Imagen de la campaña de mujeres reales lanzada por Bo Star. .

La estrella del baño

La firma española Bo Star triunfa con sus piezas atemporales y favorecedoras a las que se rinden las prescriptoras de tendencias

Gloria Salgado
GLORIA SALGADO Madrid

Es difícil hojear una revista o entrar en redes sociales y no toparse varias veces con alguna celebridad en una localización de ensueño enfundada en ropa de baño de la firma española Bo Star. Piezas especiales y muy favorecedoras creadas por Gabriela Ortiz Lázaro (Madrid, 1976), una exdirectora de Publicidad de un medio de comunicación que decidió dar un giro completo a su vida tras una profunda crisis personal. A la separación de su pareja sentimental, con la que en ese momento tenía un bebé de 7 meses, se sumó el fallecimiento de su padre. Una situación que le hizo replantearse su situación profesional, que impedía que pudiese disfrutar de su pequeño. «Me amargaba pasar poco tiempo con él», lamenta al recordarlo Ortiz.

Necesitaba un proyecto que le permitiese «ejercer de padre y madre» y pensó en la industria de la moda, una de sus pasiones. Pero lejos de irse a lo fácil, pensó en dar solución a uno de los problemas con los que, tanto ella como muchas otras mujeres, se topaba: encontrar ropa de baño a su gusto. «Es complicadísimo que un bañador o una braguita de bikini sienten bien», comenta la empresaria. A la par que continuaba con su trabajo como publicista, comenzó a investigar sobre tejidos y a buscar patronistas con los que pudiese entenderse bien para convertir en realidad su idea. Cuatro años después, dejó su trabajo fijo cuando ya pudo financiar su proyecto, al que puso el nombre de Bo Star, La unión de Bo, por su hijo Bosco, y 'star', estrella en inglés, porque él es «la estrella que me guía y me guió en mis peores momentos». «Podría haber puesto un nombre más comercial o inspiracional -afirma-, pero el proyecto nació por Bosco y tenía que reflejarse».

Imágenes de trajes de baño y bikinis de Bo Star. Abajo a la derecha, Gabriela Ortiz, su fundadora y directora creativa.

Con ese espíritu de superación lanzó una marca que destaca por lo bien que sientan sus prendas, sus originales tejidos y su impecable patrón, «sin rellenos ni ballenas». Con gomas que no marcan, «para no sentirse embutida» y materiales que «reducen, sujetan y se adaptan al cuerpo». Precisamente los tejidos son una de sus señas de identidad, ya que tiene predilección por los que no están orientados a las prendas de baño. «Lo importante para el baño es que tengan elasticidad», explica la reina del lurex, con el que juega en diferentes variaciones desde hace ya un lustro.

Pero no solo triunfa con su ropa de baño. Ahora que la firma ya tiene peso y entidad propia se ha atrevido a hacer pequeñas incursiones en calzado, vestidos y trajes de chaqueta que se pueden compaginar con sus bañadores creando un estilismo completo para mujeres con cuerpos reales. Una manera muy inteligente de romper con la estacionalidad de su sector que «ha funcionado muy bien», agotando prendas de las que había sacado partidas de 150 para probar. «Esto va de prueba y error», afirma con aplomo, pese a que poco error comete.

Las prescriptoras de tendencias se rinden a sus prendas y, aclara, no paga «jamás para que las lleven». Tiene como embajadoras a las modelos Eugenia Silva y Vanessa Lorenzo, la 'influencer' Amelia Bono y la presentadora Nuria Roca, pero también se han rendido a su buen hacer otras celebridades como Ariadne Artiles, Marta Hazas, Anine Bing, Eugenia Osborne, Carme Chaparro o Mar Flores. A la diseñadora le haría «especial ilusión» que luciese uno de sus trajes de chaqueta la Reina, «que apoya mucho la moda española». «Lo llevaría de escándalo», asegura Ortiz, que también está trabajando en otra de sus pasiones, la decoración, con una pequeña colección de mobiliario de exterior y complementos. Tumbonas, mesas auxiliares, cojines... Piezas que a buen seguro tendrán también muy buena estrella.

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