Crónica parlamentaria

Steve Urkel en Teobaldo Power

08/02/2018

Quien esté fuera de la generación millennial recordará, sin dudas, el televisivo personaje de Steve Urkel y su célebre «¿he sido yo?» cada vez que cometía una de sus innumerables y divertidas metidas de patada. Un sucedáneo de Urkel, aún por identificar, apareció para animar el pleno del Parlamento de Canarias, ese edificio de la santacrucera calle de Teobaldo Power donde, sobre el papel, Coalición Canaria y PSOE iban a sellar el acceso al Consejo Rector de RTVC de Carmen Zamora y Marta Cantero.

El resultado ya está suficientemente explicado en estas páginas, un ridículo visible como un elefante a un metro de distancia, que corona un nuevo despropósito alrededor del ente público. Una torpeza mayúscula, muy propia de Urkel, si hacemos válida la creencia de que se debe a un error humano. Aunque conociendo a los actores en escena, la teoría de la conspiración no va nada desencaminada.

Eran las 14.20 de un pleno consumido por la letanía parlamentaria, en escaños que evidencian el desgaste de una legislatura que encara su recta final, y un escenario que acabó divertido para los curiosos pero impropio para una sede legislativa de esa dimensión pública.

Primero con un recuento, torpe y lento, en el que Román Rodríguez acabó gritándole a la Mesa del Parlamento si necesitaba ayuda para cuadrar los números. Luego, la estupefacción coral de la sala, que daba por hecho que no se producirían ni errores ni deslealtades en el recuento, sabrá Dios qué fue.

Tanto como si se trata de una nueva treta política para salvaguardar la presidencia de Negrín por parte de los nacionalistas, como si se debe a una estocada interna de los socialistas a Ángel Víctor Torres, o es simplemente cierto que alguien metió la pata, la única certidumbre en este juego es que es una aberración política que estas candidaturas acudan a una cuarta votación.