Jaime Peñafiel.

Jaime Peñafiel, periodista

«Lo que callo no se lo contaré ni a San Pedro»

«Al rey emérito su hijo primero lo echa de casa y luego le echa la bronca, yo creo que ha pensado 'si lo sé no vengo'», asegura

ARANTZA FURUNDARENA

En un par de semanas (el 11 de junio) cumplirá 90 años. Y casi se siente culpable por llegar a esa edad feliz, «a pesar de tener la espada de Damocles encima». Porque Jaime Peñafiel afronta lo que él denomina «la última década de mi vida» convencido de que solo le quedan dos o tres años. «Y, salvo por Carmen, mi mujer, que se quedaría viuda, no me importa, porque yo ya lo he hecho todo y lo he vivido todo», asegura. Lo que no quiere es llegar a centenario. «Cuanto más vives, más solo te quedas. El otro día vi una esquela en 'ABC' de un señor que se había muerto con 105 años, y su mujer, hijos y demás parientes aparecían todos con una crucecita al lado. Terrible, terrible...», lamenta este granadino.

Acaba de publicar 'Alto y claro. Los secretos que nunca he contado', su libro número 39. «Tengo muchísimo trabajo y es una vergüenza que haya gente de 30 años en paro y un señor de 90 que no para de trabajar –admite–. ¿Pero qué quiere usted que haga?». En el libro ha ido «un poco más allá» de lo que relató en los 70 años que lleva como periodista del corazón, «sin librar ni un solo día». Pero que nadie espere grandes escándalos. «Yo lo que callo no se lo contaré ni a San Pedro. Las confidencias que se me han hecho jamás las desvelaré. Tengo un archivo lleno de fotos y audios que no voy a utilizar. Y le he pedido a Carmen que lo queme cuando yo ya no esté».

Lo que sí revela en el libro es que Jesús Aguirre, el segundo marido de la duquesa de Alba, compró con un cheque el silencio de un fotógrafo que había descubierto la lamentable situación de su madre, «abandonada en una residencia clandestina», según detalla Peñafiel. El periodista se enfadó con el duque consorte y llegó a llamarle «miserable» por ser tan mal hijo. «La pobre mujer solo pedía dinero para una dentadura –recuerda–. Si lo cuento ahora es porque Aguirre antes de morir me pidió que rindiera homenaje a su madre».

Infancia rebelde

Nacido en un carmen granadino, en el seno de una familia numerosa, Jaime es el segundo de cinco hermanos. «Mis padres murieron jóvenes. Genéticamente no sé de dónde procedo yo tan longevo...», se pregunta.

De niño fue rebelde. A los 14 años se escapó varias veces de casa. Pero tenía un padre con mucho sentido del humor que, a su regreso, en su mesa de estudio le ponía el recorte de un chiste de La Codorniz sobre el hijo pródigo. «Mi padre era un santo, si a alguien he admirado yo en mi vida ha sido a él», declara justo antes de preguntar «¿tú sabes que yo fui minero? Estuve trabajando como profesional a 700 metros de profundidad… ¡Y tengo una claustrofobia de cojones!».

Hoy, casi nonagenario, puede presumir de haber salido fortalecido de un covid que le tuvo a las puertas de la muerte. «Llevo una vida espartana. Que no es que me guste, es que me la imponen porque estoy casado con una mujer que fue ejecutiva de una multinacional y tiene una mentalidad alemana. Hoy comemos lenguadito y mañana filetito... Y una sola vez al día. Luego, a forrarme de cafés porque soy hipotenso. Y, cada tarde, a caminar siete kilómetros. Que veo pasar los taxis y se me caen unos lagrimones...», bromea.

Hablando de taxis, Peñafiel, que no conduce, vivió recientemente una anécdota que no olvidará. Una tarde, pidió uno por teléfono... «Me monto y el taxista al reconocerme me dice: 'Está usted sentado en el taxi de 'Francisco el comunista', el abuelo de Letizia, porque yo le compré a él la licencia y el taxi'. Me quedé de piedra. Luego me contó muchas anécdotas que no puedo reproducir, pero me solucionó la columna de esa semana, je, je...».

Otra anécdota que ha decidido incluir en su libro es cuando la reina Sofía le exigió a Sabino Fernández Campo, por entonces jefe de la Casa Real, que le hiciera llegar el 'Interviú' en el que aparecía Marta Sánchez sin ropa interior. «Lo que es la curiosidad humana», reflexiona el periodista... Hacia la reina emérita mantiene Peñafiel un cierto resquemor. Padre de una hija adicta a las drogas, el granadino le envió una carta a doña Sofía como presidenta de una asociación contra la droga. «Solo quería tener una conversación con ella, pero no me respondió». Al emérito en cambio lo defiende. «El pobre está amargado –asegura– porque su hijo primero lo echó de casa y ahora le ha echado la bronca. 'Si lo sé no vengo', debe de haber pensado Juan Carlos».

De lo único que se arrepiente Peñafiel es de haberle deseado la muerte a Miguel Bosé. «Ahí cometí un error –reconoce– pero es que él estaba en contra de las vacunas y yo, como otras miles de personas, me estaba muriendo de covid. Creo que es la única vez que he traspasado un límite».