Imagen de dos maniquíes de la exposición de Alvarado. / foto: Pablo Cobos / Vídeo: fernanda carvalho

La 'baja costura' de Antonio Alvarado

Más de 500 piezas recomponen la trayectoria del Premio Nacional de Diseño de Moda 2021, considerado el diseñador de cabecera de la Movida

GLORIA SALGADO Madrid

«El furor ético ha llegado a los trapos». Así describió Francisco Umbral el primer desfile de Antonio Alvarado, en 1983. Bajo el nombre de 'Baja Costura', fue el primero en tener lugar en la sala Rock-Ola, punto neurálgico de La Movida. Y es precisamente el nombre de ese desfile el que da nombre a la exposición sobre uno de los modistas más importantes de la industria española, que se alzó el año pasado con el Premio Nacional de Diseño de Moda.

La exposición, a la que se han dedicado 1.000 metros cuadrados en el Museo del Traje en los que disfrutar de 500 piezas hasta el 26 de marzo de 2023, muestra las cuatro décadas de trabajo de Alvarado, en las que destacan su estrecha relación con otros campos de la creación, como las artes plásticas, el cine, la televisión, la danza o la música. Un proyecto muy ambicioso que han comisariado Juan Gutiérrez e Iván Alvarado, hijo del artista. Gutiérrez asegura que el modisto ha estado metido de lleno porque «ha entendido la exposición, una de las más grandes de moda que se han hecho en este país, como su último desfile». La complejidad viene cuando al diseñador no le vale con que «la ropa quede aislada en una urna, sin decir nada», como explica el propio Alvarado, antes de añadir que «es necesario hacer una lectura social, que se vea en el contexto en el que fueron creadas las piezas», sentando las bases de una muestra que profundiza más allá del planteamiento estético.

La exposición, en imágenes.

Galería. La exposición, en imágenes. / Pablo Cobos

Y es que, como afirma Gutiérrez, «Alvarado es una persona extremadamente trabajadora, muy exigente, también muy atento a cada detalle. Al igual que es muy complejo porque se mueve en un terreno de bastante ambigüedad, juega bastante a la confusión, con una vis cómica muy acentuada. Siempre hay un doble sentido. Es también un creador muy fiel a su personalidad, muy libre para hacer lo que ha querido en cada momento. Consecuentemente, a efectos comerciales puede ser negativo, pero siempre se ha movido con esa libertad». Por ejemplo, durante su carrera solo ha confeccionado cuatro trajes de novia, y eso que comenzó como escaparatista en una tienda de moda nupcial. También fue llamativo cuando tras su retirada temporal en 1997, después de haber sido una gran estrella, «regresa como uno más y él sigue planteando una obra muy vanguardista que se mueve más en el lenguaje de los jóvenes talentos que salen de las escuelas que de los viejos diseñadores que ya tienen una marca asentada».

«Con mucho oficio»

La provocación siempre ha enmascarado su técnica. La sastrería ha sido el terreno predilecto de Alvarado, experimentando sobre el patronaje. «Es un sastre con mucho oficio. Ha trabajado muchísimo de manera artesanal dentro de ese mundo que es el 'prêt-à-porter', al que contribuyó a dar forma en España. Pero su trabajo tiene también ecos de alta costura, aunque él tardó mucho en descubrir esa relación, incluso con Balenciaga, que en realidad solo se hace consciente a partir de los años 90, pero siempre con un lenguaje muy personal», una expresión que se centra en lo urbano, «porque -explica el propio Alvarado- la calle siempre ha sido fuente de inspiración. La calle es la realidad, lo demás es fantasía». Desde el asfalto diseñaba para los escenarios. El cine es donde quizá más han brillado sus diseños gracias a la colaboración en algunas de las películas más recordadas de Pedro Almodóvar.

El espectáculo y lo cotidiano se funden en la ropa de Alvarado, considerado el diseñador de cabecera de la Movida madrileña, que vistió a Mecano, Tino Casal, Alaska o Luz Casal, entre otros rostros que marcaron una época.