La reina Isabel II. / Vídeo: EP

Isabel II abordará las denuncias de racismo de Enrique y Meghan en la privacidad de la familia

La acusación no logra una gran repercusión en la sociedad británica, con alto nivel de integración de minorías

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal. Londres

La reina Isabel II ha expresado su preocupación por las acusaciones de racismo vertidas por los duques de Sussex en su entrevista con Oprah Winfrey, pero la declaración oficial para responder al impacto de las palabras de Enrique y Meghan puntualiza que la investigación sobre lo ocurrido será llevada a cabo de manera privada. «Toda la familia ha quedado entristecida al conocer la dimensión de las dificultades que han tenido Enrique y Meghan en los últimos años», dice el comunicado emitido por el Palacio de Buckingham. «Los asuntos puestos en relieve, en particular el de la raza, son preocupantes. Aunque algunos recuerdos pueden ser diferentes, se toman con seriedad y serán abordados por la familia privada- mente», especifica.

La nota pública, emitida tras una ansiosa espera poco antes de las seis de la tarde de este martes -una hora más en España-, concluye con una expresión que es ya constante en lo que ha publicado la Casa Real durante el proceso de separación de la monarquía emprendido por el nieto de la reina y su esposa. «Enrique, Meghan y Archie serán siempre miembros muy queridos de la familia», sentencia.

Según 'The Times', dos secretarios de la reina y del príncipe Carlos habrían informado a la monarca a las 7.30 de la mañana del lunes sobre el contenido de la entrevista y le habrían sugerido una respuesta. Isabel II habría ordenado que no se diese una réplica inmediata. Palacio había explicado este martes mismo a la prensa que podría haber un comunicado o que podría no haberlo.

Los autores de la declaración pública anotan que hay diferentes versiones sobre el episodio de racismo. Esa afirmación lleva a la conclusión de que ya conocían detalles sobre la alegación. Recordar incidentes pasados de manera variada fue ilustrado por los mismos duques. Ella dijo que se había producido cuando estaba embarazada. Él, que fue antes de que contrajeran matrimonio. En palabras de Meghan, ocurrió en el contexto de una decisión de no otorgar a su hijo el título de príncipe. Había, según ella, «preocupación y conversaciones sobre el grado de oscuridad de la piel que tendría cuando naciese». Enrique se refirió a una sola charla y aclaró a Winfrey que no fue con la reina o con su marido, Felipe de Edimburgo. Archie no tiene derecho a ser príncipe según la tradición protocolaria.

LAS CLAVES:

  • Comunicado oficial. «Los asuntos puestos en relieve, en particular el de la raza, son preocupantes», asegura Buckingham

  • Corrupción periodística. El duque de Sussex afirma que la prensa británica contribuyó «en gran parte» a su marcha del país

El príncipe Enrique afirma también en un clip de la entrevista, que no formó parte del bloque emitido, que la prensa de Reino Unido es «intrínsecamente corrupta, racista o sesgada» y que contribuyó «en gran parte» a su marcha del país. Una prueba de ello sería la reciente condena al 'Daily Mail' por publicar una carta privada de Meghan a su padre.

Aceptación del emigrante

Los reproches de racismo quizá tienen un menor impacto entre los británicos. En el informe de 2017 sobre minorías y discriminación de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, Reino Unido destaca en el nivel de identificación de inmigrantes de Asia y de África subsahariana con el país de acogida y es sólo comparable con Portugal en la identificación de miembros de la segunda generación.

Si el racismo es producto del temor a lo diferente, la madre de la reina Isabel ya lo exhibió en 1947 durante una visita a Sudáfrica. Con el rey y sus hijas temiendo que la aglomeración de gente en torno a su coche terminase mal, la reina madre golpeó repetidamente con su parasol a un hombre que se había pegado al vehículo. Pero no quería atacarlo sino darle un billete de diez chelines como regalo de cumpleaños.

Felipe de Edimburgo es célebre por sus bromas arriesgadas. A unos estudiantes británicos en China les dijo que, si pasaban mucho tiempo en el país, se quedarían con los ojos estirados. Al presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, ataviado en una recepción con la 'agbada'-la túnica que es hábito nacional de gala-, le preguntó si estaba ya vestido para irse a la cama.

La princesa Michael of Kent, cuyo nombre es Marie Christine von Reibnitz y cuyo padre fue miembro del partido nazi, encaja por su historial en el arquetipo de sospechosa. No es popular dentro de una familia que no es racista con los alemanes, porque sus miembros proceden de dinastías germanas y se casaron con primos de esa nacionalidad durante dos siglos.

Lució un broche con la figura de un sirviente negro engalanado precisamente para su primer encuentro con Meghan. A unos comensales negros y ruidosos en Nueva York les habría dicho que regresaran a las colonias. A dos ovejas negras en su granja de Gloucester las bautizó Serena y Venus, en homenaje a las hermanas Williams. El periodista indo-paquistaní Aatish Taseer, que fue pareja de su hija Gabriela, afirma que el trato que recibió de la princesa fue impecable.