Windsor se engalana para la gran boda

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18/05/2018

La localidad donde este sábado se casan el príncipe Enrique y la estadounidense Meghan Markle vivió este jueves un ensayo general del desfile. Se confirma que el padre de la novia no la acompañará al altar porque «necesita concentrarse en su salud»

La pintoresca localidad inglesa de Windsor se engalana para la esperada boda del príncipe Enrique y la estadounidense Meghan Markle de este sábado, a la que finalmente no asistirá el padre de la novia tras múltiples especulaciones. El palacio de Kensington confirmó este jueves que el padre de Meghan, el estadounidense Thomas Markle, de 73 años, no acompañará a su hija hasta el altar de la capilla de San Jorge porque necesita «concentrarse en su salud». En los últimos días, los medios conjeturaron sobre la ausencia del progenitor en la boda en el castillo de Windsor, a las afueras de Londres, debido a que tenía una operación de corazón.

Pero la ausencia del padre no ha minado el espíritu festivo que se respira en este pueblo, de 30.000 habitantes, donde ayer se realizó el ensayo general del desfile que seguirá a la ceremonia prevista para las 12 hora local (11.00 GMT) del sábado.

Además, los novios se trasladaron a la villa para tomar el té con la reina Isabel II, una reunión a la que estaba previsto que acudiese la madre de Meghan Markle, pero se desconoce si viajó con su hija y su futuro yerno, que sí fueron vistos a su llegada en un coche. Varios cuerpos del Ejército británico pasearon al son de música de tambores y trompetas, interpretados por una banda, que marcó el compás de los soldados que acompañarán a los recién casados por las calles de esta localidad en el gran día. A dos días de la boda, cientos de personas no quisieron faltar a esta prueba, entre ellas Wendy, habitante del pueblo y jubilada, que prefirió evitar las multitudes que se congregarán el sábado. «Ese día habrá tanta gente que lo veré por televisión», indicó Wendy, algo que confirmó la policía local, que adelantó que se espera que hasta 120.000 personas se acerquen al lugar.

Recuerdos. Todas ellas podrán hacerse con multitud de recuerdos que conmemoran el enlace y que se venden en las muchas tiendas de souvenirs que rodean el castillo, construido en el siglo XI y conocido como el refugio favorito de la reina Isabel II. Se pueden adquirir tazas, llaveros, cucharillas, posavasos, platos, bandejas, libretas e incluso caretas de los miembros de la familia real.

Mientras algunos ciudadanos ya hacían ayer noche junto a las vallas que impiden el acceso al recorrido que harán los novios, decorado con banderas británicas, 79 cadenas internacionales y más de 5.000 profesionales de los medios de comunicación están acreditados para cubrir el compromiso matrimonial del nieto de Isabel II. Sobre todo abundarán los periodistas estadounidenses para no perderse detalle de lo que haga su compatriota, exactriz y protagonista de la serie Suits, muy querida también entre los británicos. La boda del sexto en la línea de sucesión al trono británico se celebrará ante 2.640 invitados aún con la incógnita de quién llevará al altar a Markle, aunque se apuntan a la posibilidad de que sea su madre, Doria Loyce Ragland, quien sustituya a su exmarido.