Tras la verdad que calme la pena

19/08/2018

Diez años asumiendo ausencias, conviviendo con el dolor y clamando justicia. El 20 de agosto de 2008, un avión de Spanair con destino Gran Canaria se estrelló en Barajas. Y una década después, los familiares de los fallecidos y los supervivientes siguen esperando respuestas

El balance en vidas resuena cada 20 de agosto. La lucha de familiares y supervivientes por esclarecer las causas de la tragedia, sobreponiéndose a su drama personal, es permanente. Diez años después de uno de los mayores accidentes aéreos en España, las familias de los 154 fallecidos y 18 supervivientes en el avión de Spanair siguen esperando respuestas. No buscan que se tasen las muertes, como han reiterado desde la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022, exigen justicia para que esta desgracia no se salde sin responsables.

Sobreponiéndose al dolor y buscando consuelo en la idea de que en algún momento se conocerá la verdad y se depurarán responsabilidades, los afectados por el siniestro han removido cielo y tierra durante diez años, llamando a las puertas de todas las instituciones reclamando justicia y, entre tantos sinsabores, consiguiendo algunas victorias, como el plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Aéreos y sus Familias.

Después de que en octubre de 2012, tras de cuatro años de investigación penal, la Sección 15 de la Audiencia Provincial de Madrid archivara la causa, su esperanza se centra en la comisión de investigación abierta en el Congreso de los Diputados, que se constituyó en abril de este año avalada por 70.000 firmas de apoyo. La presidenta de la Asociación de Afectados, Pilar Vera, pidió en el momento de presentar la solicitud que «no tengan miedo a conocer la verdad». Confían además en que de este trabajo parlamentario -que preside la diputada canaria de Podemos Meri Pita- pueda derivarse la reapertura del proceso judicial.

La Sección 15 de la Audiencia Provincial de Madrid acordaron dar carpetazo a la investigación al levantar las imputaciones a los dos técnicos Felipe G. y José Antonio V., acusados de 154 homicidios imprudentes y 18 lesiones, lo que significó el sobreseimiento libre de las actuaciones penales que pesaban contra ellos y depositaba la responsabilidad en los pilotos fallecidos por no haber desplegado los slats y flaps, que son los alerones que permiten que el avión vuele.

Las conclusiones ya habían sido señaladas anteriormente por la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (Ciaiac). También se desestimó el recurso presentado por la Asociación en el que reclamaban ampliar las imputaciones a los directivos de Spanair.

Los familiares mostraron su indignación al conocer la sentencia porque, tal como señalaron cuando se publicó, los pilotos fueron responsables, pero no los únicos. Después de conocer la sentencia, la Asociación de Afectados por el Vuelo JK5022 expresó mediante un comunicado «el gravísimo sentimiento de frustración» así como su desamparo ante la justicia.

Se abría, eso sí, la posibilidad de acudir a la jurisdicción civil para la obtención de las indemnizaciones que correspondan por la responsabilidad de los pilotos de la nave y, por extensión de Spanair, en el siniestro. Pero éste no es su objetivo. Mantienen que sin justicia no se cerrará jamás la herida que rompió sus vidas hace diez años. Sobre todo, quieren conocer los motivos por los que fallecieron sus seres queridos. «Nadie nos ha dicho por qué murieron. Reivindicamos la verdad de la tragedia y evitar que mas gente inocente muera».

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