María Martí y Arturo Gómez-Lechón, fundadores de la firma de ropa Vardier. / Rodolfo Sánchez ginés

La marca de los porsiacasos

Un matrimonio de ingenieros valencianos oferta prendas plegables que ocupan como un móvil y no se arrugan con las que triunfar ante los imprevistos

GLORIA SALGADO Madrid

La aventura comenzó una noche de verano. El matrimonio formado por los ingenieros industriales valencianos María Martí y Arturo Gómez-Lechón tomaban algo con unos amigos en una terraza cuando comenzó a refrescar. Las frioleras del grupo se pusieron el jersey arrugado que llevaban arrastrando todo el día enganchado al bolso y otras que no quisieron resignarse a pasar frío acabaron con un estilismo cuanto menos pintoresco tras tomar prestadas prendas de sus parejas. En ese momento se preguntaron por qué no llevar siempre una chaqueta plegable que no se arrugue para los imprevistos. «Nos pusimos a buscar y al no encontrar nada decidimos desarrollar nuestra propia línea de productos, que prácticamente no se arrugan y que caben en el bolso», narra Martí. Y así nació, cual romance estival, la firma Vardier.

Empezaron fabricando chaquetas básicas en enero de 2020 y, tras la buena acogida comenzaron a completar el guardarropa plegable: desde vestidos a pantalones, pasando por unas exitosas sudaderas unisex convertibles en mochila. «Nos dimos cuenta del potencial de porsiacasos que faltaban por cubrir», explica la pareja, que al principio quería meter una chaqueta en cada bolso de España, ahora quiere hacer «que puedas llevar toda la maleta de viaje en una mochila». «Habremos vendido ya unas 7.500 unidades de producto aproximadamente -declaran- y esperamos acabar este año con más de 10.000 productos vendidos». De las piezas vendidas, 5.200 son solo de sus chaquetas, su producto estrella. «Al fin y al cabo, es el porsiacaso por excelencia», dice la joven, que también se muestra muy satisfecha con la acogida de los kimonos y los vestidos.

Todas y cada una de sus prendas están confeccionadas 100% en España en tejido de punto elástico para minimizar las arrugas y para que sean ligeras, además son plegables sobre si mismas quedando en el tamaño de un móvil gracias a un bolsillo incorporado en la propia pieza. Una propuesta inteligente cuyo principal acierto se basa en la cercanía con sus clientes, «de hecho muchas ideas de producto o mejoras han surgido de ellos. Por ejemplo, al principio nuestras chaquetas tenían el pespunte del bolsillo en tono chillón, llevaban botón de cierre y el bolsillo en la parte baja de la espalda… todo eso ha cambiado en los diseños por el feedback que nos han ido dando. Ahora ni llevan botón, ni el pespunte de color y el bolsillo se esconde en la parte alta, donde lo tapa el pelo», confiesa. Una fidelización que comenzó en los meses de confinamiento cuando, lejos de venirse abajo por las dificultades, aprovecharon el tiempo para conocer mejor a su público y generar comunidad.

Han vendido en todas las provincias españolas, pero donde más éxito tienen es en Barcelona y Madrid, seguido de Valencia, Navarra y País Vasco. «En estos últimos nos compran muchísimo, imaginamos que por lo práctico que es el producto para el clima», comenta Martí, que cuenta que también han venido en Estados Unidos varias veces «a pesar de los altos costes de envío que asume el cliente, por lo que pensamos que seguramente sea uno de los principales lugares a poner el foco a la hora de expandirnos. También estamos mirando de reojo países con climas parecidos al de España ya que son muy propicios para nuestros productos del porsiacaso».

Antes de en la expansión, tienen el foco puesto en ampliar su lista de productos pijamas y faldas, además de con una línea infantil. «Queremos tener lista para septiembre u octubre la primera colección de sudaderas convertibles en mochila para niños al ser un producto que nos han reclamado muchas madres». Y de este modo, continuará el romance de esta pareja de emprendedores con las prendas sencillas, atemporales y asequibles para triunfar ante los imprevistos.