como la experimentalidad, tanto en los materiales como en las formas. La silueta se renueva creando ventanas que dejan ver el cuerpo. Agujeros creados a base de un patronaje muy cuidado para renovar el concepto de sensualidad. Más que una recopilación de 'looks', su propuesta, que la casa considera una de las mejores hasta la fecha, se erige como un punto de inflexión conceptual ante los tiempos en los que estamos inmersos.