La 'influencer' Adriana Boho.

Adriana Boho, una 'influencer' de «perfil polémico»

Aprovecha Instagram para denunciar lacras como el racismo, sobre el que ha escrito una guía para combatirlo, 'Ponte en mi piel'

GLORIA SALGADO Madrid

La 'influencer' y estilista Adriana Boho es considerada por las marcas «un perfil polémico». Aquel que trata temas que pueden incomodar a los clientes, como puede ser -y es- el racismo. Una lacra que la ecuatoguineana ha sufrido en tantas ocasiones que ha perdido la cuenta, cruzando la línea del activismo en redes sociales para adentrarse en la elaboración de un libro que debería ser de lectura obligada, 'Ponte en mi piel. Guía para combatir el racismo cotidiano' (Libros Cúpula).

Entre consejos prácticos, listas de microrracismos y test para evaluar conductas racistas, Adriana Boho narra las luces y las sombras de su historia, marcada por la valentía y el amor de dos mujeres: su abuela y su madre. De su progenitora heredó, entre muchas otras cosas, su pasión por la moda. Una mujer humilde, atractiva y elegante que, con Pimpinela como banda sonora y tras realizar la limpieza de la casa, «se ponía su mejor vestido tradicional, confeccionado con tela wax -el tejido típico de África-, se maquillaba y nos íbamos a misa o a pasear», recuerda con melancolía Boho, que se quedaba embelesada con el ritual de su madre, siempre «perfectamente arreglada» y causando sensación «allá donde iba».

Por diferentes vicisitudes de la vida, dejó Guinea Ecuatorial por España. Pese a las dificultades a las que se enfrentó, logró graduarse en Administración y Finanzas, y poco después encontró trabajo como administrativa. Un empleo que compaginó con un blog al que subía fotos con sus estilismos diarios. Al tiempo, «ciertas marcas empezaron a fijarse en mí y me pidieron que colaborase con ellas», cuenta de sus inicios en el sector. Tal fue la cantidad de colaboraciones que tuvo que escoger entre sus dos trabajos. «Elegí dedicarme al mundo de la moda, que tantas alegrías me estaba dando y que siempre había sido mi verdadera pasión», explica Boho.

«Por méritos propios»

En un mundo en el que la gente se mueve por contactos, ella era «la nueva. La chica negra que había irrumpido con fuerza en los mejores eventos». Allí, por regla general, era preguntada por la razón por la que había acudido. «¿A ti quién te ha invitado?» era una de las cuestiones que debía aguantar constantemente. «Me hacía sentir como una acoplada cuando ocupaba mi sitio por méritos propios», cuenta Boho, a la que no daban opción a que perteneciese a ninguno de los grupos que se formaban en esos actos. «En una ocasión, en un evento en el Palace de Barcelona saludé, mesa por mesa, a todas esas personas que ya conocía de reuniones similares. Para mi sorpresa, la mayoría no contestó o fingió no verme». Un trato que acabó siendo lo habitual y que llevó a que se plantease dejar su trabajo. «Un día concerté una cita con una experta en redes sociales que me dijo que abandonara, que no tenía ninguna posibilidad porque el mundo de las 'influencers' de moda estaba monopolizado por las niñas bien». «Yo si fuera una marca no apostaría por ti», incidió sin pelos en la lengua. Un jarro de agua fría que fue el mejor de los revulsivos para Boho, que entre desfiles y eventos, coincidió con una presentadora de televisión que le propuso ser su estilista.

Un cambio de rumbo con el que ampliar su influencia para combatir el racismo de un sector que adolece de una «falsa inclusión por postureo. Muchas agencias suelen representar a chicas «que parecen clonadas. Casi nunca hay chicas negras o no blancas en las campañas de publicidad», asegura Adriana. Al menos, afirma, en la actualidad celebridades como el recientemente fallecido diseñador de moda Virgil Abloh o Rihanna, «resolviendo con su línea de maquillaje inclusiva muchos de los problemas cosméticos de las chicas negras», se han convertido en referentes para las nuevas generaciones, ofreciendo herramientas para luchar contra una discriminación que aún sigue presente en la sociedad.